15 DE NOVIEMBRE, DÍA MUNDIAL SIN ALCOHOL

BORRACHERAS EN IGUALDAD

Publicado en Diario Córdoba, 15.11.2018

La fundación Hogar Renacer y la asociación Acali, con motivo de la conmemoración hoy del día mundial sin alcohol, hacen una llamada de atención sobre el creciente número de chicas menores de edad y jóvenes que beben en exceso, de forma similar a hombres de edades similares. La profesora de la Universidad de Córdoba y psicóloga de Hogar Renacer, Valentina Lucena, expone que, según el último informe Estudes, del Ministerio de Sanidad (con datos de chicos de 14 a 18 años de todas las provincias, incluida Córdoba), los consumidores de alcohol de 14 a 18 años son un 52% chicos y un 48% chicas, cuando hace menos de una década ese porcentaje era de alrededor del 70% hombres y un 30% de mujeres. Lucena precisa que, siempre en base a este informe, el 75% de adolescentes de esas edades había consumido alcohol en el último año y un 67,5% en los últimos 30 días.

Además, casi una cuarta parte de los encuestados se había emborrachado una o varias veces en el último mes y un 30% había practicado el binge-drinking (consumo abusivo de alcohol, a modo de atracón, en una hora o dos como máximo). Sobre el binge-drinking, el Estudes refleja que a los 14 y 15 años son más chicas que chicos las que practican esta negativa moda.

Lucena muestra su preocupación por el hecho de que el 93,2% de los consumidores de alcohol que participaron en este análisis eran menores de 18 años, rondando la edad media de inicio en la ingesta en los 13-14 años, con el riesgo añadido de combinar el abuso de alcohol con el consumo de drogas, en muchos casos sintéticas, de gran peligrosidad. Este informe de Sanidad recoge a su vez que el alcohol es la sustancia percibida como menos peligrosa por los adolescentes.

Más demanda femenina

En el trabajo que la fundación Hogar Renacer realiza para ayudar a personas a abandonar el alcoholismo también se aprecia el creciente número de jóvenes que reclaman esta asistencia, representando un 30% de demandantes. Acali también viene notando que un mayor número de mujeres solicitan ayuda para dejar de consumir alcohol, sobre todo de 20 años en adelante. La psicóloga de Acali María Arevalo destaca la importancia de las familias, ya que si las chicas no se atreven a dar el paso, desde su entorno deben animarla a que las ayudemos, pues «lo que para ellas puede ser pura diversión tiene unas graves consecuencias».

En esta misma línea, el director del centro de salud de Poniente y médico de familia, Román Fernández, resalta que «los jóvenes cada vez están consumiendo alcohol de forma más temprana. Un 80% de jóvenes de menos de 25 años bebe de forma habitual y no lo ve un problema. A los 12-13 años ya han probado el alcohol alguna vez. Socialmente el alcohol sigue sin considerarse algo negativo. Adolescentes y jóvenes no valoran los efectos perjudiciales que para su salud pueda tener el alcohol», expone. «Parece no preocuparles que el alcohol es el culpable del 40% de accidentes de tráfico. No son conscientes de que esa droga puede matarles o causar graves daños al que bebe y coge un coche y también a personas que viajen con él o en otros turismos», añade Fernández. Precisamente, para informar de los riesgos del alcohol en la conducción el centro de salud Poniente acogerá el jueves 22 un road-show con alumnos de los IES Zoco y Medina Azahara.

Por su parte, Acali ha organizado esta mañana, en su sede de avenida del Corregidor, unas jornadas, con motivo del día sin alcohol, que contarán con representantes de la Guardia Civil de Tráfico, de expertos en el tratamiento del alcoholismo en el ámbito penitenciario, Policía Nacional, Policía Local y urgencias del hospital de Alcalá La Real.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales y Salud Ayto. de Lucena

 


¿Cómo detectar a un joven que consume drogas?

Es muy importante tener en cuenta que muchos jóvenes presentan algunas de las características abajo enunciadas sin por ello ser consumidores de drogas, ya que muchas de ellas son propias de la adolescencia. Sin embargo si reúne gran cantidad o todas ellas, lo mejor sería consultar a un especialista ya que hay altas probabilidades de que sí esté consumiendo sustancias psicotrópicas.

- Cambio de amistades: Los jóvenes que comienzan a consumir generalmente cambian a los amigos que siempre han tenido, por otros que consumen ya que ahora forma parte de este nuevo entorno.

- Síndrome amotivacional: El joven no encuentra motivación en ninguna actividad de las tradicionales o de las que siempre ha compartido con su familia, comienza a aislarse de su grupo familiar.

- Cambio de costumbres: Generalmente los jóvenes cambian sus hábitos, esto como consecuencia de sus nuevas amistades y "actividades", por lo que este punto se vuelve trascendental en detectar el inicio del consumo.

- Descuido personal: Generalmente los jóvenes que consumen sustancias descuidan su vestimenta y muchas veces son menos preocupados por su aseo personal.

- Salidas permanentes del hogar: Los jóvenes necesitan salir a compartir con sus nuevos amigos de "carrete" y a abastecerse de drogas por lo que comienza una suerte de salidas misteriosas y a horas que antes no eran comunes. El joven comienza a mentir con relación a sus actividades o simplemente a no comunicar que hace.

- Cambios en la personalidad: Dependiendo del tipo de drogas consumidas se producen diferentes cambios en su personalidad, ya que algunas de estas son depresoras y otras estimulantes del Sistema Nervioso Central, por lo que según el tipo de sustancia puede pasar de momentos de depresión a situaciones de euforia, además de esto puede darse la angustia por la falta de sustancia o la manifestación descontrolada de algún sentimiento guardado y que aflora al estar bajo la ingesta de la droga.

- Absentismo escolar: Este es un buen termómetro de medida del inicio de consumo de sustancias, ya que los jóvenes comienzan a faltar a clase y a tener reiteradas ausencias del centro escolar, en muchos casos los padres ni siquiera desconfían ya que son ellos mismos quienes dejan a su hijo en la puerta del colegio o instituto, pero una vez que se van los jóvenes se las ingenian para no entrar, o a veces no entran a determinadas clases que no son de su agrado, por esto es recomendable que los padres se interesen por la situación de asistencia escolar de sus hijos.

- Desaparición de objetos: Es común que en la casa de un/a joven que comienza a usar drogas comiencen a desaparecerse pequeños objetos, al inicio ni siquiera de tanto valor económico, otras veces inventan que los asaltaron y les robaron. Esto es lógico si consideramos que las drogas no son gratuitas y que producen tolerancia, esto quiere decir que en poco tiempo van necesitando dosis cada vez más altas para lograr el mismo efecto.

- Pupilas contraídas o dilatadas, ojos enrojecidos y/o pequeños, congestión nasal, etc.: Estas son algunas de las manifestaciones visibles que pueden darnos indicios de consumo de sustancias, ya que con el uso de ciertos estimulantes hay contracción pupilar y sudoración de manos. Con la marihuana se enrojecen los ojos, pero los jóvenes son hábiles y usan descongestionantes oftálmicos (colirios) por lo que también el frecuente uso de estos elementos debe hacernos sospechar. Irritación nasal en el caso de inhalación de ciertas sustancias como la cocaína.

- Alteraciones en el apetito, peso corporal o sueño: Este es otro de los aspectos importantes para una detección precoz, a pesar que hay que tener en cuenta que los adolescentes son voraces y comen en demasía, pero el comer mucho puede ser resultado del consumo de marihuana la que entre sus efectos abre el apetito, sin necesariamente subir de peso. El consumo excesivo de bebidas alcohólicas, además de su olor característico, produce aumento de peso por el gran aporte calórico que significa el alcohol mismo. La cocaína y anfetaminas en cambio son anorexígenos, esto quiere decir que quitan la sensación de hambre, por lo que normalmente el joven baja de peso, un caso más extremo de baja de peso importante lo presenta el consumo de Pasta Base de Cocaína. El sueño también se ve alterado ya que por lo general el consumidor de drogas duerme mal o no duerme, también sucede que cambia los días por las noches invirtiendo los ciclos normales de sueño vigilia.

Pasos a seguir si su hijo o hija ya consume drogas

1.- No se desespere ni paralice. Demuéstrele que esta dispuesto a asumir el problema.

2.- No le oculte su malestar ni su sentimiento de frustración. Avísele que buscará ayuda.

3.- No oculte la realidad al resto de la familia.

4.- Anímese a "abrir el juego"

5.- No busque culpables dentro ni fuera de la familia, no sirve de nada.

6.- No trate a su hijo o hija como a un "enfermito".

7.- Establezca límites con él acerca de por qué consume.

8.- Ahora se trata de hacer, no de discutir.

9.- No se victimice ni culpabilice, por el contrario muéstrese capaz y decidido a enfrentar el problema.

10.- Busque ayuda especializada urgente.

11.- Recuerde, ¡el tiempo es vida!

La importancia de ser padres

1.- No es fácil ser padres en la época actual.

2.- Nuestros hijos se encuentran viviendo en un mundo desconocido para nosotros.

3.- Los peligros a los que en nuestra adolescencia nos exponíamos no tienen aparentemente nada que ver con los riesgos que nuestros hijos tienen delante.

4.- Estos peligros nos paralizan y nos despiertan tales temores que corremos el riesgo de negar la realidad y "poner la cabeza bajo la tierra” para no ver lo que les podría pasar (o ya les pasa) a nuestros hijos.

5.- El consumo de drogas es uno de estos peligros, ante los cuales los padres muchas veces no sabemos qué hacer. Nos invade una sensación de impotencia, y corremos el riesgo de volvernos sumamente rígidos o totalmente permisivos.

6.- Sin embargo, nuestros hijos e hijas  necesitan de padres activos y valientes, que sepan orientar, que entiendan de las amenazas que asechan a las generaciones jóvenes

7.- Padres que saben ser padres serán la barrera infranqueable entre la droga y sus hijos.

Los padres deben procurar:

1.- Ser un ejemplo de vida para sus hijos en la familia cumpliendo las normas que a ellos les exigimos.

2.- Evitar en lo posible el uso y abuso de alcohol, tabaco, psicofármacos, y de medicamentos innecesarios.

3.- Crear y mantener espacios de diálogos y comunicación familiar.

4.- Promover la expresión verbal y corporal de afectos y emociones.

5.- Instalar hábitos adecuados en la vida familiar: higiene, trabajo, disciplina, horarios de estudio, etc.

6.- Conocer y relacionarse con los amigos/as de sus hijos, o tomar contacto con sus padres.

7.- Proponer y planificar el tiempo de ocio, para que resulte gratificante : deporte, diversión, paseos, vacaciones.

8.- Mantener como padres una actitud coherente, firme, y solidaria, para que los hijos experimenten el acuerdo entre los padres, aún si estos son separados.

9.- No rehusar el poner límites a los hijos si estamos convencidos de que esos límites favorecen la protección y sano crecimiento de ellos.

10.- No hacer por ellos lo que ya pueden hacer por sí mismos.

11.- ¡Estar Alerta !


El alcohol y los menores

Publicado en www.lavanguardia.com, 11.04.2018

Los expertos abogan por una ley que eduque en vez de multar o prohibi

Regular por ley el consumo de alcohol entre los menores es una de las grandes asignaturas pendientes en España que salta de legislatura en legislatura sin ser aprobada. El debate vuelve a estar ahora vivo en el Senado, en el enésimo intento por fijar una norma estatal con una realidad –la de los atracones de alcohol en concentraciones callejeras– de la que muy pocos menores y adolescentes escapan. El principal problema surge cuando hay que acordar medidas coercitivas, que van desde la prohibición por ley de los botellones en todo el país (una posibilidad prevista en el actual debate) hasta la imposición de multas o condenas de trabajos en beneficio de la comunidad a los menores sorprendidos be­biendo en la calle.

En los últimos años se han lanzado muchas propuestas, que al final no han pasado de ser globos sonda, sobre lo que debería regular esta ley. Algunas de esas ideas toman como referencia normativas autonómicas u ordenanzas municipales que en la mayoría de los casos no han dado los frutos deseados. Uno de los ejemplos más claros afecta al apartado de las multas. La experiencia ya ha demostrado que imponer sanciones de 500 o 600 euros a un menor por beber en la calle no parece ser la solución. La mayoría carece de recursos para pagar esas sanciones y además en algunas ciudades como Madrid la mayoría de estas multas, aplicadas a partir de una norma autonómica, son archivadas de forma sistemática por los jueces. Estiman que el procedimiento no es garantista, pues se basa sólo en la versión del agente que asegura haber visto como el infractor bebía en la calle, sin aportar ninguna otra prueba. Es como si se condenara a un conductor por circular ebrio sin hacer la prueba de alcoholemia, a partir únicamente de la versión de un agente.

El joven multado por beber en la calle no entiende qué ha hecho mal, al pensar que sólo repite lo que ve cada día

La multa para prevenir el consumo de alcohol entre los menores no parece ser, por lo tanto, la mejor opción. Y no sólo por la respuesta que ya han dado los jueces a la política basada en el talonario de sanciones. “El menor que recibe esa multa por beber en la calle no acaba de comprender dónde está el problema, pues le están castigando por una conducta que ve en su casa, en las puertas de bares frecuentados por adultos o en las celebraciones familiares”, afirma Jaume Funes, psicólogo, educador y experto en el mundo de los adolescentes.

Afirmación que comparte Francisco Javier García-Castilla, sociólogo, trabajador social y docente en la UNED. “La vía punitiva, por sí sola, nunca va a servir para solucionar este problema. Esas multas, en caso de que la ley pendiente de aprobar las incluyera, deben de ir acompañadas de otras medidas que hagan entender, por ejemplo, a ese menor los riesgos de su conducta o las molestias que acarrean esas concentraciones”. Ignacio Calderón, vicepresidente de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), lo tiene también muy claro: “La nueva ley tiene que ser más preventiva que represiva”, afirma.

Los tres expertos coinciden, asimismo, en que otra de las propuestas discutidas en el debate sobre esta ley –la de prohibir a escala estatal el botellón– no sería tampoco la solución. “Primero sería muy difícil determinar que es un botellón o una simple concentración de adolescentes en un espacio público”, apunta Jaume Funes. García-Castilla considera, por su parte, “imposible eliminar de un plumazo algo que no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad (las reuniones y encuentros con alcohol) si antes no se modificaran muchas cosas, como ofrecer a esos adolescentes alternativas de ocio para poder relacionarse entre ellos y desarrollarse como tales”. Calderón tampoco acaba de ver clara la efectividad de esa propuesta, que cree tendría que limitarse a situaciones muy concretas, “como los macrobotellones anunciados con antelación y que reúnen a miles de personas”.

Obligar a un trabajo en beneficio de la comunidad sólo es eficiente si el daño se ha causado en la ingesta.

En el debate sobre esta ley para regular el consumo de alcohol entre los menores hay otra propuesta que siempre está encima de la mesa. Es la del castigo a los infractores con trabajos en beneficio de la comunidad. Y como pasa con las multas, los expertos consultados por La Vanguardia vuelven a coincidir. Sostienen que esa medida sirve de poco si su aplicación no pasa de ser una respuesta mecánica, como sucede ahora con las multas.

“El trabajo en beneficio de la comunidad sólo está justificado si ese castigo tiene una relación directa con la conducta de ese menor durante la ingesta de alcohol. Es decir, si mientras ha durado ese botellón se ha destrozado parte de un parque, sí tendría sentido que el adolescente fuese obligado a reparar esos daños. Así tendría consciencia del daño social causado. Es un castigo más aleccionador y que va mucho más allá de la multa por el simple hecho de beber alcohol”, añade Jaume Funes. Francisco Javier García-Castilla opina lo mismo: “Un castigo de reparación, en estos casos, tienen que estar siempre relacionado con lo que se ha destruido”.

Ignacio Calderón reconoce que atajar estas conductas entre los adolescentes –que están pasando, asegura el vicepresidente de la FAD, una cara factura a miles de menores por consumos muy exagerados de alcohol– es especialmente complicado en un “país que vive en la calle, al que le gusta la fiesta y que recurre por norma general al alcohol para cualquier celebración”. Así que la única ­receta válida para solucionar el problema hay que buscarla en la educación.

Veneración por “santuarios” de socialización

“El botellón, cuya finalidad es el consumo de alcohol en grupo, establece una representación social de valores y actitudes que enlaza con la idea de que el consumo de alcohol está extendido en nuestra sociedad y aceptado culturalmente”, afirma Francisco Javier García-Castilla, sociólogo de la UNED y trabajador social.

Las concentraciones en parques y calles de adolescentes con sus particulares cargamentos de alcohol “son un efecto evolutivo en la práctica del ocio, en el que los jóvenes y los adolescentes parecen huir en ciertos momentos de las variables: precio, control y ubicación en un espacio cerrado”, añade este investigador experto en temas de adolescencia. “Quieren controlar su tiempo –continúa– y decidir libremente el espacio de ocio en el que reunirse y qué hacer en él, convirtiéndose en una reafirmación de su yo y del grupo de pertenencia”.

YouTube alentando a los menores a beber alcohol

Prohibir los botellones no parece que sirviera, sostienen expertos en el tema, para eliminarlos. Aunque sí acabaría con la veneración que muchos adolescentes tienen de lugares concretos en los que se concentran. “Durante el botellón, el lugar de reunión tiene una importante carga simbólica porque implica la puesta en escena de emociones, experiencias compartidas, la desinhibición de las relaciones afectivas y la socialización”, añade García-Castilla. “Pero no hay que olvidar que ese escenario también puede estar asociado con el uso y abuso del alcohol concentrado en un tiempo determinado”. Y es ahí donde tendrían que actuar las campañas institucionales. Romper con esa creencia, muy extendida entre los menores, de que “la diversión no es posible sin alcohol”, afirma el psicólogo Jaume Funes. Controlarlos no es fácil, pues en cuestión de minutos se movilizan de un sitio a otro

Recopilado por Delegación Servicios Sociales Ayto. de Lucena


¿Eres adicto a Internet?

Publicado en www.elpais.com

Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla plantean las preguntas y respuestas de dependencia a la Red

Participantes en un congreso en Sevilla consultan sus móviles.
Participantes en un congreso en Sevilla consultan sus móviles. 

Dos tercios de los niños de 10 y 11 años cuentan con un móvil con acceso a Internet, un dispositivo del que dispone más del 90% de la población a partir de los 15 años. En sus manos tienen una herramienta de comunicación y ocio extraordinaria. Pero también de riesgos psicosociales que van desde la adicción a la falta de atención, problemas auditivos o de vista, disfunciones sociales y percepción errónea de la realidad. La Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla ha desarrollado un máster para analizar los peligros de las nuevas tecnologías, sus consecuencias y las formas de prevenirlos.

Más de un 50% de los jóvenes se pasa más de cinco horas diarias enganchados a Internet, por lo que se ha convertido en una herramienta fuera de control

El abuso de Internet responde en numerosas ocasiones a frustraciones, circunstancias de infelicidad, enfermedades, insatisfacciones de la vida en pareja o laborales, desempleo y otras adversidades. En esos momentos, la Red facilita una vía para buscar nuevas sensaciones que pueden derivar en un comportamiento compulsivo. “Más de un 50% de los jóvenes se pasa más de cinco horas diarias enganchados a Internet, por lo que se ha convertido en una herramienta fuera de control”, advierte Juan Agustín Morón, director del máster en Prevención de Riesgos Psicosociales en Adolescentes y Jóvenes de la UPO.

Las patologías asociadas al abuso de Internet no evidencian en sus inicios un deterioro físico y los síntomas suelen pasar desapercibidos. Pero hay un test básico que puede ayudar a anticiparse a los problemas. Estas son las preguntas fundamentales:

¿Está conectado más tiempo del inicialmente previsto?

¿Tiene dificultad para controlar el tiempo de conexión?

¿Disminuye su satisfacción estando conectado el mismo tiempo?

¿Necesita incrementar notablemente la cantidad de tiempo en Internet para lograr satisfacción?

Las respuestas afirmativas a estas preguntas evidencian la existencia de un potencial problema especialmente relevante en la adolescencia, una de las etapas “críticas” que Morón destaca como “más relevante en el desarrollo de la personalidad y del cerebro”. “No es una cuestión de causa-efecto, sino de una mayor o menor probabilidad de desarrollar un problema en función de una multiplicidad de variables”, afirma el doctor en Ciencias de la Educación.

Los más vulnerables son aquellos que ya presentan rasgos de la personalidad como impulsividad,  oscilaciones frecuentes del humor, intolerancia a dolores, insomnio, fatiga, disgustos, preocupaciones o responsabilidades, búsqueda exagerada de emociones fuertes, timidez excesiva, baja autoestima, rechazo de la imagen corporal, afrontamiento inadecuado de las dificultades cotidianas, depresión, fobia social u hostilidad.

Los síntomas de las patologías derivadas del abuso de las tecnologías de la información son variados, pero destacan el nerviosismo, la ansiedad, los pensamientos obsesivos acerca de lo que estará sucediendo en la Red o las fantasías o sueños acerca de Internet. Las personas que más tiempo pasan conectados tienden a ser más depresivos y muestran niveles de autismo más elevados.

Los enganchados siguen utilizando Internet a pesar de conocer que la dependencia les causa problemas

Los enganchados siguen utilizando Internet a pesar de conocer que la dependencia les causa problemas como pérdida de visión, molestias cervicales, obesidad, mareos, agitación psicomotora y dolores de espalda o de cabeza. También reducen sus descansos a menos de cinco horas y abandonan o limitan las actividades sociales y recreativas con compañeros, amigos y familia. Además, disminuyen el rendimiento escolar o laboral. “Si se permitiera el móvil en los colegios e institutos, se dejaría de jugar en los patios durante el recreo”, advierte Morón.

El experto considera la adicción a Internet similar a la drogodependencia, con el matiz de que en la primera no es por una sustancia, sino por las sensaciones que se obtienen.

Para contrarrestar la problemática que se pueda derivar de dicha situación, el profesor considera que “lo más importante es educar a los menores en su uso para fortalecer el autocontrol o evitar situaciones de desconocimiento”. Si las medidas preventivas no son suficientes, se pueden aplicar terapias para promover cambios de comportamiento e incluso, en una fase más avanzada, recurrir a tratamientos farmacológicos.

Lo más importante no es renunciar a las tecnologías sino limitar sus riesgos

Luisa Torres Barzabal, que firma también el estudio Educación y adicción a las TIC, señala la importancia de que, además, los padres y los profesores se formen en el uso de las nuevas tecnologías. “Lo más importante no es renunciar a ellas sino limitar sus riesgos”, afirma.

Barzabal detalla cómo es imprescindible saber desenvolverse en un mundo donde “youtubers y blogueros se han convertido en personas de referencia” o en el que la Red afecta a nuestras relaciones, nuestra identidad o prestigio, a la forma de comprar o incluso a nuestra educación sexual. “Es una realidad que hay que trabajar en todos los aspectos y en todos los niveles”, asegura.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena

 


Como decir NO a un adolescente

Saber decir NO a un permiso o a un comportamiento inaceptable, es uno de los mayores retos de un padre o una madre con hijos adolescentes. Para nadie es un secreto que esta etapa de la vida se caracteriza por la rebeldía de estos y por la apatía ante el grupo familiar, reemplazado por el grupo de amigos.

Por ello, un NO dicho a tiempo puede salvar al hijo/a adolescente de una situación de riesgo que puede convertirse en algo grave como la adicción al alcohol o a las drogas. El NO a los adolescentes siempre debe ir acompañado de mucha calma y convencimiento de lo que se dice para que sea efectivo.

Una cosa es decir No y otra es saber decirlo. En todos los casos, el hijo/a adolescente debe saber la opinión de sus padres acerca de los lugares y las amistades que frecuenta. Muchas veces por falta de orientación, pereza o por no enfrentar al adolescente, se le permiten amistades o comportamientos que traen consecuencias muy negativas.

Es importante que el chico o la chica tenga referencias de lo que para sus padres es bueno y es malo. Una vez este concepto esté claro, se debe ser tajante y rotundo al decir NO. De ahí que se debe evitar usar esta palabra por sistema, o ligeramente por presión o por razones de cansancio o estrés.

¿Qué hacer después del NO?

El adolescente necesita explicaciones simples y claras. La frase “por que lo digo yo y punto”, no logrará su objetivo de persuasión y por lo contrario aumentará la contrariedad del chico. Es importante que el NO sea consecuente con sus convicciones como padre o madre y ante todo con sus acciones.  

Estas son otras pautas para lograr una mayor comprensión a la hora de negar un permiso o corregir un comportamiento:

  1. Los gritos no llevan a nada: Si el adolescente le alza la voz, no se ponga en esa misma situación. Más bien desármelo manteniendo su voz en tono normal y su actitud calmada y dígale que con los gritos no logrará nada.

  2. Eduque en la libertad: Aunque hay muchos peligros fuera del hogar, no se puede optar por negar todos los permisos. Es imposible encerrar al chico en una burbuja por temor al entorno. Eduque al adolescente desde la libertad bien entendida y no desde el libertinaje (hago todo lo que me place).

  3. No diga Sí sin estar seguro: Si el chico le pide un permiso desprevenidamente y usted no está seguro qué decir, tómese su tiempo antes de darle una respuesta. Infórmese o consúltelo con su cónyuge, para que la decisión esté respaldada con razones de peso.

  4. Un NO debe ir acompañado de un Si: Al negar un permiso, use su imaginación para ofrecerle al chico otra salida. “¿Por qué no te vas mejor al cine con tus amigos? Yo puedo llevaros y recogeros a la salida”.

  5. El mejor consejo es mantener un buen diálogo con el adolescente: Antes de dar o negar un permiso escuche al chico/a; hágale preguntas de con quién y adónde irá. Luego tome su decisión y trasmítala dando sus razones.

  6. No le tema a la reacción: Después de dar un NO, es posible que haya portazos, llantos o frases de ataque. No dé su brazo a torcer, pues de lo contrario perderá credibilidad ante el chico y él o ella seguirá utilizando estas tácticas en un futuro. Sin embargo, si un día se da cuenta que se equivocó en su decisión, esté preparado para aceptarlo. No tema reconocer ante su hijo/a su error y pídale disculpas.

    Recopilado en www.web-familias.com


La delegación de Servicios Sociales del ayuntamiento de Lucena pone en marcha una campaña de Navidad con el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE"

Con la intención de hacer tomar conciencia a la ciudadanía sobre la importancia de controlar el consumo de alcohol en estas fiestas, la delegación de Servicios Sociales del Ayto. de Lucena pone en marcha una campaña bajo el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE".

La campaña se hará efectiva a través de unos trípticos con consejos y unos carteles que serán distribuidos en todos los barrios aprovechando las actividades de ocio saludable que esta misma delegación también organiza en Navidad.  Además se entregarán unas bandanas para el cuello donde se refleja el eslogan referido y que serán obsequiadas a la gente más joven.

La intención de la campaña es hacer tomar conciencia, sobre todo a los adolescentes, a la hora de controlar el consumo de alcohol y no incurrir en  prácticas peligrosas. La campaña viene a apoyar, igualmente, una serie de charlas que desde el programa "Lucena ante las Drogas" se han impartido en diferentes institutos de secundaria de la ciudad.

DELEGACIÓN DE SERVICIOS SOCIALES AYTO. DE LUCENA

 


43 CONSEJOS PARA PADRES DE ADOLESCENTES

Llegada la adolescencia muchos padres y madres se encuentran desconcertados ante este hecho: ¿dónde está mi hijo/a?, ¿quién me lo ha cambiado?, ¿dónde quedó mi pequeño tesoro, ese que era tan fácil de manejar?

El tránsito hacia la edad adolescente se caracteriza por una importante transformación del mundo emocional y social de nuestros hijos/as. Pero no hay que alarmarse ni dramatizar. Se trata de una nueva y apasionante época a la que tanto los hijos/as como los padres deben adaptarse; no hay más.

Aquí os ofrecemos 43 consejos (¡no nos quedemos cortos!) que os ayudarán a sobrellevar este nuevo desafío con mayores habilidades y menor tensión.

1. Sonríe, es una buena forma de empezar

2. Limita los sermones teóricos y los discursos sobre tu juventud a uno por año... si te resultan indispensables.

3. Habla mucho menos y escúchale mucho más. No te sientas continuamente en la obligación de mostrar tu desacuerdo.

4. Procura buscar temas que no sean demasiado conflictivos. Y no te preocupes: de éstos ya se encargará tu hijo/a de sacarlos a debate.

5. No te escandalices por nada.

6. Cuéntale tus cosas aunque él/ella no te pregunte. No te dé miedo expresarle que tienes lagunas (ellos ya se ha dado cuenta). Muéstrate tal como eres.

7. Exíjele mucho en muy pocas cosas. Presenta batalla sólo cuando te sientas con fuerzas de ganarla. No "te quemes" cuando no sea estrictamente necesario.

8. No empieces nunca una conversación con él/ella si no te sientes realmente capaz de acabarla con serenidad, pase lo que pase, diga lo que diga.

9. Baja la guardia. Parece que en vez de estar sentado en tu casa saboreando una "pizza" te encuentras en medio de un fuego cruzado.

10. No le respondas nunca: "porque sí", ni "porque soy tu padre/madre", ni "mientras estés en esta casa…". Razona tu orden, aunque él/ella no lo acepte. Luego calla y aguanta firme.

11. Conserva tu estilo de vida sin imponérselo. No intentes esforzarte demasiado -a menos que te apetezca,  claro- en estar al día en el vestido, vocabulario, maneras, etc.  De hecho, para tu hijo, hagas lo que hagas, siempre serás un carroza.

12. Hazle preguntas pertinentes sobre el porqué de sus ideas.

13. Muéstrale sin palabras, con el ejemplo, que estás bastante seguro de lo que haces. Si te sientes inseguro, no actúes.

14. Busca la ayuda de alguien de tu confianza ajeno a la familia: un maestro, un sacerdote, un amigo, un compañero.

15. Facilita que la pandilla se reúna en casa, en vez de hacerlo en cualquier otro sitio. Fija sólo las condiciones de salud mental y física indispensables, haz que se cumplan y no molestes.

16. En vez de decirle "eres un mentiroso/a" díle "has dicho una mentira". No le pongas demasiadas etiquetas.

17. No le des casi ningún dinero. Amárralo corto por ahí. Es la forma de darle lo mejor.

18. Consigue que se enfrente a sí mismo/a:  escribiendo un diario, expresando sus ideas por escrito, razonando una protesta, etc...

19. No le amenacea con castigos que no pueda cumplir. Procura que la falta y el castigo sean proporcionados. No castigues "en caliente".

20. No le humilles con insultos, castigos corporales (puede salir mal parado) o comentarios burlones.

21. Usa un vocabulario directo. No te vayas por las ramas.

22. Olvida la ironía cuando hables con él/ella de sus cosas. No seas cínico/a.

23. No pierdas la calma ante sus impertinencias pero tampoco permitas que falte al respeto de sus allegados.

24. No grites (y no permitas que él/ella grite).

25. Deja de ser ingenuo/a: aunque los tiempos cambian y la moral se relaja, las conversaciones, imágenes, amigos, etc. que te perjudicaban a ti también le perjudican a él/ella.

26. Dale responsabilidad de verdad.

27. Si no peligra su integridad -física, mental, espiritual- déjale hacer, aunque preveas que se la va a pegar.

28. En su presencia, no culpes al colegio o a los profesores.

29. No seas ni paternalista ni autoritarista.

30. Intenta luchar por ser más coherente: procura no hacer nunca nada que vaya en contra de lo que has expresado que son tus ideas.

31. No te pelees ni demuestres enfado con tu mujer, marido o pareja delante del chico/a.

32. Rectifica cuando te equivoques. No pienses que perderás tu prestigio.

33. Renueva el amor hacia tu cónyuge.

34. Fórmate como padre/madre de un adolescente.

35. Ni se te ocurra pensar que todo es culpa tuya. Seguro que has cometido errores, pero piensa que él/ella tiene su libertad para equivocarse también.

36. Vigila la televisión, Internet, la prensa, las revistas que entran en casa. Se muy cuidadoso en este tema, aunque tengas que oír muchas protestas.

37. Practica las siguientes frases: "pues a lo mejor tienes razón", "claro, no lo había pensado", "esto que dices es cierto", "acepto mi error". Utilízalas siempre que el tema o la situación te permita renunciar a algo no demasiado importante.

38. Destierra el deseo de quedar bien ante otros matrimonios o parejas.

39. Procura convencerte de que ya no es un niño/a. No te contradigas diciéndole que ya es un adulto y, en cambio, sigas tratándole como a un chiquillo.

40. Cada noche haz un examen de conciencia acerca de las cosas que has hecho con respecto a tu hijo/a. Saca propósitos concretos.

41. Aunque te cueste mucho esfuerzo porque preveas una reacción negativa, no renuncies a buscar una ocasión propicia para decirle la verdad a tu hijo/a.

42. Acude al instituto donde estudia. Procura recabar la máxima información de sus profesores y tutor. Fijad objetivos comunes.

43. Hay un tipo de rebeldía sana y constructiva: la que va en contra de la mentira, la hipocresía, lo falso, lo deshonesto y lo antinatural. Se tú mismo rebelde, en este sentido.

Confiamos en que os sea de utilidad

Delgación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena