Llegada la adolescencia muchos padres y madres se encuentran desconcertados ante este hecho: ¿dónde está mi hijo/a?, ¿quién me lo ha cambiado?, ¿dónde quedó mi pequeño tesoro, ese que era tan fácil de manejar?

El tránsito hacia la edad adolescente se caracteriza por una importante transformación del mundo emocional y social de nuestros hijos/as. Pero no hay que alarmarse ni dramatizar. Se trata de una nueva y apasionante época a la que tanto los hijos/as como los padres deben adaptarse; no hay más.

Aquí os ofrecemos 43 consejos (¡no nos quedemos cortos!) que os ayudarán a sobrellevar este nuevo desafío con mayores habilidades y menor tensión.

1. Sonríe, es una buena forma de empezar

2. Limita los sermones teóricos y los discursos sobre tu juventud a uno por año… si te resultan indispensables.

3. Habla mucho menos y escúchale mucho más. No te sientas continuamente en la obligación de mostrar tu desacuerdo.

4. Procura buscar temas que no sean demasiado conflictivos. Y no te preocupes: de éstos ya se encargará tu hijo/a de sacarlos a debate.

5. No te escandalices por nada.

6. Cuéntale tus cosas aunque él/ella no te pregunte. No te dé miedo expresarle que tienes lagunas (ellos ya se ha dado cuenta). Muéstrate tal como eres.

7. Exíjele mucho en muy pocas cosas. Presenta batalla sólo cuando te sientas con fuerzas de ganarla. No “te quemes” cuando no sea estrictamente necesario.

8. No empieces nunca una conversación con él/ella si no te sientes realmente capaz de acabarla con serenidad, pase lo que pase, diga lo que diga.

9. Baja la guardia. Parece que en vez de estar sentado en tu casa saboreando una “pizza” te encuentras en medio de un fuego cruzado.

10. No le respondas nunca: “porque sí”, ni “porque soy tu padre/madre”, ni “mientras estés en esta casa…”. Razona tu orden, aunque él/ella no lo acepte. Luego calla y aguanta firme.

11. Conserva tu estilo de vida sin imponérselo. No intentes esforzarte demasiado -a menos que te apetezca,  claro- en estar al día en el vestido, vocabulario, maneras, etc.  De hecho, para tu hijo, hagas lo que hagas, siempre serás un carroza.

12. Hazle preguntas pertinentes sobre el porqué de sus ideas.

13. Muéstrale sin palabras, con el ejemplo, que estás bastante seguro de lo que haces. Si te sientes inseguro, no actúes.

14. Busca la ayuda de alguien de tu confianza ajeno a la familia: un maestro, un sacerdote, un amigo, un compañero.

15. Facilita que la pandilla se reúna en casa, en vez de hacerlo en cualquier otro sitio. Fija sólo las condiciones de salud mental y física indispensables, haz que se cumplan y no molestes.

16. En vez de decirle “eres un mentiroso/a” díle “has dicho una mentira”. No le pongas demasiadas etiquetas.

17. No le des casi ningún dinero. Amárralo corto por ahí. Es la forma de darle lo mejor.

18. Consigue que se enfrente a sí mismo/a:  escribiendo un diario, expresando sus ideas por escrito, razonando una protesta, etc…

19. No le amenacea con castigos que no pueda cumplir. Procura que la falta y el castigo sean proporcionados. No castigues “en caliente”.

20. No le humilles con insultos, castigos corporales (puede salir mal parado) o comentarios burlones.

21. Usa un vocabulario directo. No te vayas por las ramas.

22. Olvida la ironía cuando hables con él/ella de sus cosas. No seas cínico/a.

23. No pierdas la calma ante sus impertinencias pero tampoco permitas que falte al respeto de sus allegados.

24. No grites (y no permitas que él/ella grite).

25. Deja de ser ingenuo/a: aunque los tiempos cambian y la moral se relaja, las conversaciones, imágenes, amigos, etc. que te perjudicaban a ti también le perjudican a él/ella.

26. Dale responsabilidad de verdad.

27. Si no peligra su integridad -física, mental, espiritual- déjale hacer, aunque preveas que se la va a pegar.

28. En su presencia, no culpes al colegio o a los profesores.

29. No seas ni paternalista ni autoritarista.

30. Intenta luchar por ser más coherente: procura no hacer nunca nada que vaya en contra de lo que has expresado que son tus ideas.

31. No te pelees ni demuestres enfado con tu mujer, marido o pareja delante del chico/a.

32. Rectifica cuando te equivoques. No pienses que perderás tu prestigio.

33. Renueva el amor hacia tu cónyuge.

34. Fórmate como padre/madre de un adolescente.

35. Ni se te ocurra pensar que todo es culpa tuya. Seguro que has cometido errores, pero piensa que él/ella tiene su libertad para equivocarse también.

36. Vigila la televisión, Internet, la prensa, las revistas que entran en casa. Se muy cuidadoso en este tema, aunque tengas que oír muchas protestas.

37. Practica las siguientes frases: “pues a lo mejor tienes razón”, “claro, no lo había pensado”, “esto que dices es cierto”, “acepto mi error”. Utilízalas siempre que el tema o la situación te permita renunciar a algo no demasiado importante.

38. Destierra el deseo de quedar bien ante otros matrimonios o parejas.

39. Procura convencerte de que ya no es un niño/a. No te contradigas diciéndole que ya es un adulto y, en cambio, sigas tratándole como a un chiquillo.

40. Cada noche haz un examen de conciencia acerca de las cosas que has hecho con respecto a tu hijo/a. Saca propósitos concretos.

41. Aunque te cueste mucho esfuerzo porque preveas una reacción negativa, no renuncies a buscar una ocasión propicia para decirle la verdad a tu hijo/a.

42. Acude al instituto donde estudia. Procura recabar la máxima información de sus profesores y tutor. Fijad objetivos comunes.

43. Hay un tipo de rebeldía sana y constructiva: la que va en contra de la mentira, la hipocresía, lo falso, lo deshonesto y lo antinatural. Se tú mismo rebelde, en este sentido.

Confiamos en que os sea de utilidad

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