15 DE NOVIEMBRE, DÍA MUNDIAL SIN ALCOHOL

BORRACHERAS EN IGUALDAD

Publicado en Diario Córdoba, 15.11.2018

La fundación Hogar Renacer y la asociación Acali, con motivo de la conmemoración hoy del día mundial sin alcohol, hacen una llamada de atención sobre el creciente número de chicas menores de edad y jóvenes que beben en exceso, de forma similar a hombres de edades similares. La profesora de la Universidad de Córdoba y psicóloga de Hogar Renacer, Valentina Lucena, expone que, según el último informe Estudes, del Ministerio de Sanidad (con datos de chicos de 14 a 18 años de todas las provincias, incluida Córdoba), los consumidores de alcohol de 14 a 18 años son un 52% chicos y un 48% chicas, cuando hace menos de una década ese porcentaje era de alrededor del 70% hombres y un 30% de mujeres. Lucena precisa que, siempre en base a este informe, el 75% de adolescentes de esas edades había consumido alcohol en el último año y un 67,5% en los últimos 30 días.

Además, casi una cuarta parte de los encuestados se había emborrachado una o varias veces en el último mes y un 30% había practicado el binge-drinking (consumo abusivo de alcohol, a modo de atracón, en una hora o dos como máximo). Sobre el binge-drinking, el Estudes refleja que a los 14 y 15 años son más chicas que chicos las que practican esta negativa moda.

Lucena muestra su preocupación por el hecho de que el 93,2% de los consumidores de alcohol que participaron en este análisis eran menores de 18 años, rondando la edad media de inicio en la ingesta en los 13-14 años, con el riesgo añadido de combinar el abuso de alcohol con el consumo de drogas, en muchos casos sintéticas, de gran peligrosidad. Este informe de Sanidad recoge a su vez que el alcohol es la sustancia percibida como menos peligrosa por los adolescentes.

Más demanda femenina

En el trabajo que la fundación Hogar Renacer realiza para ayudar a personas a abandonar el alcoholismo también se aprecia el creciente número de jóvenes que reclaman esta asistencia, representando un 30% de demandantes. Acali también viene notando que un mayor número de mujeres solicitan ayuda para dejar de consumir alcohol, sobre todo de 20 años en adelante. La psicóloga de Acali María Arevalo destaca la importancia de las familias, ya que si las chicas no se atreven a dar el paso, desde su entorno deben animarla a que las ayudemos, pues «lo que para ellas puede ser pura diversión tiene unas graves consecuencias».

En esta misma línea, el director del centro de salud de Poniente y médico de familia, Román Fernández, resalta que «los jóvenes cada vez están consumiendo alcohol de forma más temprana. Un 80% de jóvenes de menos de 25 años bebe de forma habitual y no lo ve un problema. A los 12-13 años ya han probado el alcohol alguna vez. Socialmente el alcohol sigue sin considerarse algo negativo. Adolescentes y jóvenes no valoran los efectos perjudiciales que para su salud pueda tener el alcohol», expone. «Parece no preocuparles que el alcohol es el culpable del 40% de accidentes de tráfico. No son conscientes de que esa droga puede matarles o causar graves daños al que bebe y coge un coche y también a personas que viajen con él o en otros turismos», añade Fernández. Precisamente, para informar de los riesgos del alcohol en la conducción el centro de salud Poniente acogerá el jueves 22 un road-show con alumnos de los IES Zoco y Medina Azahara.

Por su parte, Acali ha organizado esta mañana, en su sede de avenida del Corregidor, unas jornadas, con motivo del día sin alcohol, que contarán con representantes de la Guardia Civil de Tráfico, de expertos en el tratamiento del alcoholismo en el ámbito penitenciario, Policía Nacional, Policía Local y urgencias del hospital de Alcalá La Real.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales y Salud Ayto. de Lucena

 


Multas para los padres de los menores que beban y adiós al «happy hour»

 

El Gobierno tendrá a su disposición dentro de una semana las recomendaciones del Parlamento para redactar la ley que regula el consumo de alcohol en menores. El informe definitivo ya está redactado y solo falta que la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Estudio del Problema de las Drogas lo apruebe el próximo día 24. En ese momento también se incluirán los votos particulares, que algunos grupos ya los tienen preparados.

En el documento, al que ha tenido acceso ABC, los grupos parlamentarios, tras un año de trabajo -la ponencia se constituyó el 6 de marzo de 2017-, han realizado una serie de redomendaciones y peticiones para frenar este problema. Entre las iniciativas que proponen, reclaman un endurecimiento del régimen sancionador por vender alcohol a menores y consumirlo en la calle (hacer «botellón»). Las multas se extenderán a los padres negligentes, a los que incluso se pide la aplicación de la Ley de Menor. El informe del Parlamento prevé que estas sanciones económicas se puedan condonar con actividades reeducativas junto a sus hijos. Igualmente, quieren una mayor presión fiscal para reducir el acceso de los más jóvenes a las bebibas alcohólicas.

Las medidas que prevé este informe serán tenidas en cuenta por el Ministerio de Sanidad, según han asegurado a este periódico fuentes gubernamentales, que quieren tener esta normativa legal aprobada este mismo año.

Se clausurarán locales que vendan a menores

Los partidos políticos representados en el Parlamentos quieren que la futura ley no solo tenga un carácter educativo y pedagógico, sino también sancionador. Por ello, proponen un régimen punitivo y recaudatorio, que afecte a las personas jurídicas y físicas, mayores de edad y «que fomenten el consumo por parte de menores de edad, especialmente si obtuvieran beneficio con dichos actos». Recomiendan clausurar cualquier tipo de local o comercio que venda o suministre alcohol a menores «de manera reiterada», aumentar las sanciones a los establecimientos que vendan bebidas de graduación fuera de los horarios permitidos, y «revisar la normativa relativa al consumo en la calle, aumentando las sanciones y la imposición sustitutiva de trabajos para la comunidad».

Aplicar la Ley del Menor a los padres negligentes

En las sanciones económicas, se prevé la posibilidad de su cumplimiento alternativo mediante actuaciones formativas, en las que participen tanto los menores como sus tutores y representantes legales, «relacionando las mismas con mecanismos educativos, de intervención social, de implicación de la comunidad, que diferencien exhaustivamente los niveles de gravedad». Igualmente, tienen que tener en cuenta cuestiones como «reincidencia, para no limitar la actuación a la sanción, sino que sea capaz de activar un conjunto de actuaciones que eviten el empeoramiento de la situación». En el caso de los padres y madres, «para que se pueda condonar la sanción, deberán participar junto con los menores en las actividades reeducativas, que se les impongan como alternativa, ya que existe una fuerte evidencia científica del poder transformador de esta participación». Además, servirán para dotarles de instrumentos con los que ejercer su labor de tutela». Si hay una reincidencia grave, que demuestra la actitud negligente de los padres o madres, «con evidente riesgo para el menor, se aplicaría la normativa ya existente en el ordenamiento jurídico vigente para la protección del menor».

Más impuestos según la graduación de la bebida

El Parlamento considera necesario revisar «la contabilidad fiscal de los impuestos especiales de todas las bebidas». Esta nueva fiscalidad debería estar relacionada, a su juicio, con la cantidad de alcohol puro que contiene cada una, independientemente del tipo que sea. El objetivo es elevarla progresivamente «con la finalidad de que repercuta en una menor accesibilidad para los menores de edad». El texto subraya que hay que considerar la posibilidad de que «una parte de dichos impuestos sean finalistas, destinados al control de la oferta y a actuaciones preventivas y disuasorias del consumo o del tratamiento adverso del mismo». Antes de tomar esta decisión, suguiere analizar la situación de los países «del entorno para valorar su efectividad, en lo que se refiere al incremento del precio de las bebidas». Finalmente, en este punto, aconseja fomentar que la venta y el consumo de bebidas no alcohólicas sean «más económicas para los consumidores, que las que contengan alcohol».

Controles de alcoholemia en la calle

Los menores no deberían escapar a los controles de alcoholemia que se aplican ya a los conductores. Por ello, el informe quiere que se habilite «a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad para hacer, en menores de edad, pruebas en aire expirado o requisar envases con supuesto contenido de bebidas alcohólicas, si hay menores consumiendo, y pruebas de confirmación a demanda».

Prohobida la venta en máquina expendedoras

Las máquinas expendedoras no podrán vender bebidas alcohólicas, si sale adelante esta ley. El Parlamento recomienda que se valore la posibilidad de prohibir la venta y distribución de bebidas alcohólicas «de cualquier graduación en máquinas autoexpendedoras». Asimismo, aconseja «establecer una regulación estricta sobre los lugares de instalación de las máquinas automáticas de venta de alcohol. El objetivo es impedir su uso por los menores y estudiar la posible limitación horaria de venta a mayores de 18 años. Las máquinas deberán incorporar advertencias sanitarias y de prohibición y dispensación a menores.

YouTube alentando a los menores a beber alcohol
YouTube alentando a los menores a beber alcohol

Las gasolineras no podrán tener alcohol

Las restricciones a la venta de alcohol también se podrían extender a las gasolineras, hospitales y centros educativos si el Gobierno sigue las recomendaciones de los grupos políticos. El documento elaborado prevé «la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas en las gasolineras». También se quiere prohibir la exposición de este tipo de bebidas en los escaparates, y solo permitiéndolos «en tiendas especializadas, en las que tendrán prohibida la entrada a menores que no vayan acompañados por un adulto.

Bebidas ocultas en los supermercados

La regulación también debería afectar, a juicio del Parlamento, a las superficies comerciales. Sobre esta cuestión, piden «regular la exposición de bebidas alcohólicas en lineales de comercios autorizados» y que las de alta graduación estén situadas «a la espalda de la línea de cajas para que sea imposible su robo y más fácil el control de edad de los compradores».

Adiós al «happy hour» para evitar atracones

Los «happy hour» (la venta reducida del precio de bebidas alcohólicas en un periodo de tiempo determinado) pueden tener los días contados. Las medidas propuestas por el Congreso y el Senado quieren «prohibir las ventas reducidas en horarios específicos en establecimientos de hostelería (happy hour)». Los parlamentarios entienden que esta práctica «fomenta el modelo de consumo de atracón».

Junto a este veto, el informe también recomienda prohibir la venta de este tipo de bebidas en los centros sanitarios y centros de la administración. En caso de limitarse, consideran que solo se podrían consumir en espacios habilitados para hostelería.

El Parlamento recomienda establecer una regulación de horarios de ventas de estas bebidas en los establecimientos en los que no esté permitido su consumo inmediato, al igual que en la venta a domicilio y televenta.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


El Parlamento quiere prohibir los botellones en toda España

Publicado en www.abc.es, 10.04.2018

El Parlamento quiere que la futura ley que regulará el consumo de alcohol en menores incluya la prohibición en toda España de la celebración de macrobotellones, botellón y botellódromos. Esta es una de las propuestas que forman parte del informe que ha elaborado la ponencia «Menores sin alcohol».

Este foro se constituyó en marzo de 2017 en el seno de la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Estudio del Problema de las Drogas. El objetivo de la misma ha sido elaborar un documento con una serie de recomendaciones que servirán de base para que el Ministerio de Sanidad redacta una normativa de ámbito estatal. En la actualidad, algunos ayuntamientos ya prohiben la celebración de estas convocatorias en torno al consumo de alcohol y de la acotación de espacios específicos para esta actividad.

Una vez que este informa obtenga hoy el respaldo de la mayoría de los grupos parlamentarios, pasará a la Comisión Mixta para su aprobación definitiva. Posteriormente, será la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, la que decida hacer suya el contenido total o parcial del mismo. En este sentido, las fuentes parlamentarias consultadas por ABC, señalan que espera que el documento obtenga un «gran consenso, el mismo con el que se ha trabajado».

Publicidad on line

El contenido del informe definitivo, al que ha tenido acceso este periódico, también quiere que la norma incluya la activación de un protocolo saniario cuando un menor ingreso en un hospital, como consecuencia de un coma etílico. En este momento, los responsables sanitarios tienen que poner en conocimiento de los padres la situación del menor. El año pasado se produjeron en España unos 6.500 comas etílicos.

La prohición de consumir alcohol también se hace extensiva a los menores que conduzcan una motocicleta. En este caso, las recomendaciones de los diputados y senadores es que la tasa sea 0.

El Parlamento también recomienda legislar sobre la publicidad de bebidas alcohólicas en la web. Sus propuestas van encaminadas a que los menores tengan prohibido el acceso a este tipo de publicidad. No entra a especificar el proceso para que esto se lleve a cabo, simplemente cree que no es conveniente.

Uno de los aspectos más polémicos de esta norma es si podrá recoger algún tipo de sanciones al abuso en el consumo de alcohol. Para ello, subraya que hay que regular las sanciones que están vinculadas con el consumo de alcohol en la calle. Además, ofrece a padres y a menores la posibilidad de poder sustituir estas sanciones por acciones en beneficio a la comunidad.

Finalmente, aconsejan el cierre temporal de locales que sean reincidentes en denuncias por vender alcohol.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena

 

 


El adolescente vive en una sociedad que le transmite: ‘Si beber es divertido es bueno

Publicado en www.elpais.com, 13.02.2018

El alcohol forma parte de nuestras vidas y es la sustancia psicoactiva más consumida entre los jóvenes españoles entre los 14 y los 18 años

No es ningún secreto que vivimos inmersos en una cultura del alcohol. Lo vemos en nuestras fiestas más emblemáticas, en las celebraciones familiares o sociales y en la mayoría de series y películas que encontramos en los suculentos catálogos de Netflix o HBO. El alcohol está por todas partes. Sin olvidarnos, por supuesto, de las vallas publicitarias, de YouTube y de redes sociales como Twitter, Instagram o Facebook. No es de extrañar, por tanto, que si el alcohol forma parte de nuestras vidas, también sea la sustancia psicoactiva más consumida entre los jóvenes españoles con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años. Así lo recoge el último informe del Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías (2017), que sitúa la edad media de inicio en su consumo entre los 13 y los 16 años.

Para Xavier Pons, profesor del Departamento de Psicología Social de la Universitat de València, a esta cultura del alcohol y a las costumbres del mundo adulto, que incorpora el alcohol a todas sus actividades sociales, se une un factor más: el de la cultura de la despreocupación. “Nuestra sociedad ha creado una cultura de la banalidad y la despreocupación, que también es argumento para el consumo alcohólico en los jóvenes. La mayoría de niños son educados, cuando son niños, en los valores de la moderación, la prudencia, el autocontrol, el rigor, la responsabilidad... Esos valores deberían desembocar, más adelante, en actitudes y conductas consecuentes, tales como no beber alcohol y no abusar, si sabes (y lo sabes) que es perjudicial. Sin embargo, ese niño va creciendo y haciéndose adolescente en una sociedad que le transmite otro tipo de realidad: si es divertido es bueno. Da igual si es sano, ético, razonable, veraz, prudente, bello, inteligente, o si es todo lo contrario; mientras sea divertido será aceptable. No hay reparo alguno para la diversión en la sociedad de la despreocupación; todo lo que interfiera en la diversión será apartado u olvidado, y todo lo que la facilite será bien recibido”, explica.

Sumemos dos cuestiones más. Por un lado, el deseo de descubrimiento innato de la propia adolescencia, una etapa en la que, según Miguel Fuster, psicólogo clínico, “no se tiene la misma sensación de peligro a la hora de tomar decisiones; lo que lleva a un mayor aprendizaje pero, también, a ser más vulnerables como individuos ante los riesgos por falta de capacidad de evaluación de las consecuencias negativas”.

En el Grupo de Trabajo Alcohol y Alcoholismo de la Sociedad Española de Medicina Interna se hace hincapié en la neurotoxicidad y neuroinflamación que ejerce el alcohol en jóvenes, sobre todo en la modalidad de consumo en “atracones” o binge drinking (“botellón”). Su coordinador, Francisco Javier Laso apunta que cualquier consumo de alcohol es de “riesgo”, y tiene especial impacto en la adolescencia, “ya que han podido observar que implica consecuencias estructurales y funcionales en el sistema nervioso cuya “maduración” se está desarrollando, lo que promueve la aparición precoz de dependencia alcohólica”. Lo sugieren múltiples estudios, uno de los más recientes el publicado por investigadores suecos en enero en la revista Journal of Hepatology, en el que a través de un seguimiento a 40 años de 43.000 varones en Suecia, se asoció el consumo de alcohol en la juventud con un mayor riesgo de hepatopatía grave. Un riesgo que, aunque dependiente de la dosis, se encontraba desde el primer gramo de alcohol.

¿Permitir o prohibir?

Con un panorama tan desolador y complicado, cabe preguntarnos si como familia está en nuestra mano convertirnos en un “factor” de protección y prevención, o si por el contrario podemos acabar añadidos a la lista de factores de riesgo mencionados sin que tengamos conciencia de ello.

Un reciente trabajo publicado en el Journal of Adolescent Health y dirigido por la investigadora Jennifer L. Maggs, Parents Who Allow Early Adolescents to Drink, nos plantea la cuestión de que una actitud más relajada y permisiva con respecto al alcohol, con la creencia de que esto enseñará a nuestros hijos a beber con sensatez, puede ser un factor de riesgo para una iniciación temprana en el consumo de alcohol, incluso de problemas más graves a posteriori. La investigación, además, pone en evidencia que el nivel socioeconómico y cultural de los padres no es un factor protector sino más bien al contrario: un mayor nivel social y económico puede ser un factor de mayor riesgo para el consumo, ya que ese poder económico puede suponer una mayor disponibilidad económica también para los hijos, y con ello el acceso más fácil a esta sustancia.

“La sociedad ha creado una cultura de la banalidad, que también es argumento para el consumo alcohólico en los jóvenes”

Si la permisividad mantenida por los padres incrementa la probabilidad de consumo en los hijos adolescentes, ¿es la prohibición del alcohol la solución? Señala Xavier Pons que niños y adolescentes tienen que aprender a convivir con ciertas restricciones conductuales, “porque se van a encontrar con muchísimas en su vida adulta y tendrán que adaptarse a ello”. Por eso, entiende que las restricciones razonables ayudan a educar la tolerancia a la frustración y la responsabilidad. Y, muchas veces, la salud. Añade el profesor e investigador que, aunque está muy arraigada la idea de que lo prohibido resulta más atractivo “y acaba haciéndose más”, no hay ninguna evidencia de que eso sea así. “Las cosas son mucho más complejas que eso. Por ejemplo, siguiendo esa lógica, podríamos decir “prohibido estudiar” y a todos los chavales les entrarían unas ganas enormes de ponerse a estudiar, pero nada es tan simple. De hecho, lo prohibido suele acabar desapareciendo a largo plazo, siempre que junto con la prohibición haya un control de la conducta que se restringe”, argumenta.

Para Pons, además, lo que convierte al alcohol en algo atractivo no es que los adultos lo prohíban, sino que “los adultos lo consumen” y que los adultos “lo califican de peligroso para los jóvenes”. Por tanto, estamos aportando valor positivo y atractivo al consumo de alcohol sin darnos cuenta. “Para un adolescente abstenerse de hacer algo “peligroso” por el hecho mismo de serlo supondría manifestar indecisión o debilidad, mientras que hacerlo significa ser alguien “enrollado”, valiente, atrevido,... Es eso, más que ser “rebelde”, lo que motiva al adolescente. Realmente, hay poca rebeldía en hacer lo mismo que se ve que hacen los adultos, que son los que han institucionalizado el alcohol y lo comercializan”.

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de hablar y actuar con un niño de 15 años sobre el alcohol? ¿Qué herramientas tenemos para hacerles resistentes ante la cultura del alcohol? La respuesta del investigador valenciano es clara: “No pensar que es un niño, porque, aunque para nosotros lo parezca, él o ella no lo va a ver así y no lo va a admitir. A los 15 años es normal creer que uno lo sabe todo de la vida y son sus padres los que no se enteran. Pero, al mismo tiempo, uno es consciente de estar sumido en una vorágine de dudas, que le cuesta mucho admitir, porque esas dudas no son congruentes con la imagen de fortaleza que desea proyectar. Esto no es malo, en el sentido de que se irá ajustando con la edad. Lo que pasa es que esa incertidumbre es terreno abonado para que los que comercializan el alcohol saquen beneficio”.

Para el psicólogo Miguel Fuster la idea de la prohibición como alternativa lleva a un problema igual que el que acarrea la permisividad, y opina que todo va a depender más de qué relación tengan los padres con el uso de sustancias como el alcohol y las drogas. “La mejor manera de hablar y de actuar es que haya una consistencia en mi manera de relacionarme con el alcohol y lo que yo les pido a mis hijos. Si hay una consistencia entre lo que yo digo como padre y lo que yo hago como padre el mensaje calara en mis hijos. Si hay una inconsistencia, mis hijos aprenderán de lo que yo hago y nunca de lo que yo digo. El mensaje verbal pierde toda su fuerza”.

Revisar nuestros hábitos y actitudes

La mayoría de nosotros, además de una baja percepción del riesgo que entraña el consumo de alcohol, no tenemos conciencia de cuándo y cuánto bebemos delante de nuestros hijos. “El 75 % de los individuos que bebe excesivamente cree que toma una cantidad “normal” de alcohol. Aunque frecuentemente en los medios surgen noticias sobre las bondades del consumo de pequeñas cantidades de alcohol, los estudios rigurosos demuestran que no hay ningún efecto saludable, y como indica la OMS: alcohol, cuanto menos mejor”, explica F. Javier Laso. En este sentido, el coordinador considera que si los padres tienen “información incompleta y sesgada”, no es de extrañar que se obvie hablar con los hijos sobre los riesgos del alcohol y que se considere su consumo como algo socialmente “natural”. Y es esa actitud permisiva parental “por ignorancia de riesgos” la que considera un hecho determinante para el consumo de alcohol en los adolescentes.

Preguntémonos honestamente cada uno de nosotros: ¿Qué pasaría si preparo una fiesta con adultos en mi casa en la que NO hubiese alcohol?

Y es que, además, muchos padres beben delante de sus hijos de manera habitual. Quizás los fines de semana, en bares, en el propio hogar. Señala Xavier Pons que hay muchos estudios que comprueban que en familias de padres bebedores habituales (no necesariamente alcohólicos) es más probable encontrar adolescentes bebedores abusivos, que en familias de padres abstemios. “Los hijos adquieren muchas conductas y actitudes por imitación de los padres. También los hábitos saludables/insaludables. Y, efectivamente, tiene más influencia en el hijo lo que ve que hacen sus padres que lo que estos dicen”, cuenta Pons.

Poca utilidad encuentra el psicólogo Miguel Fuster en las campañas centradas en las consecuencias del alcohol si no son acompañadas de coherencia en el uso que hacemos como adultos del alcohol. “Preguntémonos honestamente cada uno de nosotros: ¿Qué pasaría si preparo una fiesta con adultos en mi casa en la que NO hubiese alcohol? ¿Cómo reaccionaríamos todos y cada uno de nosotros? Desde ese planteamiento, ¿qué podemos hacer si asumimos que el alcohol es algo presente en nuestra vida? Seamos coherentes y el mensaje tendrá sentido”, plantea.

Opina Xavier Pons que las campañas de prevención que comenzaron en los primeros años ochenta del siglo XX han servido para crear a lo largo de todo este tiempo una actitud más crítica hacia el alcohol en la sociedad (“Somos más conscientes de sus riesgos que en generaciones anteriores, esa idea ha calado en la sociedad”), pero sabe que una campaña preventiva no va a servir para disminuir drásticamente el consumo juvenil de alcohol. “Conocer los riesgos que supone el abuso de alcohol no disuade a los jóvenes de iniciar y mantener su hábito de consumo; eso está totalmente comprobado por casi 40 años de investigación al respecto. Además, los que publicitan y comercializan el alcohol han sabido conectar con los adolescentes mejor que los que diseñan campañas preventivas”, se lamenta y vuelve a incidir en lo que señalábamos al principio: el consumo de alcohol responde a un modelo cultural arraigado y a un modelo de sociedad determinado por lo que, según concluye Pons, tendríamos que modificar radicalmente los valores culturales imperantes. Y no es nada fácil, no, salvo que empecemos por nuestras propias trincheras familiares.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


2.837 cordobeses solicitan ayuda para abandonar sus adicciones

Publicado en www.diariocordoba.com, 29.01.2018
PILAR COBOS pcobos@cordoba.elperiodico.com CÓRDOBA

Córdoba registra la mayor demanda de atención por cada 1.000 habitantes en Andalucía. Los pacientes tienen problemas con el consumo de alcohol y cocaína en más de la mitad de casos

Un grupo de personas jóvenes brinda con alcohol en un botellón en Córdoba. -

El alcohol y la cocaína son las dos sustancias que más solicitudes de ayuda por adicciones motivaron durante el año pasado en Córdoba, de acuerdo con el balance facilitado por el Instituto Provincial de Bienestar Social (IPBS). De este modo, las cifras apuntan que las demandas atendidas crecieron de forma leve en la provincia (en torno a un 1%) y se situaron en 2.837, y más de la mitad estuvieron relacionadas con estas dos drogas.

Los datos se refieren a la labor realizada en la Unidad de Drogas y Adicciones y los demás recursos de la Red de Atención a las Drogodependencias y Adicciones, y ponen de manifiesto que el alcohol (1.040 peticiones), la cocaína (486) y el tabaco (409) concentran la mayoría de los casos registrados en la provincia. En concreto, destaca el incremento experimentado en la cocaína, donde los usuarios han subido un 26% en el último año.

Los cordobeses también acudieron a estos recursos para superar su dependencia del cannabis (391 casos); los opiáceos y el rebujado, que es una mezcla de cocaína y heroína (278); el juego patológico (111); los psicofármacos (86) y otras adicciones comportamentales (25). Por último, en el apartado de «otros» aparecen 7 solicitudes y las anfetaminas causaron 4. De estos números se deduce que las sustancias ilegales estuvieron detrás del 44% de las demandas y, además, desde el IPBS señalan que el 22% de los afectados son mujeres.

Abundando en el perfil de estas personas, la información relativa a la edad indica que las peticiones de atención por parte de menores de 18 años han representado algo más del 3% del total y, principalmente, han sido originadas por el cannabis. A esta sustancia le han seguido las adicciones a las tecnologías (el móvil en las jóvenes e Internet entre los chicos) y a la cocaína. En el tramo de entre 19 y 30 años han sobresalido la cocaína, en primer lugar, y el cannabis.

Por otra parte, entre las personas de 31 a 40 años de edad las sustancias que les han llevado a pedir ayuda han sido la cocaína, el alcohol, los opiáceos y el cannabis. En la horquilla de 41 a 50 años, la mayoría de los pacientes son adictos al alcohol y el tabaco -«con mucha diferencia respecto a las demás sustancias», precisan en el IPBS- y lo mismo sucede entre los cordobeses que tienen 51 o más años, aunque en este grupo destacan, asimismo, las dependencias de los psicofármacos.

peso regional/ Si se atiende a los resultados obtenidos en otros territorios andaluces, los datos indican que Córdoba ha sido la tercera provincia con un mayor número de demandas de atención por adicciones. Los dos primeros puestos han sido para Sevilla, que ha contabilizado 4.498, y para Cádiz, donde se han producido 3.247. El último lugar es ocupado por Jaén, con 1.277, mientras que en el conjunto de la comunidad autónoma se han efectuado 19.296.

Además de esto, el coordinador de la Unidad de Drogas y Adicciones del IPBS, Luciano Cobos, subraya que Córdoba ha sido el territorio de la región donde se han recibido más usuarios por cada 1.000 habitantes. Preguntado por este resultado, señala que responde a una «atención más temprana y en coordinación tanto con Atención Primaria como con Salud Mental». En esta línea, precisa que «estamos en todos los centros de salud, lo que genera una mejor coordinación con Atención Primaria como puerta de entrada de los pacientes y permite una mayor accesibilidad a los recursos», a lo que añade que «evitamos la estigmatización, porque atendemos desde una red normalizada».

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


Ellos fuman hachís como una forma de «anestesiarse»; ellas, para gustar

Publicado en www.abc.es, 24.01.2018

Son datos del «Estudio Sociológico Cualitativo sobre consumo de alcohol y cannabis en jóvenes y adolescentes» realizado por Socidrogalcohol

Muchos jóvenes españoles reconocen fumar cannabis antes de entrar a clase para poder «afrontar su vida» y por las «escasas» perspectivas de futuro que les brinda la sociedad, según han avisado diferentes expertos con motivo de la presentación del «Estudio Sociológico Cualitativo sobre consumo de alcohol y cannabis en jóvenes y adolescentes», realizado por la sociedad científica Socidrogalcohol y recogido por Ep. Actualmente, la edad de inicio de consumo al cannabis se sitúa entre los 16 y 17 años, si bien, y a diferencia del alcohol, los jóvenes que fuman hachís o marihuana suelen pertenecer a grupos reducidos, de confianza y donde saben que son aceptados. De hecho, en el trabajo se ha puesto de manifiesto que los adolescentes que reconocen consumir hachís o marihuana lo hacen durante el día, a la entrada del instituto y en los recreos, acudiendo así a las clases con un estado de «intoxicación» producido por estas sustancias.

Un consumo que, además, está normalizado y hace que aquellos que trafican con la sustancia no sean vistos como «traficantes» sino como «colegas». Y es que, suelen creer que es natural y tiene un uso terapéutico, lo que podría explicar que lo vean como una forma de «anestesiarse» y «regular sus emociones». «Los jóvenes reclaman sentirse apoyados, por lo que es necesario que les ofrezcamos optimismo de cara a su futuro, ya que con la crisis ha habido un aumento de aquellos que quieren vivir el presente ya que les es duro pensar en su futuro», ha explicado a Ep la presidenta del Consejo General del Trabajo Social, Ana Lima.

Del mismo modo ocurre con el alcohol, sustancia que comienza a probarse entre los 13 y 14 años y que se utiliza como un «ritual de paso» para dejar de ser un «niño». Los fines de semana es cuando mayoritariamente se consumen bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes y los motivos por los que lo hacen es para mejorar sus habilidades sociales, facilitar acciones que sólo se permiten bajo los efectos del alcohol. Pero, a pesar de que se han demostrado los peligros que tienen las bebidas alcohólicas en la maduración de los jóvenes, éstos no tienen percepción del riesgo por ser legal y estar está normalizado su consumo en la sociedad, en sus propias casas.

Las chicas consumen drogas para gustar

Si se analiza por género el consumo de alcohol y cannabis, los responsables de la encuesta han avisado de que las parejas donde el chico es el consumidor hay mayores probabilidades de que la chica consuma, ya que ellas reconocen hacerlo para gustarles, mientras que ellos lo hacen por ser «más valientes, más machotes». «Asimismo, es llamativo que los jóvenes lleguen a ver más peligroso el tabaco que el alcohol y cannabis, por lo que es necesario que la sociedad medite qué está pasando, si realmente se está abordando el problema y si se está haciendo lo suficiente», ha recalcado la delegada de Socidrogalcohol en la Comunidad Valenciana, Stella Vicens.

Aunque en todas las regiones hay jóvenes que abusan de estas sustancias, el trabajo, realizado en 12 comunidades autónomas, ha mostrado que en Galicia y Melilla los jóvenes empiezan más tarde a beber alcohol (14,2 años), mientras que en Aragón son los más precoces (13,4 años). En cannabis, los que antes empiezan a fumarlo son los adolescentes de Baleares, Cataluña, País Vasco y Ceuta (14,6 años), y en Andalucía, Castilla y León y Melilla los que más tarde lo hacen (15,1 años).

Asimismo, las tres comunidades donde el alcohol adquiere mayor prevalencia son la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Navarra, regiones que, junto con el País Vasco, presentan cifras de borracheras que superan la media nacional. En cuanto al conocido como «binge drinking», Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Navarra es donde más se practica este patrón de consumo y, donde menos, en Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares.

La práctica del botellón está más extendida en Castilla-La Mancha y Extremadura y donde menos en Canarias, Galicia, Ceuta y Melilla. Además, la Comunidad Valenciana, junto con Cataluña y País Vasco lideran el consumo de cannabis entre los jóvenes, si bien Ceuta, Melilla, Extremadura, La Rioja y Castilla-La Mancha se sitúan entre las regiones cuyos adolescentes fuman menos hachís o marihuana.

Con todo ello, el presidente de Socidrogalcohol, Francisco Pascual, ha subrayado la importancia de que las familias se impliquen más en educar sobre los riesgos que conlleva el consumo de cannabis y alcohol entre los jóvenes, más allá de si aprueba o no, y de que la sociedad luche por ellos para ofrecerles un futuro más esperanzados.

También, los expertos han abogado por fomentar el trabajo en redes de los diferentes profesionales, incorporar en la educación asignaturas que atiendan a la persona de forma integral, formar a los profesores en aspectos emocionales y de habilidades para la vida y aumentar la concienciación social sobre los peligros del consumo de alcohol y cannabis. «Los problemas del consumo en los menores son el problema del mundo adulto, por lo que si no atendemos a lo que verbalizan los jóvenes seremos poco eficientes en la prevención», ha zanjado el delegado para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asis Babín.

Recopilado por Delegación Servicios Sociales Ayto. de Lucena

 


NAVIDADES PARA EL OCIO SALUDABLE. Actividades en los barrios para Navidad organizadas por la delegación de Servicios Sociales y Salud del Ayto. de Lucena

Con el fin de promover entre nuestros niños y adolescentes el uso positivo y saludable del tiempo libre, las delegaciones de Servicios Sociales y Salud del ayuntamiento de Lucena han programado una serie de actividades en los barrios de Lucena.

En las mismas se podrá disfrutar de juegos, concursos, competiciones,... y se promulgarán mensajes alusivos a la necesidad de adoptar hábitos de vida saludable evitando el consumo de alcohol.

En el transcurso de dichas actividades se repartirán bandanas para el cuello con el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE" así como trípticos con contenidos preventivos dirigidos a los adolescentes.

Os dejamos aquí el cartel.

DELEGACIÓN DE SERVICIOS SOCIALES AYTO. DE LUCENA

 


La delegación de Servicios Sociales del ayuntamiento de Lucena pone en marcha una campaña de Navidad con el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE"

Con la intención de hacer tomar conciencia a la ciudadanía sobre la importancia de controlar el consumo de alcohol en estas fiestas, la delegación de Servicios Sociales del Ayto. de Lucena pone en marcha una campaña bajo el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE".

La campaña se hará efectiva a través de unos trípticos con consejos y unos carteles que serán distribuidos en todos los barrios aprovechando las actividades de ocio saludable que esta misma delegación también organiza en Navidad.  Además se entregarán unas bandanas para el cuello donde se refleja el eslogan referido y que serán obsequiadas a la gente más joven.

La intención de la campaña es hacer tomar conciencia, sobre todo a los adolescentes, a la hora de controlar el consumo de alcohol y no incurrir en  prácticas peligrosas. La campaña viene a apoyar, igualmente, una serie de charlas que desde el programa "Lucena ante las Drogas" se han impartido en diferentes institutos de secundaria de la ciudad.

DELEGACIÓN DE SERVICIOS SOCIALES AYTO. DE LUCENA

 


Cómo prevenir el consumo de alcohol en menores: pautas para padres y madres

El alcohol es la sustancia más consumida entre la población española. Su consumo está fuertemente ligado a nuestra cultura

El alcohol es la sustancia más consumida entre la población española. Su consumo está fuertemente ligado a nuestra cultura y su percepción de riesgo es baja. Para muchos jóvenes, beber alcohol es una práctica fuertemente vinculada al ocio de fin de semana y a la socialización. Fenómenos como el botellón o el binge drinking (consumo de grandes cantidades de alcohol en un breve periodo de tiempo) se han establecido como costumbre habitual de fin de semana entre adolescentes y jóvenes. Los efectos que se derivan de la ingesta de grandes cantidades de bebidas alcohólicas en un escaso período de tiempo son múltiples y relativamente frecuentes: borracheras, peleas, discusiones y conflictos familiares, dificultades para estudiar, etc.

¿Qué podemos hacer madres y padres para prevenir el consumo de alcohol?

No existe una fórmula mágica, pero sí algunas pautas de actuación que pueden ayudar a padres y madres en esta difícil tarea.

Enseñar comportamientos y hábitos saludables, actitudes favorables al propio cuidado, promover una comunicación fluida y un clima familiar afectivo positivo, donde prevalezcan las actitudes de reconocimiento y respeto, son algunas pautas generales de actuación que nos pueden ayudar.

También es importante establecer un sistema coherente de normas y límites, adaptados a la edad de nuestras hijas e hijos; ayudarles a desarrollar actitudes críticas, enseñarles a asumir responsabilidades y practicar recursos de autocontrol, de manera que favorezcamos su autonomía, su seguridad y puedan tomar decisiones de manera más responsable. También es aconsejable regular nuestro propio consumo de alcohol (si lo tenemos), llevando a cabo un consumo responsable, moderado y respetuoso.

Si ya existe una sospecha de consumo, debemos actuar con prudencia, valorando la dimensión y la gravedad del problema, tratando de ajustar nuestra reacción a la situación de forma proporcionada. Es importante que conozcamos las circunstancias del consumo, saber el tipo de relación que nuestra hija o hijo está manteniendo con el alcohol (experimental, como diversión, como forma de relacionarse,...), y debemos apostar siempre por la comunicación y el diálogo.

Es normal sentir angustia, preocupación y desorientación, pero la pérdida de control, el alarmismo y las actitudes persecutorias, solo ocasionan más angustia. Por eso debemos evitar las acusaciones, el bombardeo de preguntas, las actitudes de vigilancia y posturas excesivamente rígidas y coercitivas. Tampoco debemos actuar con indiferencia ante una sospecha o evidencia de consumo. No es recomendable registrar pertenencias y habitaciones porque los hijos lo viven como una traición a la confianza.

¿Qué pasó anoche? Cómo actuar ante la primera borrachera

¿Qué hacer ante la primera borrachera? ¿Cómo actuar? Para abordar esta difícil situación es importante postergar la conversación para el día siguiente, cuando esté en condiciones de mantener un diálogo con toda su atención. Guardar la calma, evitar dramatizar durante la conversación aunque mostrando seriedad, que entienda que es un tema que nos preocupa. Podemos comenzar con una pregunta abierta, tipo: “¿Qué pasó anoche?”. Es importante que se explique sin interrumpirle y sin juzgarle, evitando en todo momento juicios de valor del tipo: “Eres un/a irresponsable”.

Durante la conversación debemos intentar conocer los motivos y la cantidad de consumo de alcohol que ingirió. Si valoramos que no tiene apenas información sobre los riesgos de los consumos de abuso de alcohol, se la facilitaremos y aprovecharemos para reflexionar sobre ello. Y finalizar la charla con un compromiso de responsabilidad por parte de nuestra hija o hijo respecto al consumo de alcohol en futuras salidas de ocio.

*Ignacio Calderón, es Director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD)

Publicado en www.elpais.com

 


Y con el instituto llega el botellón. ¿Qué podemos hacer los padres?

Es ley de vida, todo bebé será un niño primero y un adolescente después. A menudo los padres vivimos deseando que nuestros hijos crezcan para ver si vienen tiempos mejores: cuando son bebés no los disfrutamos porque criarlos es agotador, cuando son niños, porque nos atan, y cuando son adolescentes, creemos que por fin podremos recuperar la ya olvidada libertad de antes de ser papás. A los 12 años ya están en el instituto, y entonces la realidad de la adolescencia nos golpea en toda la cara.

Con el primer año de instituto, llega la primera fiesta de Halloween, la primera Nochevieja y las primeras fiestas de verano. Y para los papás es la primera vez que tenemos que tomar la decisión de dejar salir a nuestro hijo o hija hasta tarde, a sabiendas de que van a tener acceso a alcohol. ¿Qué haces si tu hijo te pide salir y volver a casa ya de madrugada o al día siguiente? Difícil decisión, sobre todo cuando sabes que cada año en épocas de fiestas, niños de 12 años beben hasta el coma etílico y algunos por desgracia mueren.

Y con el instituto llega el botellón. ¿Qué podemos hacer los padres?

¿De quién es la culpa? ¿Quién ha fracasado aquí? ¿Nos sentimos acaso culpables o fracasados? ¿O lo hemos normalizado hasta el extremo de que ya no nos preocupa? ¿Se puede culpabilizar solo a los padres? No me parece justo que se acuse únicamente a los progenitores. Personalmente creo que una vez más, estamos ante un signo de desprotección social de los más jóvenes. Se les ignora, a nadie les importa.

Lo realmente complicado cuando eres un adolescente y sales con los amigos es no beber, no fumar, no consumir drogas. ¿O es que ya no nos acordamos? No era tan diferente en nuestra época. Está tan aceptado que muchos padres permiten que sus hijos hagan botellón para no excluirlos del grupo de amigos. Y así, se consiente, con el pretexto de “es que los demás lo hacen” y “no lo voy a dejar marginado”. Lo absurdo del botellón, una práctica con varias décadas de existencia, es que el fin único del mismo es beber cuanto más mejor. Muchas veces se hace en el parking de una discoteca o en una plaza, para entrar muy puestos a la fiesta.

No sé cuándo se ha normalizado, cuándo se ha aceptado que no está mal, pero aquí sigue a pesar de las prohibiciones. En Islandia, leí hace poco, han cortado el problema de raíz. Dicen que los jóvenes en Islandia ya no están bebiendo en las calles: están practicando deportes y también en clubs de música o danza. Parece que las extraescolares deportivas han sido la solución, y también la música, el baile y el arte. Todas esas asignaturas desterradas o relegadas a ser “marías”, esas en las que muchos padres deciden educar a sus hijos en su tiempo libre, si los deberes y los exámenes lo permiten. De hecho, uno de los argumentos a favor de las extraescolares más extendido entre los padres es precisamente el de desarrollar en sus hijos aficiones que les mantengan alejados de las drogas durante la adolescencia.

Las borracheras y los comas etílicos de los adolescentes de 12 o 13 años me pillaron de sopetón. Hace menos de una década eran bebés que no dejaban dormir a sus padres, y ahora pasan la noche en la calle. Pero ¿podemos dormir mejor los padres ahora teniendo a nuestros hijos fuera de casa? Quién nos iba a decir que casi echaríamos de menos los cólicos del lactante.

Y no solo toman alcohol. Otro tipo de vicios precoces les enganchan. Muchos niños de los primeros cursos de la ESO, con edades alrededor de los 13 años, consumen tabaco, y otros, bajo una falsa sensación de inocuidad, fuman “vapor”. Fumar un cigarillo electrónico no es como tener un Tamagotchi por mascota, no es un cigarrillo virtual. Si no puedes tener mascota, puedes cuidar del Tamagotchi, vale, pero como el tabaco es malo ¿voy a fumar vapor? ¿Cuándo nos hemos creído los padres que eso es inofensivo?

Pero mucho más impactante para mí ha sido saber que incluso ya fuman marihuana. Me surgen tantas preguntas, alrededor de todo esto: ¿Quién les vende todas estas sustancias a los adolescentes? ¿Cómo se pueden conseguir tan fácilmente siendo menores de edad? La otra es ¿de dónde sacan dinero para comprarlas? Ese gasto no se lo puede uno permitir con la asignación semanal que te dan tus padres. Y la última, ¿no son nuestros adolescentes conscientes de lo peligroso que es para su salud consumir drogas? La respuesta es clara: evidentemente, no lo son.

Me embarga una sensación de fracaso tremenda. No puedo evitar recordar algo que el psicólogo Rafael Guerrero comenta frecuentemente en sus charlas, y que muchos padres olvidamos o desconocemos: la importancia de las relaciones de apego seguro, de cubrir las necesidades emocionales de nuestros hijos, hasta que ese tanque, metáfora que él usa a menudo, de 200 litros de necesidades emocionales esté por encima del 60%. Sin una relación de apego seguro creada y forjada desde la infancia, nuestros hijos cuando lleguen a adolescentes buscarán llenar el vacío emocional con drogas de cualquier tipo. No sé si esta es la receta infalible para evitar todos los riesgos en la adolescencia, pero sí que me parece que puede ser muy importante. Nos hemos perdido su infancia, nos hemos creído que con pasar ratitos de calidad con ellos podríamos educarlos. Mentira. No se educa en media hora, no se educa sin estar en casa, así no se educa a un niño ni se generan vínculos fuertes y duraderos.

Para los seres humanos, como mamíferos que somos, ser padres es algo natural, no necesitamos preparación alguna para serlo, como sí la necesitamos para dedicarnos profesionalmente a cualquier actividad. Pero como miembros de una sociedad, tenemos la responsabilidad de saber educar. ¿Somos los padres conscientes de lo difícil que es educar bien, en todo el amplio espectro de aspectos en los que hay que hacerlo, cuando decidimos tener un hijo? Y sobre todo, ¿somos un modelo para nuestros hijos?

Y sí, como bien dice la campaña del Ministerio de Sanidad, todos pensamos que esto solo les ocurre a los hijos de los demás, que los nuestros no lo hacen. Pero a veces, lo decimos con la boca pequeña porque la duda nos mata.

Publicado en www.elpais.com (08.12.2017)