2.837 cordobeses solicitan ayuda para abandonar sus adicciones

Publicado en www.diariocordoba.com, 29.01.2018
PILAR COBOS pcobos@cordoba.elperiodico.com CÓRDOBA

Córdoba registra la mayor demanda de atención por cada 1.000 habitantes en Andalucía. Los pacientes tienen problemas con el consumo de alcohol y cocaína en más de la mitad de casos

Un grupo de personas jóvenes brinda con alcohol en un botellón en Córdoba. -

El alcohol y la cocaína son las dos sustancias que más solicitudes de ayuda por adicciones motivaron durante el año pasado en Córdoba, de acuerdo con el balance facilitado por el Instituto Provincial de Bienestar Social (IPBS). De este modo, las cifras apuntan que las demandas atendidas crecieron de forma leve en la provincia (en torno a un 1%) y se situaron en 2.837, y más de la mitad estuvieron relacionadas con estas dos drogas.

Los datos se refieren a la labor realizada en la Unidad de Drogas y Adicciones y los demás recursos de la Red de Atención a las Drogodependencias y Adicciones, y ponen de manifiesto que el alcohol (1.040 peticiones), la cocaína (486) y el tabaco (409) concentran la mayoría de los casos registrados en la provincia. En concreto, destaca el incremento experimentado en la cocaína, donde los usuarios han subido un 26% en el último año.

Los cordobeses también acudieron a estos recursos para superar su dependencia del cannabis (391 casos); los opiáceos y el rebujado, que es una mezcla de cocaína y heroína (278); el juego patológico (111); los psicofármacos (86) y otras adicciones comportamentales (25). Por último, en el apartado de «otros» aparecen 7 solicitudes y las anfetaminas causaron 4. De estos números se deduce que las sustancias ilegales estuvieron detrás del 44% de las demandas y, además, desde el IPBS señalan que el 22% de los afectados son mujeres.

Abundando en el perfil de estas personas, la información relativa a la edad indica que las peticiones de atención por parte de menores de 18 años han representado algo más del 3% del total y, principalmente, han sido originadas por el cannabis. A esta sustancia le han seguido las adicciones a las tecnologías (el móvil en las jóvenes e Internet entre los chicos) y a la cocaína. En el tramo de entre 19 y 30 años han sobresalido la cocaína, en primer lugar, y el cannabis.

Por otra parte, entre las personas de 31 a 40 años de edad las sustancias que les han llevado a pedir ayuda han sido la cocaína, el alcohol, los opiáceos y el cannabis. En la horquilla de 41 a 50 años, la mayoría de los pacientes son adictos al alcohol y el tabaco -«con mucha diferencia respecto a las demás sustancias», precisan en el IPBS- y lo mismo sucede entre los cordobeses que tienen 51 o más años, aunque en este grupo destacan, asimismo, las dependencias de los psicofármacos.

peso regional/ Si se atiende a los resultados obtenidos en otros territorios andaluces, los datos indican que Córdoba ha sido la tercera provincia con un mayor número de demandas de atención por adicciones. Los dos primeros puestos han sido para Sevilla, que ha contabilizado 4.498, y para Cádiz, donde se han producido 3.247. El último lugar es ocupado por Jaén, con 1.277, mientras que en el conjunto de la comunidad autónoma se han efectuado 19.296.

Además de esto, el coordinador de la Unidad de Drogas y Adicciones del IPBS, Luciano Cobos, subraya que Córdoba ha sido el territorio de la región donde se han recibido más usuarios por cada 1.000 habitantes. Preguntado por este resultado, señala que responde a una «atención más temprana y en coordinación tanto con Atención Primaria como con Salud Mental». En esta línea, precisa que «estamos en todos los centros de salud, lo que genera una mejor coordinación con Atención Primaria como puerta de entrada de los pacientes y permite una mayor accesibilidad a los recursos», a lo que añade que «evitamos la estigmatización, porque atendemos desde una red normalizada».

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


Ellos fuman hachís como una forma de «anestesiarse»; ellas, para gustar

Publicado en www.abc.es, 24.01.2018

Son datos del «Estudio Sociológico Cualitativo sobre consumo de alcohol y cannabis en jóvenes y adolescentes» realizado por Socidrogalcohol

Muchos jóvenes españoles reconocen fumar cannabis antes de entrar a clase para poder «afrontar su vida» y por las «escasas» perspectivas de futuro que les brinda la sociedad, según han avisado diferentes expertos con motivo de la presentación del «Estudio Sociológico Cualitativo sobre consumo de alcohol y cannabis en jóvenes y adolescentes», realizado por la sociedad científica Socidrogalcohol y recogido por Ep. Actualmente, la edad de inicio de consumo al cannabis se sitúa entre los 16 y 17 años, si bien, y a diferencia del alcohol, los jóvenes que fuman hachís o marihuana suelen pertenecer a grupos reducidos, de confianza y donde saben que son aceptados. De hecho, en el trabajo se ha puesto de manifiesto que los adolescentes que reconocen consumir hachís o marihuana lo hacen durante el día, a la entrada del instituto y en los recreos, acudiendo así a las clases con un estado de «intoxicación» producido por estas sustancias.

Un consumo que, además, está normalizado y hace que aquellos que trafican con la sustancia no sean vistos como «traficantes» sino como «colegas». Y es que, suelen creer que es natural y tiene un uso terapéutico, lo que podría explicar que lo vean como una forma de «anestesiarse» y «regular sus emociones». «Los jóvenes reclaman sentirse apoyados, por lo que es necesario que les ofrezcamos optimismo de cara a su futuro, ya que con la crisis ha habido un aumento de aquellos que quieren vivir el presente ya que les es duro pensar en su futuro», ha explicado a Ep la presidenta del Consejo General del Trabajo Social, Ana Lima.

Del mismo modo ocurre con el alcohol, sustancia que comienza a probarse entre los 13 y 14 años y que se utiliza como un «ritual de paso» para dejar de ser un «niño». Los fines de semana es cuando mayoritariamente se consumen bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes y los motivos por los que lo hacen es para mejorar sus habilidades sociales, facilitar acciones que sólo se permiten bajo los efectos del alcohol. Pero, a pesar de que se han demostrado los peligros que tienen las bebidas alcohólicas en la maduración de los jóvenes, éstos no tienen percepción del riesgo por ser legal y estar está normalizado su consumo en la sociedad, en sus propias casas.

Las chicas consumen drogas para gustar

Si se analiza por género el consumo de alcohol y cannabis, los responsables de la encuesta han avisado de que las parejas donde el chico es el consumidor hay mayores probabilidades de que la chica consuma, ya que ellas reconocen hacerlo para gustarles, mientras que ellos lo hacen por ser «más valientes, más machotes». «Asimismo, es llamativo que los jóvenes lleguen a ver más peligroso el tabaco que el alcohol y cannabis, por lo que es necesario que la sociedad medite qué está pasando, si realmente se está abordando el problema y si se está haciendo lo suficiente», ha recalcado la delegada de Socidrogalcohol en la Comunidad Valenciana, Stella Vicens.

Aunque en todas las regiones hay jóvenes que abusan de estas sustancias, el trabajo, realizado en 12 comunidades autónomas, ha mostrado que en Galicia y Melilla los jóvenes empiezan más tarde a beber alcohol (14,2 años), mientras que en Aragón son los más precoces (13,4 años). En cannabis, los que antes empiezan a fumarlo son los adolescentes de Baleares, Cataluña, País Vasco y Ceuta (14,6 años), y en Andalucía, Castilla y León y Melilla los que más tarde lo hacen (15,1 años).

Asimismo, las tres comunidades donde el alcohol adquiere mayor prevalencia son la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Navarra, regiones que, junto con el País Vasco, presentan cifras de borracheras que superan la media nacional. En cuanto al conocido como «binge drinking», Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Navarra es donde más se practica este patrón de consumo y, donde menos, en Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares.

La práctica del botellón está más extendida en Castilla-La Mancha y Extremadura y donde menos en Canarias, Galicia, Ceuta y Melilla. Además, la Comunidad Valenciana, junto con Cataluña y País Vasco lideran el consumo de cannabis entre los jóvenes, si bien Ceuta, Melilla, Extremadura, La Rioja y Castilla-La Mancha se sitúan entre las regiones cuyos adolescentes fuman menos hachís o marihuana.

Con todo ello, el presidente de Socidrogalcohol, Francisco Pascual, ha subrayado la importancia de que las familias se impliquen más en educar sobre los riesgos que conlleva el consumo de cannabis y alcohol entre los jóvenes, más allá de si aprueba o no, y de que la sociedad luche por ellos para ofrecerles un futuro más esperanzados.

También, los expertos han abogado por fomentar el trabajo en redes de los diferentes profesionales, incorporar en la educación asignaturas que atiendan a la persona de forma integral, formar a los profesores en aspectos emocionales y de habilidades para la vida y aumentar la concienciación social sobre los peligros del consumo de alcohol y cannabis. «Los problemas del consumo en los menores son el problema del mundo adulto, por lo que si no atendemos a lo que verbalizan los jóvenes seremos poco eficientes en la prevención», ha zanjado el delegado para el Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asis Babín.

Recopilado por Delegación Servicios Sociales Ayto. de Lucena

 


¿Eres adicto a Internet?

Publicado en www.elpais.com

Investigadores de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla plantean las preguntas y respuestas de dependencia a la Red

Participantes en un congreso en Sevilla consultan sus móviles.
Participantes en un congreso en Sevilla consultan sus móviles. 

Dos tercios de los niños de 10 y 11 años cuentan con un móvil con acceso a Internet, un dispositivo del que dispone más del 90% de la población a partir de los 15 años. En sus manos tienen una herramienta de comunicación y ocio extraordinaria. Pero también de riesgos psicosociales que van desde la adicción a la falta de atención, problemas auditivos o de vista, disfunciones sociales y percepción errónea de la realidad. La Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla ha desarrollado un máster para analizar los peligros de las nuevas tecnologías, sus consecuencias y las formas de prevenirlos.

Más de un 50% de los jóvenes se pasa más de cinco horas diarias enganchados a Internet, por lo que se ha convertido en una herramienta fuera de control

El abuso de Internet responde en numerosas ocasiones a frustraciones, circunstancias de infelicidad, enfermedades, insatisfacciones de la vida en pareja o laborales, desempleo y otras adversidades. En esos momentos, la Red facilita una vía para buscar nuevas sensaciones que pueden derivar en un comportamiento compulsivo. “Más de un 50% de los jóvenes se pasa más de cinco horas diarias enganchados a Internet, por lo que se ha convertido en una herramienta fuera de control”, advierte Juan Agustín Morón, director del máster en Prevención de Riesgos Psicosociales en Adolescentes y Jóvenes de la UPO.

Las patologías asociadas al abuso de Internet no evidencian en sus inicios un deterioro físico y los síntomas suelen pasar desapercibidos. Pero hay un test básico que puede ayudar a anticiparse a los problemas. Estas son las preguntas fundamentales:

¿Está conectado más tiempo del inicialmente previsto?

¿Tiene dificultad para controlar el tiempo de conexión?

¿Disminuye su satisfacción estando conectado el mismo tiempo?

¿Necesita incrementar notablemente la cantidad de tiempo en Internet para lograr satisfacción?

Las respuestas afirmativas a estas preguntas evidencian la existencia de un potencial problema especialmente relevante en la adolescencia, una de las etapas “críticas” que Morón destaca como “más relevante en el desarrollo de la personalidad y del cerebro”. “No es una cuestión de causa-efecto, sino de una mayor o menor probabilidad de desarrollar un problema en función de una multiplicidad de variables”, afirma el doctor en Ciencias de la Educación.

Los más vulnerables son aquellos que ya presentan rasgos de la personalidad como impulsividad,  oscilaciones frecuentes del humor, intolerancia a dolores, insomnio, fatiga, disgustos, preocupaciones o responsabilidades, búsqueda exagerada de emociones fuertes, timidez excesiva, baja autoestima, rechazo de la imagen corporal, afrontamiento inadecuado de las dificultades cotidianas, depresión, fobia social u hostilidad.

Los síntomas de las patologías derivadas del abuso de las tecnologías de la información son variados, pero destacan el nerviosismo, la ansiedad, los pensamientos obsesivos acerca de lo que estará sucediendo en la Red o las fantasías o sueños acerca de Internet. Las personas que más tiempo pasan conectados tienden a ser más depresivos y muestran niveles de autismo más elevados.

Los enganchados siguen utilizando Internet a pesar de conocer que la dependencia les causa problemas

Los enganchados siguen utilizando Internet a pesar de conocer que la dependencia les causa problemas como pérdida de visión, molestias cervicales, obesidad, mareos, agitación psicomotora y dolores de espalda o de cabeza. También reducen sus descansos a menos de cinco horas y abandonan o limitan las actividades sociales y recreativas con compañeros, amigos y familia. Además, disminuyen el rendimiento escolar o laboral. “Si se permitiera el móvil en los colegios e institutos, se dejaría de jugar en los patios durante el recreo”, advierte Morón.

El experto considera la adicción a Internet similar a la drogodependencia, con el matiz de que en la primera no es por una sustancia, sino por las sensaciones que se obtienen.

Para contrarrestar la problemática que se pueda derivar de dicha situación, el profesor considera que “lo más importante es educar a los menores en su uso para fortalecer el autocontrol o evitar situaciones de desconocimiento”. Si las medidas preventivas no son suficientes, se pueden aplicar terapias para promover cambios de comportamiento e incluso, en una fase más avanzada, recurrir a tratamientos farmacológicos.

Lo más importante no es renunciar a las tecnologías sino limitar sus riesgos

Luisa Torres Barzabal, que firma también el estudio Educación y adicción a las TIC, señala la importancia de que, además, los padres y los profesores se formen en el uso de las nuevas tecnologías. “Lo más importante no es renunciar a ellas sino limitar sus riesgos”, afirma.

Barzabal detalla cómo es imprescindible saber desenvolverse en un mundo donde “youtubers y blogueros se han convertido en personas de referencia” o en el que la Red afecta a nuestras relaciones, nuestra identidad o prestigio, a la forma de comprar o incluso a nuestra educación sexual. “Es una realidad que hay que trabajar en todos los aspectos y en todos los niveles”, asegura.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena

 


28 preguntas para hacer a los niños en vez de "¿Qué tal en el cole?"

Si eres madre o padre, seguro que lo que os vamos a contar os va a sonar mucho porque lo has vivido.

Todos los días cuando llegamos a casa, después de un rato, preguntamos a los niños:

¿Qué tal en el cole hoy?

Nos suelen contestar: ¡Bien! y poco más...
Seguimos... Pero, ¿Qué has hecho?: ¡Nada! Jugar... Pintar... Hacer fichas...
Luego empieza el interrogatorio:
Pero bueno, algo más has hecho ¿no?

Empezamos hace unas semanas con una preguntar nueva:

¿Qué es lo que más te ha gustado en todo el día?

Esa, ya les gusta más... Piensan antes de contestar y me responden con más detalle.

Por ejemplo, nuestra hija nos estuvo dicinendo durante días que le gusta el momento de "relajación". De hecho, ni siquiera nos habíamos enterado de que hacían "relajación". Algunos días, por la tarde, la tutora pone música suave, y los niños se tumban en la mesa... Unos se duermen, otros descansan, desconectan un poco. Nos parece una muy buena idea para que los niños estén tranquilos y puedan disfrutar de un rato de silencio.

Otra  madre comentaba que pasaba por lo mismo que nosotros, y se dio cuenta de que, quizás, la pregunta ¿Qué tal en el cole hoy? era muy amplia de contestar y poco interesante. Pensó en otras preguntas más divertidas y entretenidas, que queremos compartir hoy contigo, juntas con algunas que hemos añadido nosotros.

Tu hijo/a te contestará a estas preguntas:

1 - ¿Qué has comido a mediodía?

2 - ¿Has visto alguien meterse los dedos en la nariz?


3 - ¿A qué juego has jugado en el recreo?


4 - ¿Cuál es la cosa más divertida que te ha pasado hoy?

5 - ¿Hay alguien que ha hecho algo bueno para ti o te haya ayudado?

6 - ¿Has ayudado a alguien?

7 - ¿Quién te ha hecho reír hoy?

8 - ¿Qué tutor/a sobreviviría a una ataque zombi? ¿Por qué?

9 - ¿Has aprendido algo nuevo hoy?

10 - ¿Quién ha llevado el mejor almuerzo? ¿Qué era?

11 - ¿Qué reto has afrontado hoy?

12 - ¿Qué nota le pondrías a tu jornada de hoy, del 1 al 10? ¿Por qué? 

13 - Si fueses tutor/a, ¿qué materia te gustaría enseñar?


14 - ¿Alguien te ha hecho enfadar hoy?


15 - ¿Cuál es la norma más importante de tu tutor/a?


16 - ¿Cuál es la cosa más divertida que puedes hacer durante el recreo?


17 - ¿A quién se parece tu tutor/a? De qué forma?


18 - ¿Cuéntame algo que has aprendido sobre tus amigos hoy?


19 - ¿Qué has hecho hoy que ha sido útil?


20 - ¿Cuándo te has sentido lo más orgulloso hoy?


21 - ¿Cuál ha sido la norma más difícil de respectar hoy?


22 - ¿Cuál es la cosa más importante que te gustaría aprender antes de fin de año?


23 - ¿A qué más te gusta jugar en el recreo?


24 - Si pudieras elegir con quién te sentarías al lado, ¿quién elegirías?


25 - Dime una palabra nueva que has oído/aprendido hoy.


26 - ¿Cuál ha sido la cosa más aburrida que has hecho hoy?


27 - ¿Quién tenía el peinado más bonito?


28 - ¿Con quién te gustaría jugar más?

Estamos  seguros de que obtendréis unas respuestas sorprendentes. No hace falta que se las hagas todas, pero por lo menos ya tenéis unas cuantas ideas.

Nos parece que se puede convertir en un rato divertido para pasar juntos. A veces las prisas del día a día son malas, y hay que sacar tiempo de donde sea para sentarnos con los niños y tener una conversación en familia. Seguro que, con preguntas más concretas, nos enteraremos de más cosas que les pasan en su jornada.

Unos padres cualquiera

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


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"Mi hijo se ha convertido en un zombi"

El uso del móvil y videojuegos altera el día a día de muchos jóvenes

Publicado en www.elmundo.es

 

Aficionado a los videojuegos frente a la pantalla

El tratamiento para la adicción a las nuevas tecnologías se asemeja al de un drogadicto o un alcohólico

La adicción a los videojuegos será una enfermedad a partir de 2018

"Mamá, ayúdame, por favor". En un momento puntual de lucidez, el joven de 17 años P. G. -sus iniciales para preservar la identidad- acudió a su progenitora llorando y muy asustado. Ya no podía más. Tras noches de pesadillas, golpes en la pared y gritos de "están viendo por mis ojos", sin dejar dormir a la familia ni a los vecinos, que incluso llamaron a la Policía, M. M., su madre, decidió ingresarle en el hospital.

Fue duro, especialmente en Navidad. El chico no ha podido viajar como otros años para tomar las uvas con sus tíos y primos. "He hecho todo lo que he podido y no ha servido. La situación me sobrepasa". Primero trató de razonar con él, luego le quitó todos los ordenadores y las consolas y acudió a un psicólogo para que le ayudase: "Del mismo modo que se trata a un drogadicto o a un alcohólico. Pero tiene que ser él quien ponga de su parte porque he perdido la autoridad".

M. M. está convencida de que los videojuegos son los culpables de los episodios de psicosis de su hijo. "Jamás he invertido en una maquinita, he sido de esas madres que juegan con sus hijos y les llevan al parque para que se relacionen con otros". Pero con el dinero que le daban sus tíos en los cumpleaños él se compraba una consola y un teléfono móvil como el resto de niños de su clase. "Si veía que estaba demasiadas horas y le regañaba, se iba a casa de sus amigos a jugar, donde yo no le pudiese controlar", explica.

Ensimismado en su habitación, P. G. empezó a engancharse a los juegos en red después de sufrir bullying en la escuela. No salía de casa. Tampoco estudiaba. De hecho, empezó a suspender las asignaturas. Mientras comía, estaba con el smartphone en la mano, sin soltarlo ni un solo momento. Y dejó hasta de dormir por las noches "para no perder puntos en la clasificación", desvela su madre. Ha tenido varias fases, siempre a peor.

"Como estaba deprimido porque sus compañeros del colegio se metían con él, hasta los médicos me decían que era una buena vía de escape, que no me preocupase. Hasta que me di cuenta de que descargaba toda esa violencia de los videojuegos contra mí. Se ponía muy agresivo y lleno de ira porque desconectaba internet para que lo dejase de una vez", cuenta.

Un día llegó a tirar el ordenador contra el suelo muy alterado. P. G. mide más de 1,80 metros y su madre llegó a sentir miedo. "Mi hijo tiene muy buen corazón, sin embargo, cuando se pone así se convierte en un zombi. Mientras juega al Call of Duty insulta y chilla a otros usuarios. Ahora está como loco con Clash Royale. Y yo ni siquiera puedo saber con quién se está peleando al otro lado de la pantalla. Se vuelve un tirano. No le reconozco", admite preocupada M. M.

La adicción a los videojuegos afecta a muchos jóvenes

El caso no es una excepción. Esta mujer conoce a muchos chavales "con el mismo problema gordo" de su hijo. Habla con otros padres que tampoco son capaces de poner freno a esa necesidad de jugar constantemente, ni de establecer normas o límites al tiempo que dedican a las pantallas por encima de sus quehaceres.

"Es un problema de la sociedad, y las instituciones y organismos deben dejar de mirar hacia otro lado. La juventud de hoy es el futuro de mañana", advierte. Por eso recibe de buen grado la nueva consideración de la OMS como enfermedad. "En Japón, un país puntero en las nuevas tecnologías, hay centros que tratan esta adicción desde hace años. Me he estado informando y Proyecto Hombre ya está haciendo programas de este tipo en Andalucía".

Después de ver a su hijo "desquiciado perdido", M. M. le ha recogido del hospital pasados unos días de aquel fatídico episodio. Con el alta médica en la mano, todavía no sabe cuál es la solución. Sí aconseja a otros progenitores que establezcan normas desde que son pequeños. "Me preocupa mucho los monstruos que estamos creando. Hoy, desde la cuna predisponemos a los bebés a la adicción poniéndoles pantallas para que se entretengan porque no tenemos tiempo de nada".

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


El consumo adolescente de cachimbas o cigarrillos electrónicos lleva al tabaco un año más tarde

Nota: artículo publicado en infosalus.com

El uso de cigarrillos electrónicos, cachimbas, cigarrillos de tabaco no combustible o tabaco sin humo por parte de los adolescentes se asocia con el hecho de comenzar a fumar cigarrillos convencionales en un año, según concluye una investigación cuyos resultados se publican en 'JAMA Pediatrics' .

Los productos de tabaco que no son cigarrillos convencionales, como los cigarrillos electrónicos, las pipas de agua, cigarrillos de tabaco no combustible y el tabaco sin humo, son populares entre los jóvenes y es importante saber si fomentan el consumo de cigarrillos convencionales, según los autores de este trabajo.

Por ello, estos expertos emplearon datos de una encuesta nacional de 10.384 adolescentes (de 12 a 17 años) que informaron que nunca habían fumado un cigarrillo convencional al inicio del estudio (2013-2014) y completaron un año de seguimiento (2014-2015).

El profesor Benjamin W. Chaffee, de la Universidad de California, San Francisco, Estados Unidos, y coautores analizaron el consumo de cigarrillos electrónicos, cachimbas, cigarrillos de tabaco no combustible o tabaco sin humo al inicio del estudio (exposiciones) y el uso de cigarrillos convencionales en el seguimiento (resultado).

Fue un estudio de cohortes, que es un tipo de estudio observacional. Debido a que los investigadores no intervienen a los fines del estudio, pueden usar estadísticas para controlar algunas de las diferencias entre grupos que podrían explicar los hallazgos, pero no pueden controlar todas esas diferencias.

Aunque los cigarrillos electrónicos son la forma más común de tabaco distinto al cigarrillo utilizado por los jóvenes, cualquier uso de todas las formas de tabaco que no son cigarrillos se asoció con un mayor riesgo de fumar cigarrillos en el futuro. Los adolescentes que comenzaron a consumir tabaco en productos que no son cigarrillos tenían más probabilidades de haber fumado cigarrillos convencionales en un año que los jóvenes que nunca habían consumido tabaco.

Los adolescentes que empleaban múltiples productos de tabaco tenían incluso más probabilidades de comenzar a fumar cigarrillos convencionales, según las conclusiones del estudio. Las limitaciones del estudio son que se tuvieron en cuenta factores de riesgo conocidos para fumar entre los jóvenes, pero otros factores desconocidos pueden haber influido en los resultados del análisis.

A raíz de las conclusiones del estudio, los científicos proponen que deberían extenderse las estrategias destinadas a evitar que los jóvenes comiencen a fumar cigarrillos convencionales a otros productos de tabaco.

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena