¿Cómo detectar a un joven que consume drogas?

Es muy importante tener en cuenta que muchos jóvenes presentan algunas de las características abajo enunciadas sin por ello ser consumidores de drogas, ya que muchas de ellas son propias de la adolescencia. Sin embargo si reúne gran cantidad o todas ellas, lo mejor sería consultar a un especialista ya que hay altas probabilidades de que sí esté consumiendo sustancias psicotrópicas.

- Cambio de amistades: Los jóvenes que comienzan a consumir generalmente cambian a los amigos que siempre han tenido, por otros que consumen ya que ahora forma parte de este nuevo entorno.

- Síndrome amotivacional: El joven no encuentra motivación en ninguna actividad de las tradicionales o de las que siempre ha compartido con su familia, comienza a aislarse de su grupo familiar.

- Cambio de costumbres: Generalmente los jóvenes cambian sus hábitos, esto como consecuencia de sus nuevas amistades y "actividades", por lo que este punto se vuelve trascendental en detectar el inicio del consumo.

- Descuido personal: Generalmente los jóvenes que consumen sustancias descuidan su vestimenta y muchas veces son menos preocupados por su aseo personal.

- Salidas permanentes del hogar: Los jóvenes necesitan salir a compartir con sus nuevos amigos de "carrete" y a abastecerse de drogas por lo que comienza una suerte de salidas misteriosas y a horas que antes no eran comunes. El joven comienza a mentir con relación a sus actividades o simplemente a no comunicar que hace.

- Cambios en la personalidad: Dependiendo del tipo de drogas consumidas se producen diferentes cambios en su personalidad, ya que algunas de estas son depresoras y otras estimulantes del Sistema Nervioso Central, por lo que según el tipo de sustancia puede pasar de momentos de depresión a situaciones de euforia, además de esto puede darse la angustia por la falta de sustancia o la manifestación descontrolada de algún sentimiento guardado y que aflora al estar bajo la ingesta de la droga.

- Absentismo escolar: Este es un buen termómetro de medida del inicio de consumo de sustancias, ya que los jóvenes comienzan a faltar a clase y a tener reiteradas ausencias del centro escolar, en muchos casos los padres ni siquiera desconfían ya que son ellos mismos quienes dejan a su hijo en la puerta del colegio o instituto, pero una vez que se van los jóvenes se las ingenian para no entrar, o a veces no entran a determinadas clases que no son de su agrado, por esto es recomendable que los padres se interesen por la situación de asistencia escolar de sus hijos.

- Desaparición de objetos: Es común que en la casa de un/a joven que comienza a usar drogas comiencen a desaparecerse pequeños objetos, al inicio ni siquiera de tanto valor económico, otras veces inventan que los asaltaron y les robaron. Esto es lógico si consideramos que las drogas no son gratuitas y que producen tolerancia, esto quiere decir que en poco tiempo van necesitando dosis cada vez más altas para lograr el mismo efecto.

- Pupilas contraídas o dilatadas, ojos enrojecidos y/o pequeños, congestión nasal, etc.: Estas son algunas de las manifestaciones visibles que pueden darnos indicios de consumo de sustancias, ya que con el uso de ciertos estimulantes hay contracción pupilar y sudoración de manos. Con la marihuana se enrojecen los ojos, pero los jóvenes son hábiles y usan descongestionantes oftálmicos (colirios) por lo que también el frecuente uso de estos elementos debe hacernos sospechar. Irritación nasal en el caso de inhalación de ciertas sustancias como la cocaína.

- Alteraciones en el apetito, peso corporal o sueño: Este es otro de los aspectos importantes para una detección precoz, a pesar que hay que tener en cuenta que los adolescentes son voraces y comen en demasía, pero el comer mucho puede ser resultado del consumo de marihuana la que entre sus efectos abre el apetito, sin necesariamente subir de peso. El consumo excesivo de bebidas alcohólicas, además de su olor característico, produce aumento de peso por el gran aporte calórico que significa el alcohol mismo. La cocaína y anfetaminas en cambio son anorexígenos, esto quiere decir que quitan la sensación de hambre, por lo que normalmente el joven baja de peso, un caso más extremo de baja de peso importante lo presenta el consumo de Pasta Base de Cocaína. El sueño también se ve alterado ya que por lo general el consumidor de drogas duerme mal o no duerme, también sucede que cambia los días por las noches invirtiendo los ciclos normales de sueño vigilia.

Pasos a seguir si su hijo o hija ya consume drogas

1.- No se desespere ni paralice. Demuéstrele que esta dispuesto a asumir el problema.

2.- No le oculte su malestar ni su sentimiento de frustración. Avísele que buscará ayuda.

3.- No oculte la realidad al resto de la familia.

4.- Anímese a "abrir el juego"

5.- No busque culpables dentro ni fuera de la familia, no sirve de nada.

6.- No trate a su hijo o hija como a un "enfermito".

7.- Establezca límites con él acerca de por qué consume.

8.- Ahora se trata de hacer, no de discutir.

9.- No se victimice ni culpabilice, por el contrario muéstrese capaz y decidido a enfrentar el problema.

10.- Busque ayuda especializada urgente.

11.- Recuerde, ¡el tiempo es vida!

La importancia de ser padres

1.- No es fácil ser padres en la época actual.

2.- Nuestros hijos se encuentran viviendo en un mundo desconocido para nosotros.

3.- Los peligros a los que en nuestra adolescencia nos exponíamos no tienen aparentemente nada que ver con los riesgos que nuestros hijos tienen delante.

4.- Estos peligros nos paralizan y nos despiertan tales temores que corremos el riesgo de negar la realidad y "poner la cabeza bajo la tierra” para no ver lo que les podría pasar (o ya les pasa) a nuestros hijos.

5.- El consumo de drogas es uno de estos peligros, ante los cuales los padres muchas veces no sabemos qué hacer. Nos invade una sensación de impotencia, y corremos el riesgo de volvernos sumamente rígidos o totalmente permisivos.

6.- Sin embargo, nuestros hijos e hijas  necesitan de padres activos y valientes, que sepan orientar, que entiendan de las amenazas que asechan a las generaciones jóvenes

7.- Padres que saben ser padres serán la barrera infranqueable entre la droga y sus hijos.

Los padres deben procurar:

1.- Ser un ejemplo de vida para sus hijos en la familia cumpliendo las normas que a ellos les exigimos.

2.- Evitar en lo posible el uso y abuso de alcohol, tabaco, psicofármacos, y de medicamentos innecesarios.

3.- Crear y mantener espacios de diálogos y comunicación familiar.

4.- Promover la expresión verbal y corporal de afectos y emociones.

5.- Instalar hábitos adecuados en la vida familiar: higiene, trabajo, disciplina, horarios de estudio, etc.

6.- Conocer y relacionarse con los amigos/as de sus hijos, o tomar contacto con sus padres.

7.- Proponer y planificar el tiempo de ocio, para que resulte gratificante : deporte, diversión, paseos, vacaciones.

8.- Mantener como padres una actitud coherente, firme, y solidaria, para que los hijos experimenten el acuerdo entre los padres, aún si estos son separados.

9.- No rehusar el poner límites a los hijos si estamos convencidos de que esos límites favorecen la protección y sano crecimiento de ellos.

10.- No hacer por ellos lo que ya pueden hacer por sí mismos.

11.- ¡Estar Alerta !


La familia, la mejor protección. Patricia Rosa, Psicóloga Clínica

Publicado en www.lasdrogas.info, 08.05.2018

Patricia Ros García (Psicóloga Clínica) | Mayo 2018

Cuando de drogas se trata, muchas veces tengo la impresión de que las familias se sienten en la cuerda floja, en un difícil equilibrio entre lo que ocurre en el interior de sus casas y lo que pasa fuera. Como si algunos pájaros de mal agüero pudieran acercarse y estropear en la adolescencia, todo aquello que habían enseñado e inculcado a sus hijos e hijas durante su infancia. Es como si los agentes externos: la sociedad, los tiempos modernos, el consumismo exacerbado, etc., pudieran arrastrar a su prole a consumir drogas sin que ellos puedan impedirlo.

Esta sensación de desamparo educativo en ocasiones también puede minar el sentido de la responsabilidad de educar para prevenir el consumo de drogas o cualquier otra conducta de riesgo.  En consecuencia,  se delega en la escuela y en los profesionales sanitarios o de prevención tratar el tema desde el principio, sin caer en la cuenta de que la familia es uno de los mejores y más importantes factores de protección.

Por otro lado, el riesgo inherente al ser humano está presente en muchos aspectos de nuestras vidas.  Proliferan los llamados deportes de riesgo, también muchos prepúberes juegan a los retos, donde el objetivo es ponerse en situaciones arriesgadas. Y es que jugar con los límites, ir un poco más allá de lo que es seguro proporciona un placer difícil de renunciar para algunas personas. La adolescencia es una etapa estrella para jugar con los riesgos, para topar con los límites de lo que es seguro, la misma palabra “seguridad” para un adolescente ya no es atractiva.

Dicho lo cual, y volviendo al papel protector de la familia, en la adolescencia este papel se complica todavía más. Encontrar el punto medio entre dejarles que experimenten con las nuevas oportunidades que les proporciona entrar en el mundo adulto, y ponerles los límites adecuados para que experimentar con los riesgos no suponga un peligro grave para su salud, en muchas ocasiones significa realizar un trabajo de magos y equilibristas.

No obstante, hay un país en Europa, Islandia, que ha desarrollado un programa a lo largo de 20 años, desde 1998 hasta la actualidad, que ha conseguido reducir el consumo de drogas entre sus adolescentes casi al 0%. Teniendo unos niveles de consumo de alcohol, tabaco y cannabis similares, o incluso más elevados que los nuestros, en el año 2016 el porcentaje de adolescentes que consumieron estas drogas no supera en ningún caso el 7%.

El programa de prevención se llamó inicialmente Youth in Iceland (la juventud en Islandia), después se exportó a Europa, pasando a llamarse Youth in Europe (la juventud en Europa) y ahora se denomina Planet Youth (www.planetyouth.community). El motivo del cambio ha sido la difusión masiva que los medios de comunicación han realizado durante este año 2017 de los excelentes resultados obtenidos en Islandia, y que ha despertado el interés de muchos países más allá de las fronteras europeas.

El Ayuntamiento de Tarragona, a través del Servicio Municipal de Prevención de las Adicciones, empezó a aplicar el programa en el 2015 y sigue trabajando en la implementación del mismo, a la espera de conseguir resultados similares.

¿Cuáles han sido las claves del éxito?

El programa se fundamenta en tres pilares básicos:

  • La evidencia científica
  • Una metodología comunitaria
  • Diálogo constante entre los investigadores, los políticos y los profesionales

La evidencia científica se consigue a través de un cuestionario de 70 preguntas donde los jóvenes de 15 y 16 años responden cuestiones acerca de su entorno, sus hábitos y sus condiciones de vida. A finales del 2015, prácticamente todos los adolescentes nacidos en los años 1999 y 2000 contestaron la encuesta. La Universidad Rovira y Virgili, a través del departamento de Antropología Social, el Medical Anthropology Research Centre i la Cátedra de Inclusión Social,  está estudiando en profundidad todos los datos que nos proporciona la encuesta, la cual permite tener un diagnóstico real y fidedigno de las conductas, hábitos, factores de riesgo y factores de protección respecto al consumo de substancias y otras conductas de riesgo.

Por otro lado, la metodología comunitaria se consigue a través del trabajo transversal y coordinado de todos los agentes de salud involucrados en la promoción de la salud de nuestros niños y adolescentes. Y esos agentes se encuentran en todos los contextos de socialización en los que crecen los chicos y chicas,  por este orden: la familia, la escuela, el barrio donde realizan las actividades de tiempo libre, las redes sociales, etc.

El abordaje comunitario pretende facilitar espacios de participación y de diálogo donde los agentes educativos de una comunidad se encuentren y puedan diseñar, a partir del diagnóstico de necesidades, nuevas propuestas de prevención; donde todo el capital social se coordine creando un tejido que constituya las bases de lo que se entiende por una comunidad que cuida de sus propios ciudadanos y se involucra en el diseño mismo de las políticas a desarrollar.

En Tarragona, el despliegue comunitario del programa Planet Youth, a través de los foros consultivos en cada barrio, intentará, con el consenso participativo de toda la comunidad, que ésta sea una comunidad que lance mensajes preventivos desde que un bebé nace en el seno de una familia. Los profesionales de enfermería y pediatría, además de pesar y medir al bebé, deberían establecer una especie de barómetro emocional y aconsejar a los padres sobre la importancia de establecer, desde el inicio, un buen vínculo familiar. Más adelante, esos mensajes tendrían que estar replicados en las oficinas de farmacia comunitaria, áreas básicas de salud, guarderías, centros deportivos, etc.

Las relaciones entre los centros escolares y las asociaciones de madres y padres tendrían que establecer una mejor coordinación, entendiendo que,  como factores protectores que son, unidos siempre aumentan su potencia de manera exponencial.

Las asociaciones de tiempo libre del barrio, los clubs deportivos, los centros cívicos, etc., deberían ser capaces de acoger a todos los menores del barrio, independientemente de sus capacidades económicas y ofrecer un amplio abanico de actividades, de tal forma que no encontráramos chicos que nos comentan que “se aburren en el banco de la plaza”.

Las autoridades competentes deberían velar por que el alcohol no estuviera tan sumamente disponible a los menores, hacer cumplir las leyes respecto a la venta y promoción de bebidas alcohólicas y, sobre todo, cuidar de que las fiestas y eventos públicos no tiendan a ser un escaparate masivo de bebidas alcohólicas donde el principal patrocinador es la industria alcoholera.

También las leyes de conciliación familiar deberían poder permitir a los padres y madres pasar más tiempo con sus hijos.

El diálogo se está llevando a cabo de manera progresiva y escalonada con todos los técnicos, los investigadores y los políticos responsables de las políticas públicas en las diferentes instituciones,  y con los vecinos de los diferentes barrios, puesto que objetivos tan ambiciosos deben empezar  intentando que los ciudadanos de un mismo territorio se involucren activamente en los procesos de cambio.

“Si ha de existir una comunidad en un mundo de individuos, sólo puede ser (y tiene que ser) una comunidad entretejida a partir del compartir y del cuidado mutuo”, Zygmunt Bauman.

¿Cuáles son los factores de protección clave para evitar los consumos en los menores?

  • La práctica regular y constante de actividades lúdicas por parte de todos los adolescentes sin excepción durante todo el año, promoviendo la creación de contextos más saludables donde ellos puedan realizar elecciones más saludables.
  • La construcción de un potente vínculo familiar.

¿Cómo construir este vínculo?

La regla fundamental es pasar, al menos, una hora al día con nuestros hijos. Se trata de dedicarles ese tiempo sin atender el teléfono, sin realizar tareas de la casa, sin trabajar en el ordenador. Es un tiempo de calidad donde poder escucharles, contarles también cosas nosotros, jugar con ellos, rehuyendo de hacerlo con plays y/o tabletas, escuchar música, leerles cuentos, etc.

Si las obligaciones laborales y sus propias obligaciones escolares no nos permiten ni tan sólo pasar una hora, podemos dedicar el momento de la comida o la cena para conversar tranquilamente, apagando el televisor y los móviles

Esto es válido también para los bebés. Acostumbrémonos ya desde el inicio a darles de comer sin televisores, dibujos y otras cosas que los distraigan. No sirve la tan manida excusa de que así se lo come todo mejor o más rápido. Se trata de hacer de la hora de la comida un buen rato para compartir,  estar juntos y enseñarles la importancia y el placer de la alimentación.

Durante el fin de semana reservemos tiempo para hacer actividades con ellos, no es necesario que cuesten dinero, un simple paseo por la playa, la montaña, el parque, es suficiente para que sientan que nos importan y nos cuenten sus cosas.

Si realizan actividades extraescolares, vayamos a verlos, por mucho que nos hagan madrugar en días de fiesta y tengamos que pasar horas a la intemperie o en pabellones siendo espectadores de algún juego que no entendemos y, a veces, tampoco nos interesa. A ellos, nuestros hijos e hijas sí les interesa nuestra opinión: ¿he jugado bien?, ¿has visto como defendía la banda?, ¿qué te ha parecido mi canasta de tres puntos?, etc. En ese momento, no vale improvisar, “sí, hijo, sí, has jugado muy bien”, u otras frases socorridas que intenten tapar que estuvimos allí pero no nos interesaba. “Pero si has estado hablando todo el rato con fulanita o menganito”, “pero si has estado la segunda parte en el bar con los papas de tal o cual jugador o jugadora”. El verdadero interés se detecta a la legua y no sirven los atajos. Hacer el esfuerzo de estar presentes es una inversión de futuro, es el capital familiar que va a alimentar la cuenta protectora de la futura salud emocional de nuestros hijos.

La educación y la construcción de un vínculo familiar protector requiere presencia real e interesada. No hay excusas, ni atajos, ni “poco pero bueno”.  El “tiempo de calidad” fue una milonga que aceptaron las madres incorporadas al mundo laboral con poco tiempo para todo y que a ellos, los padres con excesiva carga de trabajo, también les interesó para no luchar por la conciliación laboral y familiar. Con esto quiero decir que la presencia ha de ser igualitaria, mucha presencia de la madre y ninguna del padre no equilibra una balanza que ha de estar formada por ambos progenitores.

Es cierto que aquí las leyes de conciliación familiar deben jugar un papel importante y ofrecer a las familias tiempo para dedicarlo a la educación de su prole, puesto que ningún abordaje que se centre exclusivamente en un solo agente social para conseguir menores y adolescentes sanos va a tener éxito. Por ello la creación de tejido y capital social es una de las claves del éxito del programa islandés.

Además del tiempo, es importante estipular unas normas claras y unos límites bien fundamentados. Es aquí donde algunas familias insisten en la dificultad de marcar límites cuando el resto de amigos de sus hijos parecen tener unos límites muchísimo más laxos que los nuestros. De nuevo los agentes externos intentando desequilibrar nuestro buen hacer interno. ¿Qué hacer ante ello?

Conocer a los amigos de nuestros hijos, conocer a los padres de los amigos de nuestros hijos. Si nos comunicamos frecuentemente con ellos, si marcamos normas, no solo para los nuestros, sino para los hijos de todo el grupo de amigos, a los adolescentes les será más fácil cumplirlas. Ya no les servirá la excusa: “es que todos vuelven más tarde”, etc.

Debemos saber qué hacen nuestros hijos en su tiempo de ocio, con quién lo hacen y conocer a los padres de los compañeros con quién lo hacen. Este tejido parental va a ayudarnos y a ayudarlos a cumplir con normas razonables, adecuadas a cada edad adolescente, y nos aliviará de sentirnos  como “los bichos raros” que “oprimen” a sus hijos sin entender las “modernidades imperantes”.

Y es que a menudo pienso que estas “modernidades” no son más que algunas salidas (arriesgadas) de nuestros adolescentes ante una sociedad creada por el mundo adulto, con falta de referentes y mensajes claros.

¿Cómo podemos pretender que, por ejemplo, en lo que respecta al alcohol, los adolescentes tengan claras las posibles consecuencias negativas, si por un lado hay una ley aprobada que impide a los menores de 18 años beber y por el otro, todo el mundo sabe y parece aceptar que nuestros menores beben? El mensaje así construido es ambiguo, no educa bien y, sobre todo, nos hace perder credibilidad como referentes válidos.

Por ello dejemos de decir a nuestros menores y adolescentes que se comporten y tomen decisiones responsables y construyamos todos juntos una sociedad más responsable.

Y para terminar, os quiero recordar que en las Navidades pasadas la mayoría de los niños de 9 y 10 años colgaron en el árbol de los deseos del Ayuntamiento éste:
"Deseo pasar más tiempo con mis padres". ¿Y si les hacemos caso?

Patricia Ros García

Psicóloga clínica por la Universidad de Barcelona (1986), Máster en Psicoterapia Analítica Grupal y de las Organizaciones por la Universidad de Deusto (Bilbao 1994)

Responsable del Servicio Municipal de Prevención de las Adicciones desde el año2000. Anteriormente había dirigido el Centro Municipal de día para la rehabilitación de drogodependientes desde el año 1991 hasta el 2000.

Ha participado en numerosos seminarios y jornadas internacionales en el campo de la prevención comunitaria, universal y también de reducción y prevención de riesgos.

El servicio municipal de prevención recibió el primer premio en la categoría de Prevención Comunitaria otorgado por el Plan Nacional de drogas y la Federación Española de Municipios en el año 2014. En ese mismo año, otro projecto: Jóvenes Agentes de Salud, Komando Nits Q, recibió del Grupo Pompidou un reconocimiento europeo.

Es co-fundadora de la red de trabajo Perifèrics, formada por entidades y administraciones públicas que trabajan en el ámbito de la prevención en toda Cataluña.

Es Senior Advisor del programa Planet Youth.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


Seis formas de evitar que nuestros hijos sobreexpongan su imagen en las redes sociales

Publicado en www.abc.es, 08.05.2018

Los últimos incidentes de suicidios de influencers han abierto el debate sobre el uso que los jóvenes hacen de las redes sociales y la imagen que proyectan en ellas. Aquellos que llegan a convertirse en ídolos sociales «trabajan» en sus perfiles la imagen de una vida basada en un bienestar psicosocial que, mal gestionada, puede tener consecuencias en dos direcciones. La primera incide sobre los propios influencers, pues el sentirse expuestos de forma continuada puede desarrollar en ellos la necesidad de llevar una vida «real» falseada y basada en la apariencia. Y la segunda, sobre sus fans, que reciben una imagen distorsionada y alejada de la realidad que, sin embargo, convierten en idílica y que, al intentar imitarla, genera en ellos sentimientos de frustración y tristeza con su propia vida. Top Doctors®, de la mano de la psicóloga Raquel García Zubiaga, del centro INAE, repasan cuáles son los síntomas de una mala gestión de la propia imagen en los jóvenes y cómo pueden los familiares hablarlo y tratarlo con ellos.

Cuando tu vida depende de un «like»

Ningún adolescente está exento de ser víctima de la mala gestión de su propia imagen. «No tiene por qué haber un problema psicológico escondido tras esta acción», asegura la doctora. La búsqueda de modelos en los que identificarse es un comportamiento común a lo largo de la historia, derivado de vivir en sociedad. «El problema surge cuando la necesidad de mostrar la intimidad en las redes sociales y de sobreexponerse para sentirse bien aumenta de forma continuada, haciendo depender tu felicidad de que te sigan o le guste a los demás lo que has publicado. Es como una adición más». Según la doctora, esto puede desencadenar distorsión entre el «yo» personal y el «yo» que se decide mostrar, y puede llevar al adolescente a publicar contenidos inapropiados y más arriesgados que capten la atención de más seguidores. Las consecuencias: problemas de irritabilidad, falta de aceptación, carencia de empatía, tristeza o incluso de conducta o relacionales.

¿Cómo pueden los padres intervenir?

Según los expertos, es importante tener un papel activo en la educación en el uso de las RRSS de los niños desde edades tempranas. Para ello, los expertos de Top Doctors dan 6 consejos:

—Marcar límites desde el diálogo. «Siempre», «jamás», «todo» o «nada», son expresiones demasiado contundentes que debemos evitar al marcar ciertos límites en el uso de estos canales si queremos evitar que los más jóvenes se sientan atacado. El consenso con ellos la hora de establecer los límites también es fundamental, y permitirá a los padres averiguar y analizar cuáles son sus demandas y necesidades más inmediatas.

—Un control moderado. Una vez que se han pactado los límites, es importante llevar un seguimiento de las fotos publicadas, de los seguidores y de las personas a las que siguen, así como el tiempo que pasan conectados, ya que estos parámetros son los principales indicadores de la gestión y uso que hacen de las redes.

—Enseñar dando ejemplo. Los padres son un espejo en el que los niños se miran, por ello es importante que vean en ellos cuál es el correcto manejo de las redes sociales. Si los padres se pasan horas en internet, o sobreexponen su vida y la de sus hijos, éstos repetirán la conducta.

—Fomentar el ocio fuera de la tecnología. Debemos evitar que el niño sustituya ciertos aspectos de su vida cotidiana por el uso de las redes sociales. Es importante que los progenitores controlen que no se deja de lado áreas como los estudios por estar con el móvil, que deje de perder interés por actividades que anteriormente le gustaban etc. Por ello, los expertos recomiendan fomentar aficiones y otras actividades dentro de su educación exentas de tecnología desde bien pequeños.

—No dejar de lado los valores fundamentales. La familia es la fuente de la que parten valores como la tolerancia, honestidad o la empatía. Si inculcamos esta enseñanza, será más fácil evitar y abordar los problemas derivados del uso de las redes sociales.

—Trabajar de forma continua la autoestima. Reforzar la autoestima y la seguridad en uno mismo es fundamental para que las personas que exponen su vida en las redes sepan encajar mejor las posibles oscilaciones de influencia o las críticas.

Lo más importante es que los padres conduzcan a sus hijos en el correcto uso de estos canales a través de una comunicación entre ambas partes basada en el respeto, la empatía, el amor y la comprensión.

Recopilado por la Delegación de Servicios Sociales y Salud del Ayto. de Lucena

 


El alcohol y los menores

Publicado en www.lavanguardia.com, 11.04.2018

Los expertos abogan por una ley que eduque en vez de multar o prohibi

Regular por ley el consumo de alcohol entre los menores es una de las grandes asignaturas pendientes en España que salta de legislatura en legislatura sin ser aprobada. El debate vuelve a estar ahora vivo en el Senado, en el enésimo intento por fijar una norma estatal con una realidad –la de los atracones de alcohol en concentraciones callejeras– de la que muy pocos menores y adolescentes escapan. El principal problema surge cuando hay que acordar medidas coercitivas, que van desde la prohibición por ley de los botellones en todo el país (una posibilidad prevista en el actual debate) hasta la imposición de multas o condenas de trabajos en beneficio de la comunidad a los menores sorprendidos be­biendo en la calle.

En los últimos años se han lanzado muchas propuestas, que al final no han pasado de ser globos sonda, sobre lo que debería regular esta ley. Algunas de esas ideas toman como referencia normativas autonómicas u ordenanzas municipales que en la mayoría de los casos no han dado los frutos deseados. Uno de los ejemplos más claros afecta al apartado de las multas. La experiencia ya ha demostrado que imponer sanciones de 500 o 600 euros a un menor por beber en la calle no parece ser la solución. La mayoría carece de recursos para pagar esas sanciones y además en algunas ciudades como Madrid la mayoría de estas multas, aplicadas a partir de una norma autonómica, son archivadas de forma sistemática por los jueces. Estiman que el procedimiento no es garantista, pues se basa sólo en la versión del agente que asegura haber visto como el infractor bebía en la calle, sin aportar ninguna otra prueba. Es como si se condenara a un conductor por circular ebrio sin hacer la prueba de alcoholemia, a partir únicamente de la versión de un agente.

El joven multado por beber en la calle no entiende qué ha hecho mal, al pensar que sólo repite lo que ve cada día

La multa para prevenir el consumo de alcohol entre los menores no parece ser, por lo tanto, la mejor opción. Y no sólo por la respuesta que ya han dado los jueces a la política basada en el talonario de sanciones. “El menor que recibe esa multa por beber en la calle no acaba de comprender dónde está el problema, pues le están castigando por una conducta que ve en su casa, en las puertas de bares frecuentados por adultos o en las celebraciones familiares”, afirma Jaume Funes, psicólogo, educador y experto en el mundo de los adolescentes.

Afirmación que comparte Francisco Javier García-Castilla, sociólogo, trabajador social y docente en la UNED. “La vía punitiva, por sí sola, nunca va a servir para solucionar este problema. Esas multas, en caso de que la ley pendiente de aprobar las incluyera, deben de ir acompañadas de otras medidas que hagan entender, por ejemplo, a ese menor los riesgos de su conducta o las molestias que acarrean esas concentraciones”. Ignacio Calderón, vicepresidente de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), lo tiene también muy claro: “La nueva ley tiene que ser más preventiva que represiva”, afirma.

Los tres expertos coinciden, asimismo, en que otra de las propuestas discutidas en el debate sobre esta ley –la de prohibir a escala estatal el botellón– no sería tampoco la solución. “Primero sería muy difícil determinar que es un botellón o una simple concentración de adolescentes en un espacio público”, apunta Jaume Funes. García-Castilla considera, por su parte, “imposible eliminar de un plumazo algo que no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad (las reuniones y encuentros con alcohol) si antes no se modificaran muchas cosas, como ofrecer a esos adolescentes alternativas de ocio para poder relacionarse entre ellos y desarrollarse como tales”. Calderón tampoco acaba de ver clara la efectividad de esa propuesta, que cree tendría que limitarse a situaciones muy concretas, “como los macrobotellones anunciados con antelación y que reúnen a miles de personas”.

Obligar a un trabajo en beneficio de la comunidad sólo es eficiente si el daño se ha causado en la ingesta.

En el debate sobre esta ley para regular el consumo de alcohol entre los menores hay otra propuesta que siempre está encima de la mesa. Es la del castigo a los infractores con trabajos en beneficio de la comunidad. Y como pasa con las multas, los expertos consultados por La Vanguardia vuelven a coincidir. Sostienen que esa medida sirve de poco si su aplicación no pasa de ser una respuesta mecánica, como sucede ahora con las multas.

“El trabajo en beneficio de la comunidad sólo está justificado si ese castigo tiene una relación directa con la conducta de ese menor durante la ingesta de alcohol. Es decir, si mientras ha durado ese botellón se ha destrozado parte de un parque, sí tendría sentido que el adolescente fuese obligado a reparar esos daños. Así tendría consciencia del daño social causado. Es un castigo más aleccionador y que va mucho más allá de la multa por el simple hecho de beber alcohol”, añade Jaume Funes. Francisco Javier García-Castilla opina lo mismo: “Un castigo de reparación, en estos casos, tienen que estar siempre relacionado con lo que se ha destruido”.

Ignacio Calderón reconoce que atajar estas conductas entre los adolescentes –que están pasando, asegura el vicepresidente de la FAD, una cara factura a miles de menores por consumos muy exagerados de alcohol– es especialmente complicado en un “país que vive en la calle, al que le gusta la fiesta y que recurre por norma general al alcohol para cualquier celebración”. Así que la única ­receta válida para solucionar el problema hay que buscarla en la educación.

Veneración por “santuarios” de socialización

“El botellón, cuya finalidad es el consumo de alcohol en grupo, establece una representación social de valores y actitudes que enlaza con la idea de que el consumo de alcohol está extendido en nuestra sociedad y aceptado culturalmente”, afirma Francisco Javier García-Castilla, sociólogo de la UNED y trabajador social.

Las concentraciones en parques y calles de adolescentes con sus particulares cargamentos de alcohol “son un efecto evolutivo en la práctica del ocio, en el que los jóvenes y los adolescentes parecen huir en ciertos momentos de las variables: precio, control y ubicación en un espacio cerrado”, añade este investigador experto en temas de adolescencia. “Quieren controlar su tiempo –continúa– y decidir libremente el espacio de ocio en el que reunirse y qué hacer en él, convirtiéndose en una reafirmación de su yo y del grupo de pertenencia”.

YouTube alentando a los menores a beber alcohol

Prohibir los botellones no parece que sirviera, sostienen expertos en el tema, para eliminarlos. Aunque sí acabaría con la veneración que muchos adolescentes tienen de lugares concretos en los que se concentran. “Durante el botellón, el lugar de reunión tiene una importante carga simbólica porque implica la puesta en escena de emociones, experiencias compartidas, la desinhibición de las relaciones afectivas y la socialización”, añade García-Castilla. “Pero no hay que olvidar que ese escenario también puede estar asociado con el uso y abuso del alcohol concentrado en un tiempo determinado”. Y es ahí donde tendrían que actuar las campañas institucionales. Romper con esa creencia, muy extendida entre los menores, de que “la diversión no es posible sin alcohol”, afirma el psicólogo Jaume Funes. Controlarlos no es fácil, pues en cuestión de minutos se movilizan de un sitio a otro

Recopilado por Delegación Servicios Sociales Ayto. de Lucena


El Parlamento quiere prohibir los botellones en toda España

Publicado en www.abc.es, 10.04.2018

El Parlamento quiere que la futura ley que regulará el consumo de alcohol en menores incluya la prohibición en toda España de la celebración de macrobotellones, botellón y botellódromos. Esta es una de las propuestas que forman parte del informe que ha elaborado la ponencia «Menores sin alcohol».

Este foro se constituyó en marzo de 2017 en el seno de la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Estudio del Problema de las Drogas. El objetivo de la misma ha sido elaborar un documento con una serie de recomendaciones que servirán de base para que el Ministerio de Sanidad redacta una normativa de ámbito estatal. En la actualidad, algunos ayuntamientos ya prohiben la celebración de estas convocatorias en torno al consumo de alcohol y de la acotación de espacios específicos para esta actividad.

Una vez que este informa obtenga hoy el respaldo de la mayoría de los grupos parlamentarios, pasará a la Comisión Mixta para su aprobación definitiva. Posteriormente, será la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, la que decida hacer suya el contenido total o parcial del mismo. En este sentido, las fuentes parlamentarias consultadas por ABC, señalan que espera que el documento obtenga un «gran consenso, el mismo con el que se ha trabajado».

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El contenido del informe definitivo, al que ha tenido acceso este periódico, también quiere que la norma incluya la activación de un protocolo saniario cuando un menor ingreso en un hospital, como consecuencia de un coma etílico. En este momento, los responsables sanitarios tienen que poner en conocimiento de los padres la situación del menor. El año pasado se produjeron en España unos 6.500 comas etílicos.

La prohición de consumir alcohol también se hace extensiva a los menores que conduzcan una motocicleta. En este caso, las recomendaciones de los diputados y senadores es que la tasa sea 0.

El Parlamento también recomienda legislar sobre la publicidad de bebidas alcohólicas en la web. Sus propuestas van encaminadas a que los menores tengan prohibido el acceso a este tipo de publicidad. No entra a especificar el proceso para que esto se lleve a cabo, simplemente cree que no es conveniente.

Uno de los aspectos más polémicos de esta norma es si podrá recoger algún tipo de sanciones al abuso en el consumo de alcohol. Para ello, subraya que hay que regular las sanciones que están vinculadas con el consumo de alcohol en la calle. Además, ofrece a padres y a menores la posibilidad de poder sustituir estas sanciones por acciones en beneficio a la comunidad.

Finalmente, aconsejan el cierre temporal de locales que sean reincidentes en denuncias por vender alcohol.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena

 

 


NAVIDADES PARA EL OCIO SALUDABLE. Actividades en los barrios para Navidad organizadas por la delegación de Servicios Sociales y Salud del Ayto. de Lucena

Con el fin de promover entre nuestros niños y adolescentes el uso positivo y saludable del tiempo libre, las delegaciones de Servicios Sociales y Salud del ayuntamiento de Lucena han programado una serie de actividades en los barrios de Lucena.

En las mismas se podrá disfrutar de juegos, concursos, competiciones,... y se promulgarán mensajes alusivos a la necesidad de adoptar hábitos de vida saludable evitando el consumo de alcohol.

En el transcurso de dichas actividades se repartirán bandanas para el cuello con el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE" así como trípticos con contenidos preventivos dirigidos a los adolescentes.

Os dejamos aquí el cartel.

DELEGACIÓN DE SERVICIOS SOCIALES AYTO. DE LUCENA