10 pasos para ayudar a sus hijos a decir NO

Es importante que los padres y madres sepan qué hacer para educar a sus hijos desde pequeños en la capacidad de DECIR NO ante un ofrecimiento de consumo de alcohol u otras drogas. He aquí 10 sencillos consejos:
  1. APRENDA A ESCUCHAR REALMENTE A SU HIJO/A
  1. HABLE CON SU HIJO/A ACERCA DE LAS DROGAS: DESMONTE LOS MITOS
  1. AYUDE A SU HIJO/A A SENTIRSE BIEN CONSIGO MISMO
  1. OFREZCA UN BUEN EJEMPLO
  1. AYUDE A SU HIJO A DESARROLLAR VALORES FIRMES Y ADECUADOS
  1. AYUDE A SUS HIJOS A AFRONTAR LA PRESIÓN DE LOS COMPAÑEROS O AMIGOS
  1. ESTABLEZCA NORMAS FAMILIARES QUE AYUDEN A SU HIJO/A A DECIR “NO”
  1. FOMENTE ACTIVIDADES RECREATIVAS
  1. AYUDE A SU HIJO/A A TOMAR DECISIONES
  1. ACTÚE COMO PADRE/MADRE PERO NUNCA COMO AMIGO

Si seguimos estas recomendaciones estaremos haciendo una buena tarea de prevención familiar.


Los videojuegos te pueden desorganizar toda la vida

Publicado en www.diariocordoba.com, 15.05.2018

La coordinadora de la Unidad de Juego Patológico del Hospital de Bellvitge, Susana Jiménez-Murcia, advierte de la creciente adicción a los juegos 'on line' y urge a educar en el uso saludable desde edades muy tempranas

 La especialista urge además a educar en el uso saludable de este tipo de productos desde edades muy tempranas.

-¿La adicción a los videojuegos afecta cada vez a más jóvenes y de menor edad?
-Es cada vez más motivo de consulta. La prevalencia en el 2018 ha sido un 3,7% mayor que la observada en el 2005; se ha multiplicado por cuatro.

-¿Qué perfil tienen los pacientes?
-Mayoritariamente varones (90,9%), con estudios primarios (48,9%) o secundarios (45,5%) y solteros (88,6%). Teniendo en cuenta que nuestra Unidad de Juego Patológico es de adultos, la edad media es de casi 23 años, con una edad de inicio del problema a los 19 años.

-¿Algún consejo para los padres?
-Deben hacer un buen uso de las nuevas tecnologías, ya que son modelos de conducta para sus hijos. Implicarse y familiarizarse con ellas, al lado de sus hijos y educar en el uso saludable desde edades muy tempranas. Se desaconseja que los niños y adolescentes tengan los dispositivos en la habitación. No deben utilizarse para aislarse de los demás. Hay que limitar el tiempo y controlar los contenidos, negociar a qué videojuegos va a jugar, cuándo y cuánto tiempo.

-¿Qué limites de tiempo propone?
-Un máximo de 1-2 horas al día, después de tareas escolares. La limitación del tiempo es una de las estrategias de prevención más consensuadas, dado que una gran dedicación es uno de los principales factores de riesgo. Se aconseja monitorizar el tiempo. Una de las características de internet es la capacidad de desconexión del entorno y la disminución de la percepción del tiempo transcurrido. No se aconseja jugar antes de irse a dormir.

-¿La poca conciencia de enfermedad es uno de los agravantes?
-Ese es el gran problema que, en muchas ocasiones, retrasa el diagnóstico y complica la respuesta al tratamiento. Sería aconsejable que los pediatras exploraran también este hábito. Un diagnóstico precoz, tanto de la adicción a los videojuegos, como de los problemas emocionales y trastornos asociados, como ansiedad, depresión, TDAH..., son fundamentales para reducir el fracaso escolar, las dificultades sociales, el aislamiento... que se observan en los pacientes con esta patología.

-¿Qué los hace tan adictivos?
-Los videojuegos con mayor potencial son los ‘MMORPG’, es decir ‘online’, de rol y multijugador. Requieren una implicación muy elevada, en tiempo y dedicación y, como consecuencia, alteraciones en la funcionalidad personal y social. Otros factores de riesgo son los problemas académicos, experiencias vitales traumáticas y estresantes, conflictos familiares, etcétera. También se ha descrito la asociación con determinados rasgos de personalidad, como la impulsividad, dificultades en las relaciones sociales, síntomas depresivos y de ansiedad.

-¿Para muchos es un chute de autoestima?
-Sí, muchos pacientes explican que, en el entorno virtual del videojuego, se sienten hábiles, capaces, admirados, sin responsabilidades y sin la posibilidad de fracasar. Afirman que a medida que te vas implicando más y más, adquieres mayor habilidad y vas progresando a todos los niveles. También de forma progresiva, el videojuego acaba organizando, o desorganizando, toda tu vida, sin espacio para nada más. Por otra parte, dicen que resulta muy frustrante dedicar esfuerzo a alguna actividad, académica, por ejemplo, para que luego acabes con malos resultados. O ya no dedicas atención a esa tarea, porque sabes de antemano que no vas a tener éxito. Por lo que sientes que con los videojuegos tienes el éxito asegurado. Tanto te dedicas, tanto avanzas.

-¿Algunas claves para poder desconectarse?
-El primer reto es reconocer que existe un problema, que se trata de una conducta que se nos escapa de control y que a lo mejor necesitamos ayuda. Aunque es una actividad estimulante y gratificante, debemos pensar en todo lo que estamos dejando de hacer. La familia y los amigos tienen un papel crucial. Es importante comprender, apoyar, no etiquetar, favoreciendo así una primera consulta. Los terapeutas sabrán cómo manejar la falta de motivación y la escasa conciencia del problema. Una pregunta importante será: ¿Te imaginas así los próximos años? ¿Es eso lo que querías?

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales y Salud Ayto. de Lucena

 

 

 


CÓMO LOGRAR UNA AUTORIDAD POSITIVA

Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestros hijos. Debemos marcar límites y objetivos claros que les permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad?

En frecuente que en nuestras escuelas de familias algunos padres o madres levanten la mano para exponer la siguiente situación:

- ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?

- Dígale que baje, - le decimos.

- Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja

- ¿Cuántos años tiene el niño?- preguntamos.

- Tres años - afirma la madre.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente a los padres padres. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuestión sobre la mesa aunque estén los dos. El padre simplemente asiente, bien con un silencio cómplice, bien afirmando con la cabeza, porque el problema es de los dos, evidentemente.

¿Qué ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que tenían cuando nació el niño?

Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los niños primero y los adolescentes después no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres. El padre o la madre que primero reconoce no saber qué hacer ante las conductas disruptivas de su pequeño y que, después, siente que ha perdido a su hijo adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya económica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el "negocio" más importante: la educación de sus hijos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos?

Antes de que siga leyendo, quiero advertirle que, posiblemente, tú, como todos - yo también - en alguna ocasión ha cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuación. No te preocupes por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DIAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intentas educar, lo cual ya es mucho. En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.

Estos son los principales errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres:

* La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede pintar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación. Un hijo que hace "fechorías" y su padre o su madre no le corrige, piensa que es porque ellos ni lo estiman ni lo valoran. Los niños necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices.

* Ceder después de decir no. Una vez que  has decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no pero es el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Cuando vayas a decir no a tu hijo, piénsalo bien, porque no hay marcha atrás. Si  le has dicho a tu hijo que hoy no verá la televisión, porque ayer estuvo más tiempo del que debía y no hizo los deberes, tu hijo no puede ver la televisión aunque le pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Hay niños tan entrenados en esta parodia que podrían enseñar mucho a las estrellas del cine y del teatro.

En cambio, el sí, sí se puede negociar. Si usted piensa que el niño puede ver la televisión esa tarde, negocie con él qué programa y cuanto rato.

* El autoritarismo. Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que el padre o la madre quiere anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto. Es tan negativo para la educación como la permisividad.

* Falta de coherencia. Ya hemos dicho que los niños han de tener referentes y límites estables. Las reacciones del padre/madre han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy está mal pintar en la pared, mañana, también.

Igualmente es fundamental la coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa. No debe caer en la trampa de: "Déjalo que coma como quiera, lo importante es que coma".

* Gritar. Perder los estribos. A veces es difícil no perderlos. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima para el niño. Además, a todo se acostumbra uno. El niño también a los gritos a los que cada vez hace menos caso: Perro ladrador, poco mordedor. Al final, para que el niño hiciera caso, habría que gritar tanto que ninguna garganta humana está concebida para alcanzar la potencia de grito necesaria para que el niño reaccionase.

Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación e incluso los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psicólogos, escuelas de padres...

* No cumplir las promesas ni las amenazas. El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza un padre/madre menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un girón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.

* No negociar. No negociar implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto incomunicación. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos.

*No escuchar. Unos buenos padres buena madre son los que escuchan a su hijo aunque esté hablando por teléfono. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. Y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer, pero escuchar... nunca.

* Exigir éxitos inmediatos. Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos. Querrían que fueran los mejores... ¡ya!. Con los hijos olvidan que nadie ha nacido enseñado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondiente errores. Esto que admiten en los demás no pueden soportarlo cuando se trata de sus hijos, en los que sólo ven las cosas negativas y que, lógicamente, "para que el niño aprenda" se las repiten una y otra vez.

Sin embargo, una vez que sabemos lo que hemos de evitar, algunos consejos y "trucos" sencillos pueden aligerar este problema, ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar. Estos consejos sólo requieren, por un lado, el convencimiento - muy importante- de que son efectivos y, por otro, llevarlas a la práctica de manera constante y coherente.

Enunciemos brevemente  algunas actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:

* Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.

* Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien". Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.

* Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las ponen en práctica, necesitan atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para ellos y requiere un tiempo y una práctica guiada.

* Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hacen bien y pasando por alto lo que hacen mal. Pensemos que lo que les sale mal no es por fastidiarnos, sino porque están en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.

* Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.

* Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si los padres no da ejemplo de confianza en el hijo.

* Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño/a tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño/a ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.

* Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.

Todas estas recomendaciones pueden ser muy válidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaces e incluso negativas. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuación humana, en la relación con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido común.

El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

El sentido común es lo que hace que se aplique la técnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en función del niño, del adulto y de la situación en concreto. El sentido común nos dice que no debemos matar moscas a cañonazos ni leones con tirachinas. Un adulto debe tener sentido común para saber si tiene delante una mosca o un león. Si en algún momento tiene dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.

Escuela de Padres

Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


El alcohol y los menores

Publicado en www.lavanguardia.com, 11.04.2018

Los expertos abogan por una ley que eduque en vez de multar o prohibi

Regular por ley el consumo de alcohol entre los menores es una de las grandes asignaturas pendientes en España que salta de legislatura en legislatura sin ser aprobada. El debate vuelve a estar ahora vivo en el Senado, en el enésimo intento por fijar una norma estatal con una realidad –la de los atracones de alcohol en concentraciones callejeras– de la que muy pocos menores y adolescentes escapan. El principal problema surge cuando hay que acordar medidas coercitivas, que van desde la prohibición por ley de los botellones en todo el país (una posibilidad prevista en el actual debate) hasta la imposición de multas o condenas de trabajos en beneficio de la comunidad a los menores sorprendidos be­biendo en la calle.

En los últimos años se han lanzado muchas propuestas, que al final no han pasado de ser globos sonda, sobre lo que debería regular esta ley. Algunas de esas ideas toman como referencia normativas autonómicas u ordenanzas municipales que en la mayoría de los casos no han dado los frutos deseados. Uno de los ejemplos más claros afecta al apartado de las multas. La experiencia ya ha demostrado que imponer sanciones de 500 o 600 euros a un menor por beber en la calle no parece ser la solución. La mayoría carece de recursos para pagar esas sanciones y además en algunas ciudades como Madrid la mayoría de estas multas, aplicadas a partir de una norma autonómica, son archivadas de forma sistemática por los jueces. Estiman que el procedimiento no es garantista, pues se basa sólo en la versión del agente que asegura haber visto como el infractor bebía en la calle, sin aportar ninguna otra prueba. Es como si se condenara a un conductor por circular ebrio sin hacer la prueba de alcoholemia, a partir únicamente de la versión de un agente.

El joven multado por beber en la calle no entiende qué ha hecho mal, al pensar que sólo repite lo que ve cada día

La multa para prevenir el consumo de alcohol entre los menores no parece ser, por lo tanto, la mejor opción. Y no sólo por la respuesta que ya han dado los jueces a la política basada en el talonario de sanciones. “El menor que recibe esa multa por beber en la calle no acaba de comprender dónde está el problema, pues le están castigando por una conducta que ve en su casa, en las puertas de bares frecuentados por adultos o en las celebraciones familiares”, afirma Jaume Funes, psicólogo, educador y experto en el mundo de los adolescentes.

Afirmación que comparte Francisco Javier García-Castilla, sociólogo, trabajador social y docente en la UNED. “La vía punitiva, por sí sola, nunca va a servir para solucionar este problema. Esas multas, en caso de que la ley pendiente de aprobar las incluyera, deben de ir acompañadas de otras medidas que hagan entender, por ejemplo, a ese menor los riesgos de su conducta o las molestias que acarrean esas concentraciones”. Ignacio Calderón, vicepresidente de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), lo tiene también muy claro: “La nueva ley tiene que ser más preventiva que represiva”, afirma.

Los tres expertos coinciden, asimismo, en que otra de las propuestas discutidas en el debate sobre esta ley –la de prohibir a escala estatal el botellón– no sería tampoco la solución. “Primero sería muy difícil determinar que es un botellón o una simple concentración de adolescentes en un espacio público”, apunta Jaume Funes. García-Castilla considera, por su parte, “imposible eliminar de un plumazo algo que no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad (las reuniones y encuentros con alcohol) si antes no se modificaran muchas cosas, como ofrecer a esos adolescentes alternativas de ocio para poder relacionarse entre ellos y desarrollarse como tales”. Calderón tampoco acaba de ver clara la efectividad de esa propuesta, que cree tendría que limitarse a situaciones muy concretas, “como los macrobotellones anunciados con antelación y que reúnen a miles de personas”.

Obligar a un trabajo en beneficio de la comunidad sólo es eficiente si el daño se ha causado en la ingesta.

En el debate sobre esta ley para regular el consumo de alcohol entre los menores hay otra propuesta que siempre está encima de la mesa. Es la del castigo a los infractores con trabajos en beneficio de la comunidad. Y como pasa con las multas, los expertos consultados por La Vanguardia vuelven a coincidir. Sostienen que esa medida sirve de poco si su aplicación no pasa de ser una respuesta mecánica, como sucede ahora con las multas.

“El trabajo en beneficio de la comunidad sólo está justificado si ese castigo tiene una relación directa con la conducta de ese menor durante la ingesta de alcohol. Es decir, si mientras ha durado ese botellón se ha destrozado parte de un parque, sí tendría sentido que el adolescente fuese obligado a reparar esos daños. Así tendría consciencia del daño social causado. Es un castigo más aleccionador y que va mucho más allá de la multa por el simple hecho de beber alcohol”, añade Jaume Funes. Francisco Javier García-Castilla opina lo mismo: “Un castigo de reparación, en estos casos, tienen que estar siempre relacionado con lo que se ha destruido”.

Ignacio Calderón reconoce que atajar estas conductas entre los adolescentes –que están pasando, asegura el vicepresidente de la FAD, una cara factura a miles de menores por consumos muy exagerados de alcohol– es especialmente complicado en un “país que vive en la calle, al que le gusta la fiesta y que recurre por norma general al alcohol para cualquier celebración”. Así que la única ­receta válida para solucionar el problema hay que buscarla en la educación.

Veneración por “santuarios” de socialización

“El botellón, cuya finalidad es el consumo de alcohol en grupo, establece una representación social de valores y actitudes que enlaza con la idea de que el consumo de alcohol está extendido en nuestra sociedad y aceptado culturalmente”, afirma Francisco Javier García-Castilla, sociólogo de la UNED y trabajador social.

Las concentraciones en parques y calles de adolescentes con sus particulares cargamentos de alcohol “son un efecto evolutivo en la práctica del ocio, en el que los jóvenes y los adolescentes parecen huir en ciertos momentos de las variables: precio, control y ubicación en un espacio cerrado”, añade este investigador experto en temas de adolescencia. “Quieren controlar su tiempo –continúa– y decidir libremente el espacio de ocio en el que reunirse y qué hacer en él, convirtiéndose en una reafirmación de su yo y del grupo de pertenencia”.

YouTube alentando a los menores a beber alcohol

Prohibir los botellones no parece que sirviera, sostienen expertos en el tema, para eliminarlos. Aunque sí acabaría con la veneración que muchos adolescentes tienen de lugares concretos en los que se concentran. “Durante el botellón, el lugar de reunión tiene una importante carga simbólica porque implica la puesta en escena de emociones, experiencias compartidas, la desinhibición de las relaciones afectivas y la socialización”, añade García-Castilla. “Pero no hay que olvidar que ese escenario también puede estar asociado con el uso y abuso del alcohol concentrado en un tiempo determinado”. Y es ahí donde tendrían que actuar las campañas institucionales. Romper con esa creencia, muy extendida entre los menores, de que “la diversión no es posible sin alcohol”, afirma el psicólogo Jaume Funes. Controlarlos no es fácil, pues en cuestión de minutos se movilizan de un sitio a otro

Recopilado por Delegación Servicios Sociales Ayto. de Lucena


COMIENZA LA ESCUELA DE PADRES 2018

Tras la Semana Santa, un año más, la Delegación de Servicios Sociales y Salud del Excmo. Ayto. de Lucena organiza  la Escuela de Padres.  Será a partir del martes 3 de abril.

Este año vamos a impartir las diferentes sesiones en los siguientes centros educativos: CEIP San José de Calasanz, CEIP Alyussana, CEIP El Prado, así como también  en el Centro Municipal de Servicios Sociales.

Cada padre o madre podrá acudir a cualquiera de estos centros con independencia de que sea o no el de sus hijos. La entrada es libre y se podrá asistir a cuantas sesiones deseen.

También es importante informar de que existe un servicio de guardería para atender a los niños que padres y madres deseen llevar.

La Escuela de Padres pretende ofrecer a padres y madres un espacio de crecimiento y reflexión que les permita acometer de la mejor manera posible la educación de sus hijos, su orientación , el fomento de su autonomía e independencia, el establecimiento de normas, el fomento de su autoestima o la resolución de los problemas cotidianos entre otros asuntos.

Se trata de un servicio gratuito que un año más ofrece la Delegación de Servicios Sociales del Ayto. de Lucena. No se necesita inscribirse en ningún sitio, se puede asistir libremente.

Impartida por dos psicólogos con larga experiencia en esta materia la Escuela de Padres permite encontrar, en el transcurso de solo cinco sesiones, aquellas soluciones y esas orientaciones necesarias para avanzar con mayor seguridad en el crecimiento familiar. La experiencia aportada por otros padres y madres ofrecen también puntos de vista nuevos, sugerencias y consejos de gran valor.

Empezamos el día 3 de abril, ¡toma nota y hazlo extensivo a tus amigos y familiares!

Al inicio de esta entrada puedes consultar el calendario y el horario

DELEGACIÓN DE SERVICIOS SOCIALES Y SALUD. AYTO. DE LUCENA


Como decir NO a un adolescente

Saber decir NO a un permiso o a un comportamiento inaceptable, es uno de los mayores retos de un padre o una madre con hijos adolescentes. Para nadie es un secreto que esta etapa de la vida se caracteriza por la rebeldía de estos y por la apatía ante el grupo familiar, reemplazado por el grupo de amigos.

Por ello, un NO dicho a tiempo puede salvar al hijo/a adolescente de una situación de riesgo que puede convertirse en algo grave como la adicción al alcohol o a las drogas. El NO a los adolescentes siempre debe ir acompañado de mucha calma y convencimiento de lo que se dice para que sea efectivo.

Una cosa es decir No y otra es saber decirlo. En todos los casos, el hijo/a adolescente debe saber la opinión de sus padres acerca de los lugares y las amistades que frecuenta. Muchas veces por falta de orientación, pereza o por no enfrentar al adolescente, se le permiten amistades o comportamientos que traen consecuencias muy negativas.

Es importante que el chico o la chica tenga referencias de lo que para sus padres es bueno y es malo. Una vez este concepto esté claro, se debe ser tajante y rotundo al decir NO. De ahí que se debe evitar usar esta palabra por sistema, o ligeramente por presión o por razones de cansancio o estrés.

¿Qué hacer después del NO?

El adolescente necesita explicaciones simples y claras. La frase “por que lo digo yo y punto”, no logrará su objetivo de persuasión y por lo contrario aumentará la contrariedad del chico. Es importante que el NO sea consecuente con sus convicciones como padre o madre y ante todo con sus acciones.  

Estas son otras pautas para lograr una mayor comprensión a la hora de negar un permiso o corregir un comportamiento:

  1. Los gritos no llevan a nada: Si el adolescente le alza la voz, no se ponga en esa misma situación. Más bien desármelo manteniendo su voz en tono normal y su actitud calmada y dígale que con los gritos no logrará nada.

  2. Eduque en la libertad: Aunque hay muchos peligros fuera del hogar, no se puede optar por negar todos los permisos. Es imposible encerrar al chico en una burbuja por temor al entorno. Eduque al adolescente desde la libertad bien entendida y no desde el libertinaje (hago todo lo que me place).

  3. No diga Sí sin estar seguro: Si el chico le pide un permiso desprevenidamente y usted no está seguro qué decir, tómese su tiempo antes de darle una respuesta. Infórmese o consúltelo con su cónyuge, para que la decisión esté respaldada con razones de peso.

  4. Un NO debe ir acompañado de un Si: Al negar un permiso, use su imaginación para ofrecerle al chico otra salida. “¿Por qué no te vas mejor al cine con tus amigos? Yo puedo llevaros y recogeros a la salida”.

  5. El mejor consejo es mantener un buen diálogo con el adolescente: Antes de dar o negar un permiso escuche al chico/a; hágale preguntas de con quién y adónde irá. Luego tome su decisión y trasmítala dando sus razones.

  6. No le tema a la reacción: Después de dar un NO, es posible que haya portazos, llantos o frases de ataque. No dé su brazo a torcer, pues de lo contrario perderá credibilidad ante el chico y él o ella seguirá utilizando estas tácticas en un futuro. Sin embargo, si un día se da cuenta que se equivocó en su decisión, esté preparado para aceptarlo. No tema reconocer ante su hijo/a su error y pídale disculpas.

    Recopilado en www.web-familias.com


43 CONSEJOS PARA PADRES DE ADOLESCENTES

Llegada la adolescencia muchos padres y madres se encuentran desconcertados ante este hecho: ¿dónde está mi hijo/a?, ¿quién me lo ha cambiado?, ¿dónde quedó mi pequeño tesoro, ese que era tan fácil de manejar?

El tránsito hacia la edad adolescente se caracteriza por una importante transformación del mundo emocional y social de nuestros hijos/as. Pero no hay que alarmarse ni dramatizar. Se trata de una nueva y apasionante época a la que tanto los hijos/as como los padres deben adaptarse; no hay más.

Aquí os ofrecemos 43 consejos (¡no nos quedemos cortos!) que os ayudarán a sobrellevar este nuevo desafío con mayores habilidades y menor tensión.

1. Sonríe, es una buena forma de empezar

2. Limita los sermones teóricos y los discursos sobre tu juventud a uno por año... si te resultan indispensables.

3. Habla mucho menos y escúchale mucho más. No te sientas continuamente en la obligación de mostrar tu desacuerdo.

4. Procura buscar temas que no sean demasiado conflictivos. Y no te preocupes: de éstos ya se encargará tu hijo/a de sacarlos a debate.

5. No te escandalices por nada.

6. Cuéntale tus cosas aunque él/ella no te pregunte. No te dé miedo expresarle que tienes lagunas (ellos ya se ha dado cuenta). Muéstrate tal como eres.

7. Exíjele mucho en muy pocas cosas. Presenta batalla sólo cuando te sientas con fuerzas de ganarla. No "te quemes" cuando no sea estrictamente necesario.

8. No empieces nunca una conversación con él/ella si no te sientes realmente capaz de acabarla con serenidad, pase lo que pase, diga lo que diga.

9. Baja la guardia. Parece que en vez de estar sentado en tu casa saboreando una "pizza" te encuentras en medio de un fuego cruzado.

10. No le respondas nunca: "porque sí", ni "porque soy tu padre/madre", ni "mientras estés en esta casa…". Razona tu orden, aunque él/ella no lo acepte. Luego calla y aguanta firme.

11. Conserva tu estilo de vida sin imponérselo. No intentes esforzarte demasiado -a menos que te apetezca,  claro- en estar al día en el vestido, vocabulario, maneras, etc.  De hecho, para tu hijo, hagas lo que hagas, siempre serás un carroza.

12. Hazle preguntas pertinentes sobre el porqué de sus ideas.

13. Muéstrale sin palabras, con el ejemplo, que estás bastante seguro de lo que haces. Si te sientes inseguro, no actúes.

14. Busca la ayuda de alguien de tu confianza ajeno a la familia: un maestro, un sacerdote, un amigo, un compañero.

15. Facilita que la pandilla se reúna en casa, en vez de hacerlo en cualquier otro sitio. Fija sólo las condiciones de salud mental y física indispensables, haz que se cumplan y no molestes.

16. En vez de decirle "eres un mentiroso/a" díle "has dicho una mentira". No le pongas demasiadas etiquetas.

17. No le des casi ningún dinero. Amárralo corto por ahí. Es la forma de darle lo mejor.

18. Consigue que se enfrente a sí mismo/a:  escribiendo un diario, expresando sus ideas por escrito, razonando una protesta, etc...

19. No le amenacea con castigos que no pueda cumplir. Procura que la falta y el castigo sean proporcionados. No castigues "en caliente".

20. No le humilles con insultos, castigos corporales (puede salir mal parado) o comentarios burlones.

21. Usa un vocabulario directo. No te vayas por las ramas.

22. Olvida la ironía cuando hables con él/ella de sus cosas. No seas cínico/a.

23. No pierdas la calma ante sus impertinencias pero tampoco permitas que falte al respeto de sus allegados.

24. No grites (y no permitas que él/ella grite).

25. Deja de ser ingenuo/a: aunque los tiempos cambian y la moral se relaja, las conversaciones, imágenes, amigos, etc. que te perjudicaban a ti también le perjudican a él/ella.

26. Dale responsabilidad de verdad.

27. Si no peligra su integridad -física, mental, espiritual- déjale hacer, aunque preveas que se la va a pegar.

28. En su presencia, no culpes al colegio o a los profesores.

29. No seas ni paternalista ni autoritarista.

30. Intenta luchar por ser más coherente: procura no hacer nunca nada que vaya en contra de lo que has expresado que son tus ideas.

31. No te pelees ni demuestres enfado con tu mujer, marido o pareja delante del chico/a.

32. Rectifica cuando te equivoques. No pienses que perderás tu prestigio.

33. Renueva el amor hacia tu cónyuge.

34. Fórmate como padre/madre de un adolescente.

35. Ni se te ocurra pensar que todo es culpa tuya. Seguro que has cometido errores, pero piensa que él/ella tiene su libertad para equivocarse también.

36. Vigila la televisión, Internet, la prensa, las revistas que entran en casa. Se muy cuidadoso en este tema, aunque tengas que oír muchas protestas.

37. Practica las siguientes frases: "pues a lo mejor tienes razón", "claro, no lo había pensado", "esto que dices es cierto", "acepto mi error". Utilízalas siempre que el tema o la situación te permita renunciar a algo no demasiado importante.

38. Destierra el deseo de quedar bien ante otros matrimonios o parejas.

39. Procura convencerte de que ya no es un niño/a. No te contradigas diciéndole que ya es un adulto y, en cambio, sigas tratándole como a un chiquillo.

40. Cada noche haz un examen de conciencia acerca de las cosas que has hecho con respecto a tu hijo/a. Saca propósitos concretos.

41. Aunque te cueste mucho esfuerzo porque preveas una reacción negativa, no renuncies a buscar una ocasión propicia para decirle la verdad a tu hijo/a.

42. Acude al instituto donde estudia. Procura recabar la máxima información de sus profesores y tutor. Fijad objetivos comunes.

43. Hay un tipo de rebeldía sana y constructiva: la que va en contra de la mentira, la hipocresía, lo falso, lo deshonesto y lo antinatural. Se tú mismo rebelde, en este sentido.

Confiamos en que os sea de utilidad

Delgación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


Cómo prevenir el consumo de alcohol en menores: pautas para padres y madres

El alcohol es la sustancia más consumida entre la población española. Su consumo está fuertemente ligado a nuestra cultura

El alcohol es la sustancia más consumida entre la población española. Su consumo está fuertemente ligado a nuestra cultura y su percepción de riesgo es baja. Para muchos jóvenes, beber alcohol es una práctica fuertemente vinculada al ocio de fin de semana y a la socialización. Fenómenos como el botellón o el binge drinking (consumo de grandes cantidades de alcohol en un breve periodo de tiempo) se han establecido como costumbre habitual de fin de semana entre adolescentes y jóvenes. Los efectos que se derivan de la ingesta de grandes cantidades de bebidas alcohólicas en un escaso período de tiempo son múltiples y relativamente frecuentes: borracheras, peleas, discusiones y conflictos familiares, dificultades para estudiar, etc.

¿Qué podemos hacer madres y padres para prevenir el consumo de alcohol?

No existe una fórmula mágica, pero sí algunas pautas de actuación que pueden ayudar a padres y madres en esta difícil tarea.

Enseñar comportamientos y hábitos saludables, actitudes favorables al propio cuidado, promover una comunicación fluida y un clima familiar afectivo positivo, donde prevalezcan las actitudes de reconocimiento y respeto, son algunas pautas generales de actuación que nos pueden ayudar.

También es importante establecer un sistema coherente de normas y límites, adaptados a la edad de nuestras hijas e hijos; ayudarles a desarrollar actitudes críticas, enseñarles a asumir responsabilidades y practicar recursos de autocontrol, de manera que favorezcamos su autonomía, su seguridad y puedan tomar decisiones de manera más responsable. También es aconsejable regular nuestro propio consumo de alcohol (si lo tenemos), llevando a cabo un consumo responsable, moderado y respetuoso.

Si ya existe una sospecha de consumo, debemos actuar con prudencia, valorando la dimensión y la gravedad del problema, tratando de ajustar nuestra reacción a la situación de forma proporcionada. Es importante que conozcamos las circunstancias del consumo, saber el tipo de relación que nuestra hija o hijo está manteniendo con el alcohol (experimental, como diversión, como forma de relacionarse,...), y debemos apostar siempre por la comunicación y el diálogo.

Es normal sentir angustia, preocupación y desorientación, pero la pérdida de control, el alarmismo y las actitudes persecutorias, solo ocasionan más angustia. Por eso debemos evitar las acusaciones, el bombardeo de preguntas, las actitudes de vigilancia y posturas excesivamente rígidas y coercitivas. Tampoco debemos actuar con indiferencia ante una sospecha o evidencia de consumo. No es recomendable registrar pertenencias y habitaciones porque los hijos lo viven como una traición a la confianza.

¿Qué pasó anoche? Cómo actuar ante la primera borrachera

¿Qué hacer ante la primera borrachera? ¿Cómo actuar? Para abordar esta difícil situación es importante postergar la conversación para el día siguiente, cuando esté en condiciones de mantener un diálogo con toda su atención. Guardar la calma, evitar dramatizar durante la conversación aunque mostrando seriedad, que entienda que es un tema que nos preocupa. Podemos comenzar con una pregunta abierta, tipo: “¿Qué pasó anoche?”. Es importante que se explique sin interrumpirle y sin juzgarle, evitando en todo momento juicios de valor del tipo: “Eres un/a irresponsable”.

Durante la conversación debemos intentar conocer los motivos y la cantidad de consumo de alcohol que ingirió. Si valoramos que no tiene apenas información sobre los riesgos de los consumos de abuso de alcohol, se la facilitaremos y aprovecharemos para reflexionar sobre ello. Y finalizar la charla con un compromiso de responsabilidad por parte de nuestra hija o hijo respecto al consumo de alcohol en futuras salidas de ocio.

*Ignacio Calderón, es Director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD)

Publicado en www.elpais.com

 


13 ESTRATEGIAS PARA ENSEÑAR A TUS HIJOS A QUERERSE MÁS

Durante los primeros años el niño aprende a autovalorarse en el seno de la familia. Crecer sintiéndose amado y seguro facilitará el desarrollo de una adecuada identidad personal.

¿Cómo pueden ayudar los padres a fomentar una autoestima sana?

Veamos algunas sugerencias:

Pon atención en cómo corriges

Resalta el esfuerzo aunque este sea mínimo (en vez de ver lo que no hacen) esto motiva a que se esfuercen cada vez más. Elógialos verbal y físicamente con besos o abrazos, sobre todo fíjate en el proceso más que en el resultado, por ejemplo si se pone el calcetín un poco torcido no le digamos “ te has puesto mal el calcetín” sino, “muy bien, haz logrado ponerte el calcetín”.

Se un modelo positivo

Si eres excesivamente duro contigo o con tu pareja, pesimista o no realista sobre tus capacidades y limitaciones, tu hijo acabará siendo tu reflejo. Cuida tu propia autoestima y tu hijo tendrá un buen modelo a seguir. Resalta en voz alta y en la medida justa, tus cualidades; el niño aprenderá también hacerlo.

Establece límites claros

Establece normas y límites claros, lógicos y consistentes. Por ejemplo si deja todos los juguetes en el suelo, no los recojas tú mismo, en vez de esto anímalo a recogerlos, si se resiste, la consecuencia es que no contara con estos juguetes por un tiempo, o si presenta por ejemplo una rabieta en el supermercado al final no le compres lo que él quiere.

Bríndale atención y tiempo de calidad

Reserva tiempo para dedicarlo a tus hijos. Esto le ayudará a reforzar la sensación de que es valioso e importante para ti. No tiene que ser mucho tiempo, pero si por ejemplo tienes prisa, házselo saber y acuerda cuando le prestarás atención, por ejemplo, puedes decirle: “cuando acabe de lavar los platos me siento contigo y leemos el cuento”.

No olvides mirar a los ojos y que tu lenguaje corporal denote atención. El niño debe sentir que tienes en cuenta sus necesidades y que te interesas por sus asuntos.

Identifica y corrige las creencias erróneas de tu hijo

Es importante que los padres identifiquen las creencias irracionales que tienen los niños sobre ellos mismos, tanto si tienen que ver con la perfección, su atractivo, capacidad u otros aspectos.

Muchos niños entre los 3 y 5 años sobre todo, se frustran con facilidad ya que están tratando de hacer muchas cosas por sí mismos y pueden llegar a creer que no son capaces. Refuerza su perseverancia tanto como los logros. Enseñar a los niños a establecer criterios más precisos y a ser más realistas al evaluarse les ayudará a desarrollar un concepto más saludable de ellos mismos.

Expresa amor y afecto espontáneamente

Tu amor es muy importante para estimular la autoestima de tu hijo. Bésalo, abrázalo, elógialo, házle saber lo mucho que lo amas y te sientes orgulloso de él. Se amoroso con tus seres queridos, celebra las fechas especiales como el cumpleaños, todo esto contribuye en que tu hijo tenga mayor confianza en si mismo.

No uses etiquetas, resalta la conducta y no al niño

Comentarios como “Siempre te portas mal” hará que tu hijo se subestime y no aclaremos cual es la conducta inapropiada.

Déjalo que cometa errores

Todos cometemos errores, los niños no son la excepción, Sin embargo, los errores también son lecciones valiosas para que tengan confianza en sí mismos.

Cuando algo le salga mal házselo ver y pregúntale qué puede hacer para que no vuelva a pasar, esto motivará la toma adecuada de decisiones. Analiza tu propia conducta, muchas veces como padres somos perfeccionistas y obsesivos; cuando cometamos un error aceptémoslo, de esta manera el niño también lo hará.

Crea en casa un ambiente de seguridad, respeto y amor

Los niños que no se sienten seguros o son víctimas de malos tratos en su hogar sufrirán de baja autoestima. Debes estar atento a los signos de maltrato o abuso; retraimiento, cambio de rutinas o amigos, llanto frecuente, comportamiento agresivo, bajo rendimiento académico y otros factores que pueden afectar la autoestima de los niños.

Fija junto con tu pareja límites de respeto y comunicación en el hogar, házselos saber a tu familia extensa y amigos, en especial si frecuentan tu casa.

Ayúdalo a participar en experiencias constructivas

Procura brindar diversidad de ambientes y actividades que favorezcan la creatividad y la exploración de sus habilidades.

Fomenta riesgos saludables

Anima a tu hijo a que explore algo nuevo, como probar comida diferente, hacer un nuevo amigo o montar en bicicleta. Aunque siempre existe la posibilidad del fracaso, sin riesgos no hay oportunidades para el éxito.

Enséñale a respetar la vida y a ser compasivo

Los niños que aprenden el respeto por la vida y los demás aprenden a valorarse a sí mismos. Estimula la ayuda a los abuelos, compañeros, niños menores, mascotas y modela esos valores.

Busca recursos

Los cuentos, títeres, películas etc. pueden dar al niño buenas lecciones acerca de la autoestima.

DELEGACIÓN DE SERVICIOS SOCIALES AYUNTAMIENTO DE LUCENA

Programa Lucena ante las Drogas