Multas para los padres de los menores que beban y adiós al «happy hour»

 

El Gobierno tendrá a su disposición dentro de una semana las recomendaciones del Parlamento para redactar la ley que regula el consumo de alcohol en menores. El informe definitivo ya está redactado y solo falta que la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Estudio del Problema de las Drogas lo apruebe el próximo día 24. En ese momento también se incluirán los votos particulares, que algunos grupos ya los tienen preparados.

En el documento, al que ha tenido acceso ABC, los grupos parlamentarios, tras un año de trabajo -la ponencia se constituyó el 6 de marzo de 2017-, han realizado una serie de redomendaciones y peticiones para frenar este problema. Entre las iniciativas que proponen, reclaman un endurecimiento del régimen sancionador por vender alcohol a menores y consumirlo en la calle (hacer «botellón»). Las multas se extenderán a los padres negligentes, a los que incluso se pide la aplicación de la Ley de Menor. El informe del Parlamento prevé que estas sanciones económicas se puedan condonar con actividades reeducativas junto a sus hijos. Igualmente, quieren una mayor presión fiscal para reducir el acceso de los más jóvenes a las bebibas alcohólicas.

Las medidas que prevé este informe serán tenidas en cuenta por el Ministerio de Sanidad, según han asegurado a este periódico fuentes gubernamentales, que quieren tener esta normativa legal aprobada este mismo año.

Se clausurarán locales que vendan a menores

Los partidos políticos representados en el Parlamentos quieren que la futura ley no solo tenga un carácter educativo y pedagógico, sino también sancionador. Por ello, proponen un régimen punitivo y recaudatorio, que afecte a las personas jurídicas y físicas, mayores de edad y «que fomenten el consumo por parte de menores de edad, especialmente si obtuvieran beneficio con dichos actos». Recomiendan clausurar cualquier tipo de local o comercio que venda o suministre alcohol a menores «de manera reiterada», aumentar las sanciones a los establecimientos que vendan bebidas de graduación fuera de los horarios permitidos, y «revisar la normativa relativa al consumo en la calle, aumentando las sanciones y la imposición sustitutiva de trabajos para la comunidad».

Aplicar la Ley del Menor a los padres negligentes

En las sanciones económicas, se prevé la posibilidad de su cumplimiento alternativo mediante actuaciones formativas, en las que participen tanto los menores como sus tutores y representantes legales, «relacionando las mismas con mecanismos educativos, de intervención social, de implicación de la comunidad, que diferencien exhaustivamente los niveles de gravedad». Igualmente, tienen que tener en cuenta cuestiones como «reincidencia, para no limitar la actuación a la sanción, sino que sea capaz de activar un conjunto de actuaciones que eviten el empeoramiento de la situación». En el caso de los padres y madres, «para que se pueda condonar la sanción, deberán participar junto con los menores en las actividades reeducativas, que se les impongan como alternativa, ya que existe una fuerte evidencia científica del poder transformador de esta participación». Además, servirán para dotarles de instrumentos con los que ejercer su labor de tutela». Si hay una reincidencia grave, que demuestra la actitud negligente de los padres o madres, «con evidente riesgo para el menor, se aplicaría la normativa ya existente en el ordenamiento jurídico vigente para la protección del menor».

Más impuestos según la graduación de la bebida

El Parlamento considera necesario revisar «la contabilidad fiscal de los impuestos especiales de todas las bebidas». Esta nueva fiscalidad debería estar relacionada, a su juicio, con la cantidad de alcohol puro que contiene cada una, independientemente del tipo que sea. El objetivo es elevarla progresivamente «con la finalidad de que repercuta en una menor accesibilidad para los menores de edad». El texto subraya que hay que considerar la posibilidad de que «una parte de dichos impuestos sean finalistas, destinados al control de la oferta y a actuaciones preventivas y disuasorias del consumo o del tratamiento adverso del mismo». Antes de tomar esta decisión, suguiere analizar la situación de los países «del entorno para valorar su efectividad, en lo que se refiere al incremento del precio de las bebidas». Finalmente, en este punto, aconseja fomentar que la venta y el consumo de bebidas no alcohólicas sean «más económicas para los consumidores, que las que contengan alcohol».

Controles de alcoholemia en la calle

Los menores no deberían escapar a los controles de alcoholemia que se aplican ya a los conductores. Por ello, el informe quiere que se habilite «a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad para hacer, en menores de edad, pruebas en aire expirado o requisar envases con supuesto contenido de bebidas alcohólicas, si hay menores consumiendo, y pruebas de confirmación a demanda».

Prohobida la venta en máquina expendedoras

Las máquinas expendedoras no podrán vender bebidas alcohólicas, si sale adelante esta ley. El Parlamento recomienda que se valore la posibilidad de prohibir la venta y distribución de bebidas alcohólicas «de cualquier graduación en máquinas autoexpendedoras». Asimismo, aconseja «establecer una regulación estricta sobre los lugares de instalación de las máquinas automáticas de venta de alcohol. El objetivo es impedir su uso por los menores y estudiar la posible limitación horaria de venta a mayores de 18 años. Las máquinas deberán incorporar advertencias sanitarias y de prohibición y dispensación a menores.

YouTube alentando a los menores a beber alcohol
YouTube alentando a los menores a beber alcohol

Las gasolineras no podrán tener alcohol

Las restricciones a la venta de alcohol también se podrían extender a las gasolineras, hospitales y centros educativos si el Gobierno sigue las recomendaciones de los grupos políticos. El documento elaborado prevé «la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas en las gasolineras». También se quiere prohibir la exposición de este tipo de bebidas en los escaparates, y solo permitiéndolos «en tiendas especializadas, en las que tendrán prohibida la entrada a menores que no vayan acompañados por un adulto.

Bebidas ocultas en los supermercados

La regulación también debería afectar, a juicio del Parlamento, a las superficies comerciales. Sobre esta cuestión, piden «regular la exposición de bebidas alcohólicas en lineales de comercios autorizados» y que las de alta graduación estén situadas «a la espalda de la línea de cajas para que sea imposible su robo y más fácil el control de edad de los compradores».

Adiós al «happy hour» para evitar atracones

Los «happy hour» (la venta reducida del precio de bebidas alcohólicas en un periodo de tiempo determinado) pueden tener los días contados. Las medidas propuestas por el Congreso y el Senado quieren «prohibir las ventas reducidas en horarios específicos en establecimientos de hostelería (happy hour)». Los parlamentarios entienden que esta práctica «fomenta el modelo de consumo de atracón».

Junto a este veto, el informe también recomienda prohibir la venta de este tipo de bebidas en los centros sanitarios y centros de la administración. En caso de limitarse, consideran que solo se podrían consumir en espacios habilitados para hostelería.

El Parlamento recomienda establecer una regulación de horarios de ventas de estas bebidas en los establecimientos en los que no esté permitido su consumo inmediato, al igual que en la venta a domicilio y televenta.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


El alcohol y los menores

Publicado en www.lavanguardia.com, 11.04.2018

Los expertos abogan por una ley que eduque en vez de multar o prohibi

Regular por ley el consumo de alcohol entre los menores es una de las grandes asignaturas pendientes en España que salta de legislatura en legislatura sin ser aprobada. El debate vuelve a estar ahora vivo en el Senado, en el enésimo intento por fijar una norma estatal con una realidad –la de los atracones de alcohol en concentraciones callejeras– de la que muy pocos menores y adolescentes escapan. El principal problema surge cuando hay que acordar medidas coercitivas, que van desde la prohibición por ley de los botellones en todo el país (una posibilidad prevista en el actual debate) hasta la imposición de multas o condenas de trabajos en beneficio de la comunidad a los menores sorprendidos be­biendo en la calle.

En los últimos años se han lanzado muchas propuestas, que al final no han pasado de ser globos sonda, sobre lo que debería regular esta ley. Algunas de esas ideas toman como referencia normativas autonómicas u ordenanzas municipales que en la mayoría de los casos no han dado los frutos deseados. Uno de los ejemplos más claros afecta al apartado de las multas. La experiencia ya ha demostrado que imponer sanciones de 500 o 600 euros a un menor por beber en la calle no parece ser la solución. La mayoría carece de recursos para pagar esas sanciones y además en algunas ciudades como Madrid la mayoría de estas multas, aplicadas a partir de una norma autonómica, son archivadas de forma sistemática por los jueces. Estiman que el procedimiento no es garantista, pues se basa sólo en la versión del agente que asegura haber visto como el infractor bebía en la calle, sin aportar ninguna otra prueba. Es como si se condenara a un conductor por circular ebrio sin hacer la prueba de alcoholemia, a partir únicamente de la versión de un agente.

El joven multado por beber en la calle no entiende qué ha hecho mal, al pensar que sólo repite lo que ve cada día

La multa para prevenir el consumo de alcohol entre los menores no parece ser, por lo tanto, la mejor opción. Y no sólo por la respuesta que ya han dado los jueces a la política basada en el talonario de sanciones. “El menor que recibe esa multa por beber en la calle no acaba de comprender dónde está el problema, pues le están castigando por una conducta que ve en su casa, en las puertas de bares frecuentados por adultos o en las celebraciones familiares”, afirma Jaume Funes, psicólogo, educador y experto en el mundo de los adolescentes.

Afirmación que comparte Francisco Javier García-Castilla, sociólogo, trabajador social y docente en la UNED. “La vía punitiva, por sí sola, nunca va a servir para solucionar este problema. Esas multas, en caso de que la ley pendiente de aprobar las incluyera, deben de ir acompañadas de otras medidas que hagan entender, por ejemplo, a ese menor los riesgos de su conducta o las molestias que acarrean esas concentraciones”. Ignacio Calderón, vicepresidente de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), lo tiene también muy claro: “La nueva ley tiene que ser más preventiva que represiva”, afirma.

Los tres expertos coinciden, asimismo, en que otra de las propuestas discutidas en el debate sobre esta ley –la de prohibir a escala estatal el botellón– no sería tampoco la solución. “Primero sería muy difícil determinar que es un botellón o una simple concentración de adolescentes en un espacio público”, apunta Jaume Funes. García-Castilla considera, por su parte, “imposible eliminar de un plumazo algo que no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad (las reuniones y encuentros con alcohol) si antes no se modificaran muchas cosas, como ofrecer a esos adolescentes alternativas de ocio para poder relacionarse entre ellos y desarrollarse como tales”. Calderón tampoco acaba de ver clara la efectividad de esa propuesta, que cree tendría que limitarse a situaciones muy concretas, “como los macrobotellones anunciados con antelación y que reúnen a miles de personas”.

Obligar a un trabajo en beneficio de la comunidad sólo es eficiente si el daño se ha causado en la ingesta.

En el debate sobre esta ley para regular el consumo de alcohol entre los menores hay otra propuesta que siempre está encima de la mesa. Es la del castigo a los infractores con trabajos en beneficio de la comunidad. Y como pasa con las multas, los expertos consultados por La Vanguardia vuelven a coincidir. Sostienen que esa medida sirve de poco si su aplicación no pasa de ser una respuesta mecánica, como sucede ahora con las multas.

“El trabajo en beneficio de la comunidad sólo está justificado si ese castigo tiene una relación directa con la conducta de ese menor durante la ingesta de alcohol. Es decir, si mientras ha durado ese botellón se ha destrozado parte de un parque, sí tendría sentido que el adolescente fuese obligado a reparar esos daños. Así tendría consciencia del daño social causado. Es un castigo más aleccionador y que va mucho más allá de la multa por el simple hecho de beber alcohol”, añade Jaume Funes. Francisco Javier García-Castilla opina lo mismo: “Un castigo de reparación, en estos casos, tienen que estar siempre relacionado con lo que se ha destruido”.

Ignacio Calderón reconoce que atajar estas conductas entre los adolescentes –que están pasando, asegura el vicepresidente de la FAD, una cara factura a miles de menores por consumos muy exagerados de alcohol– es especialmente complicado en un “país que vive en la calle, al que le gusta la fiesta y que recurre por norma general al alcohol para cualquier celebración”. Así que la única ­receta válida para solucionar el problema hay que buscarla en la educación.

Veneración por “santuarios” de socialización

“El botellón, cuya finalidad es el consumo de alcohol en grupo, establece una representación social de valores y actitudes que enlaza con la idea de que el consumo de alcohol está extendido en nuestra sociedad y aceptado culturalmente”, afirma Francisco Javier García-Castilla, sociólogo de la UNED y trabajador social.

Las concentraciones en parques y calles de adolescentes con sus particulares cargamentos de alcohol “son un efecto evolutivo en la práctica del ocio, en el que los jóvenes y los adolescentes parecen huir en ciertos momentos de las variables: precio, control y ubicación en un espacio cerrado”, añade este investigador experto en temas de adolescencia. “Quieren controlar su tiempo –continúa– y decidir libremente el espacio de ocio en el que reunirse y qué hacer en él, convirtiéndose en una reafirmación de su yo y del grupo de pertenencia”.

YouTube alentando a los menores a beber alcohol

Prohibir los botellones no parece que sirviera, sostienen expertos en el tema, para eliminarlos. Aunque sí acabaría con la veneración que muchos adolescentes tienen de lugares concretos en los que se concentran. “Durante el botellón, el lugar de reunión tiene una importante carga simbólica porque implica la puesta en escena de emociones, experiencias compartidas, la desinhibición de las relaciones afectivas y la socialización”, añade García-Castilla. “Pero no hay que olvidar que ese escenario también puede estar asociado con el uso y abuso del alcohol concentrado en un tiempo determinado”. Y es ahí donde tendrían que actuar las campañas institucionales. Romper con esa creencia, muy extendida entre los menores, de que “la diversión no es posible sin alcohol”, afirma el psicólogo Jaume Funes. Controlarlos no es fácil, pues en cuestión de minutos se movilizan de un sitio a otro

Recopilado por Delegación Servicios Sociales Ayto. de Lucena


Las pipas de agua son tan nocivas como los cigarrillos

También generan dependencia o adicción a la nicotina

Los neumólogos piden que se les aplique la misma regulación que al tabaco

Publicado en www.elperiodico.com

Fumar tabaco en pipas de agua es tan nocivo como consumir cigarrillos, ya que pueden causar cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc) e infecciones, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que asegura que el humo que llega a los pulmones contienen una concentración de nicotina por gramo similar al tabaco y también generan dependencia o adicción a la nicotina. Por estas razones, la Separ solicita que esta modalidad de consumo de tabaco quede sujeta a una regulación similar a la que afecta a otros productos del tabaco.

La sociedad científica que agrupa a los neumólogos advierte de que las pipas de agua, también conocidas como cachimbas, son un riesgo para la salud de fumadores activos y pasivos y en ningún caso pueden considerarse una alternativa segura al tabaco. Una sesión típica de consumo con este método de fumar equivale a inhalar 200 veces el humo de un cigarrillo, indican, y ese humo presenta los mismos niveles altos de C0, metales pesados y sustancias cancerígenas que un cigarro. Por lo tanto,  son un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades pulmonares o cáncer.

Calor tóxico

Las fuentes de calor de estas pipas, como son la madera o el carbón, contienen sus propios tóxicos, indica la asociación de neumólogos. Compartir su boquilla entraña riesgo de infecciones, añaden. Por todo ello, concluyen, no son en absoluto más seguras.

Las pipas de agua son un método antiguo tradicional para fumar tabaco, ligado a las culturas orientales y del Este del Mediterráneo. Debido a que el humo pasa a través de un depósito de agua, esta modalidad se ha percibido, erróneamente, como una forma poco dañina de consumir tabaco.

El tabaco que se emplea en ellas es especial, llamado shisha o melaza, y puede aderezarse con aditivos aromáticos de manzana, miel, menta o cereza, que llegan a darle sabor. Es el tipo de tabaco más consumido entre los adolescentes de Estados Unidos y los países de la ribera este del Mediterráneo.

En el último Eurobarómetro sobre actitudes de los europeos frente al tabaco y los cigarrillos electrónicos, del 2017, al menos uno de cada tres europeos de entre 15 y 24 años (el 28%) afirmó haber probado fumar en pipa de agua alguna vez.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


El Parlamento quiere prohibir los botellones en toda España

Publicado en www.abc.es, 10.04.2018

El Parlamento quiere que la futura ley que regulará el consumo de alcohol en menores incluya la prohibición en toda España de la celebración de macrobotellones, botellón y botellódromos. Esta es una de las propuestas que forman parte del informe que ha elaborado la ponencia «Menores sin alcohol».

Este foro se constituyó en marzo de 2017 en el seno de la Comisión Mixta Congreso-Senado para el Estudio del Problema de las Drogas. El objetivo de la misma ha sido elaborar un documento con una serie de recomendaciones que servirán de base para que el Ministerio de Sanidad redacta una normativa de ámbito estatal. En la actualidad, algunos ayuntamientos ya prohiben la celebración de estas convocatorias en torno al consumo de alcohol y de la acotación de espacios específicos para esta actividad.

Una vez que este informa obtenga hoy el respaldo de la mayoría de los grupos parlamentarios, pasará a la Comisión Mixta para su aprobación definitiva. Posteriormente, será la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, la que decida hacer suya el contenido total o parcial del mismo. En este sentido, las fuentes parlamentarias consultadas por ABC, señalan que espera que el documento obtenga un «gran consenso, el mismo con el que se ha trabajado».

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El contenido del informe definitivo, al que ha tenido acceso este periódico, también quiere que la norma incluya la activación de un protocolo saniario cuando un menor ingreso en un hospital, como consecuencia de un coma etílico. En este momento, los responsables sanitarios tienen que poner en conocimiento de los padres la situación del menor. El año pasado se produjeron en España unos 6.500 comas etílicos.

La prohición de consumir alcohol también se hace extensiva a los menores que conduzcan una motocicleta. En este caso, las recomendaciones de los diputados y senadores es que la tasa sea 0.

El Parlamento también recomienda legislar sobre la publicidad de bebidas alcohólicas en la web. Sus propuestas van encaminadas a que los menores tengan prohibido el acceso a este tipo de publicidad. No entra a especificar el proceso para que esto se lleve a cabo, simplemente cree que no es conveniente.

Uno de los aspectos más polémicos de esta norma es si podrá recoger algún tipo de sanciones al abuso en el consumo de alcohol. Para ello, subraya que hay que regular las sanciones que están vinculadas con el consumo de alcohol en la calle. Además, ofrece a padres y a menores la posibilidad de poder sustituir estas sanciones por acciones en beneficio a la comunidad.

Finalmente, aconsejan el cierre temporal de locales que sean reincidentes en denuncias por vender alcohol.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena