Niños adictos a la tecnología: lo que los padres tienen que saber

Uno de cada tres menores dedica más de tres horas diarias a internet. Si los Reyes Magos vienen cargados de móviles y tabletas, asegúrate de que saben cómo usarlos de forma responsable y de que existe equilibrio entre su vida off y online

Te levantas y miras Whatsapp. Desayunando consultas Facebook y Twitter. Después, vas a Instagram a ver las últimas fotos de tus amigos y a mitad del día, por qué no echar una partida a ese juego que te encanta. Estas acciones podrían firmarlas un joven de 15 años, otro de 25, un adulto de 35 o de 45. La tecnología es parte fundamental de nuestra vida. Niños y adultos estamos hiperconectados: nos informamos, divertimos y relacionamos a través de ella, pero hay que ser conscientes de cuándo se pasa de un uso responsable y normal a abusar de ella.

El 30% de los niños españoles tiene móvil a los 10 años y el 70%, a los 12, según un informe del Hospital Sant Joan de Déu, si bien los expertos recomiendan que los menores tengan su primer dispositivo a partir de los 12 años. Además, uno de cada tres niños pasa de media tres horas diarias conectado a internet, según datos de UNIR que recoge la web Por un uso Love de la tecnología, a través de la cual Orange quiere concienciar a niños y mayores sobre la importancia del uso seguro y responsable de las nuevas tecnologías.

¿Cuándo se pasa de un uso normal a ser una adicción? Los primeros indicativos de que nuestro hijo puede ser adicto al móvil los podemos encontrar en la necesidad que tiene de estar conectado el máximo tiempo posible para sentirse satisfecho. Si no lo consigue, se siente deprimido, nervioso o enfadado, estados anímicos que desaparecen cuando vuelve a usar la tecnología. Si tampoco consigue controlar el tiempo que pasa con sus dispositivos, ha dejado de lado otras tareas y obligaciones o prefiere las relaciones online, quizás nuestro hijo tenga un problema de adicción al móvil.

Ante todo hay que dejar claro que la mayoría de jóvenes utilizan mucho la tecnología, y obviamente eso no es sinónimo de tener una adicción, pero sí es cierto que es necesario supervisar y estar al tanto de sus pautas de conductas tecnológicas para evitar problemas mayores y asegurarnos de que existe un equilibrio entre su vida digital y la que vive fuera de la tecnología.

Si detectamos que nuestro hijo hace un uso abusivo de los dispositivos tecnológicos, la solución nunca va a ser prohibirle que se conecte. Lo que en realidad debemos hacer es ayudarle a desaprender ese hábito y que vuelva a utilizarlos de una forma controlada, sustituyendo pautas inadecuadas por otras más positivas. Puede ayudarnos a ello fijar metas y pequeños retos para que recupere el control sobre el tiempo de uso del móvil, la tableta o el ordenador, así como hacer una lista de los pros y los contras de abusar de la tecnología, aprendiendo juntos.

Además, es importante que los niños y adolescentes vean internet no solo como un lugar de diversión sino también de información y formación. La clave siempre está en la educación. Por eso, es una buena idea hacer ‘terapia familiar’ y poner en común cuáles son los problemas y las necesidades que implica el uso de la tecnología haciendo partícipes a todos, padres y niños, de las soluciones para, de esta forma, implicar a todos.

Según Common Sense, la mitad de los adolescentes y un cuarto de los padres sienten que son adictos al móvil. De hecho, el 72% de los adolescentes y el 48% de los padres tienen la necesidad de responder de forma inmediata a los mensajes, Whatsapps y otras notificaciones. El desafío, por tanto, está saber cómo aprovechar al máximo la tecnología sin perder el control.

Si empezamos a observar algunos indicios de un uso excesivamente abusivo por parte de nuestros hijos de sus dispositivos tecnológicos, podemos proponer pautas en familia como hacer una dieta móvil. Es algo tan sencillo como establecer unos horarios, lugares y tipos de usos de cumplimiento estricto. Por ejemplo, en determinadas horas, la tableta y el ordenador solo se utilizan con el fin de consultar información para estudiar; el lugar para conectarse a internet y conversar online con los amigos ha de ser un espacio común, como el salón; y durante la cenar el móvil se queda encima de la mesa y boca abajo. Además, si en esta ‘operación bikini tecnológica’ se implican niños y adultos (porque la mejor forma de enseñar es predicar con el ejemplo), no solo conseguiremos motivarles sino también ganar tiempo de calidad para disfrutar en familia.

De igual modo, el uso de la tecnología, tanto para los nativos digitales como para los que no lo somos, está transformando nuestra forma de relacionarnos y, sobre todo, nuestra concentración. Ahora vemos la televisión o una serie en una plataforma de streaming mientras tuiteamos, mandamos Whatsapps a los amigos a la vez que comemos o jugamos mientras mantenemos una conversación tras la cena. Hacer varias cosas a la vez se ha convertido casi en la forma de hacerlas, pero el peligro -y es donde más hay que incidir con nuestros hijos- es que estos nuevos hábitos pueden mermar la concentración en una determinada tarea y terminar dañando la capacidad de terminarla. Hemos de enseñar a nuestros hijos que la tecnología ha de ser una ayuda y nunca un obstáculo.

En cualquier caso, lo que tenemos que tener claro es que si detectamos problemas indicativos de que nuestros hijos sufren una adicción al móvil, siempre hay que acudir a un especialista.

Publicado en www.abc.es, 22.12.2017

Recopilado por Delegación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


Finaliza el Curso de Mediadores Sociales en Prevención de Drogodependencias celebrado en El Valle

Con la entrega de diplomas realizada el miércoles 20 de diciembre por la concejal-delegada de Servicios Sociales del Ayto. de Lucena, Teresa Alonso, quedó clausurado el Curso de Mediadores Sociales en prevención de Drogodependencias. El mismo, organizado por dicha delegación municipal a través de su programa "Lucena ante las Drogas", se ha venido desarrollando durante los meses de octubre a diciembre habiendo asistido al mismo un total de 15 personas. La duración del curso, por su parte, ha sido de 30 horas.

La formación de estos mediadores sociales en prevención va a resultar de extraordinaria utilidad para actuar en el barrio de El Valle donde esta asociación se encuentra implantada y trabajando con energías. De este modo, serán ellos quienes se encarguen de contactar con vecinos y gente joven de la zona para trasladarles información, acometer tareas de concienciación, proponer alternativas saludables de ocio o atender a casos específicos de consumo donde puedan actuar desde sus conocimientos.

Durante el acto de entrega de los diplomas y acreditaciones se exhibieron dos vídeos que los alumnos han realizado y que serán difundidos en webs y redes sociales con el fin de concienciar sobre el peligro del alcohol y de otras drogas.

Desde la Delegación de Servicios Sociales del Ayto. de Lucena hemos de felicitar efusivamente a estos nuevos mediadores por su implicación, su entrega y su motivación.

DELEGACIONES DE SERVICIOS SOCIALES Y SALUD AYTO. DE LUCENA

Os dejamos aquí los vídeos:

"Que el alcohol no te controle"

https://youtu.be/UPhDricAtGw

 

 

"Con las drogas te quedas solo"

https://youtu.be/XDvPpc99nyw


Como decir NO a un adolescente

Saber decir NO a un permiso o a un comportamiento inaceptable, es uno de los mayores retos de un padre o una madre con hijos adolescentes. Para nadie es un secreto que esta etapa de la vida se caracteriza por la rebeldía de estos y por la apatía ante el grupo familiar, reemplazado por el grupo de amigos.

Por ello, un NO dicho a tiempo puede salvar al hijo/a adolescente de una situación de riesgo que puede convertirse en algo grave como la adicción al alcohol o a las drogas. El NO a los adolescentes siempre debe ir acompañado de mucha calma y convencimiento de lo que se dice para que sea efectivo.

Una cosa es decir No y otra es saber decirlo. En todos los casos, el hijo/a adolescente debe saber la opinión de sus padres acerca de los lugares y las amistades que frecuenta. Muchas veces por falta de orientación, pereza o por no enfrentar al adolescente, se le permiten amistades o comportamientos que traen consecuencias muy negativas.

Es importante que el chico o la chica tenga referencias de lo que para sus padres es bueno y es malo. Una vez este concepto esté claro, se debe ser tajante y rotundo al decir NO. De ahí que se debe evitar usar esta palabra por sistema, o ligeramente por presión o por razones de cansancio o estrés.

¿Qué hacer después del NO?

El adolescente necesita explicaciones simples y claras. La frase “por que lo digo yo y punto”, no logrará su objetivo de persuasión y por lo contrario aumentará la contrariedad del chico. Es importante que el NO sea consecuente con sus convicciones como padre o madre y ante todo con sus acciones.  

Estas son otras pautas para lograr una mayor comprensión a la hora de negar un permiso o corregir un comportamiento:

  1. Los gritos no llevan a nada: Si el adolescente le alza la voz, no se ponga en esa misma situación. Más bien desármelo manteniendo su voz en tono normal y su actitud calmada y dígale que con los gritos no logrará nada.

  2. Eduque en la libertad: Aunque hay muchos peligros fuera del hogar, no se puede optar por negar todos los permisos. Es imposible encerrar al chico en una burbuja por temor al entorno. Eduque al adolescente desde la libertad bien entendida y no desde el libertinaje (hago todo lo que me place).

  3. No diga Sí sin estar seguro: Si el chico le pide un permiso desprevenidamente y usted no está seguro qué decir, tómese su tiempo antes de darle una respuesta. Infórmese o consúltelo con su cónyuge, para que la decisión esté respaldada con razones de peso.

  4. Un NO debe ir acompañado de un Si: Al negar un permiso, use su imaginación para ofrecerle al chico otra salida. “¿Por qué no te vas mejor al cine con tus amigos? Yo puedo llevaros y recogeros a la salida”.

  5. El mejor consejo es mantener un buen diálogo con el adolescente: Antes de dar o negar un permiso escuche al chico/a; hágale preguntas de con quién y adónde irá. Luego tome su decisión y trasmítala dando sus razones.

  6. No le tema a la reacción: Después de dar un NO, es posible que haya portazos, llantos o frases de ataque. No dé su brazo a torcer, pues de lo contrario perderá credibilidad ante el chico y él o ella seguirá utilizando estas tácticas en un futuro. Sin embargo, si un día se da cuenta que se equivocó en su decisión, esté preparado para aceptarlo. No tema reconocer ante su hijo/a su error y pídale disculpas.

    Recopilado en www.web-familias.com


NAVIDADES PARA EL OCIO SALUDABLE. Actividades en los barrios para Navidad organizadas por la delegación de Servicios Sociales y Salud del Ayto. de Lucena

Con el fin de promover entre nuestros niños y adolescentes el uso positivo y saludable del tiempo libre, las delegaciones de Servicios Sociales y Salud del ayuntamiento de Lucena han programado una serie de actividades en los barrios de Lucena.

En las mismas se podrá disfrutar de juegos, concursos, competiciones,... y se promulgarán mensajes alusivos a la necesidad de adoptar hábitos de vida saludable evitando el consumo de alcohol.

En el transcurso de dichas actividades se repartirán bandanas para el cuello con el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE" así como trípticos con contenidos preventivos dirigidos a los adolescentes.

Os dejamos aquí el cartel.

DELEGACIÓN DE SERVICIOS SOCIALES AYTO. DE LUCENA

 


La delegación de Servicios Sociales del ayuntamiento de Lucena pone en marcha una campaña de Navidad con el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE"

Con la intención de hacer tomar conciencia a la ciudadanía sobre la importancia de controlar el consumo de alcohol en estas fiestas, la delegación de Servicios Sociales del Ayto. de Lucena pone en marcha una campaña bajo el lema "QUE EL ALCOHOL NO TE CONTROLE".

La campaña se hará efectiva a través de unos trípticos con consejos y unos carteles que serán distribuidos en todos los barrios aprovechando las actividades de ocio saludable que esta misma delegación también organiza en Navidad.  Además se entregarán unas bandanas para el cuello donde se refleja el eslogan referido y que serán obsequiadas a la gente más joven.

La intención de la campaña es hacer tomar conciencia, sobre todo a los adolescentes, a la hora de controlar el consumo de alcohol y no incurrir en  prácticas peligrosas. La campaña viene a apoyar, igualmente, una serie de charlas que desde el programa "Lucena ante las Drogas" se han impartido en diferentes institutos de secundaria de la ciudad.

DELEGACIÓN DE SERVICIOS SOCIALES AYTO. DE LUCENA

 


43 CONSEJOS PARA PADRES DE ADOLESCENTES

Llegada la adolescencia muchos padres y madres se encuentran desconcertados ante este hecho: ¿dónde está mi hijo/a?, ¿quién me lo ha cambiado?, ¿dónde quedó mi pequeño tesoro, ese que era tan fácil de manejar?

El tránsito hacia la edad adolescente se caracteriza por una importante transformación del mundo emocional y social de nuestros hijos/as. Pero no hay que alarmarse ni dramatizar. Se trata de una nueva y apasionante época a la que tanto los hijos/as como los padres deben adaptarse; no hay más.

Aquí os ofrecemos 43 consejos (¡no nos quedemos cortos!) que os ayudarán a sobrellevar este nuevo desafío con mayores habilidades y menor tensión.

1. Sonríe, es una buena forma de empezar

2. Limita los sermones teóricos y los discursos sobre tu juventud a uno por año... si te resultan indispensables.

3. Habla mucho menos y escúchale mucho más. No te sientas continuamente en la obligación de mostrar tu desacuerdo.

4. Procura buscar temas que no sean demasiado conflictivos. Y no te preocupes: de éstos ya se encargará tu hijo/a de sacarlos a debate.

5. No te escandalices por nada.

6. Cuéntale tus cosas aunque él/ella no te pregunte. No te dé miedo expresarle que tienes lagunas (ellos ya se ha dado cuenta). Muéstrate tal como eres.

7. Exíjele mucho en muy pocas cosas. Presenta batalla sólo cuando te sientas con fuerzas de ganarla. No "te quemes" cuando no sea estrictamente necesario.

8. No empieces nunca una conversación con él/ella si no te sientes realmente capaz de acabarla con serenidad, pase lo que pase, diga lo que diga.

9. Baja la guardia. Parece que en vez de estar sentado en tu casa saboreando una "pizza" te encuentras en medio de un fuego cruzado.

10. No le respondas nunca: "porque sí", ni "porque soy tu padre/madre", ni "mientras estés en esta casa…". Razona tu orden, aunque él/ella no lo acepte. Luego calla y aguanta firme.

11. Conserva tu estilo de vida sin imponérselo. No intentes esforzarte demasiado -a menos que te apetezca,  claro- en estar al día en el vestido, vocabulario, maneras, etc.  De hecho, para tu hijo, hagas lo que hagas, siempre serás un carroza.

12. Hazle preguntas pertinentes sobre el porqué de sus ideas.

13. Muéstrale sin palabras, con el ejemplo, que estás bastante seguro de lo que haces. Si te sientes inseguro, no actúes.

14. Busca la ayuda de alguien de tu confianza ajeno a la familia: un maestro, un sacerdote, un amigo, un compañero.

15. Facilita que la pandilla se reúna en casa, en vez de hacerlo en cualquier otro sitio. Fija sólo las condiciones de salud mental y física indispensables, haz que se cumplan y no molestes.

16. En vez de decirle "eres un mentiroso/a" díle "has dicho una mentira". No le pongas demasiadas etiquetas.

17. No le des casi ningún dinero. Amárralo corto por ahí. Es la forma de darle lo mejor.

18. Consigue que se enfrente a sí mismo/a:  escribiendo un diario, expresando sus ideas por escrito, razonando una protesta, etc...

19. No le amenacea con castigos que no pueda cumplir. Procura que la falta y el castigo sean proporcionados. No castigues "en caliente".

20. No le humilles con insultos, castigos corporales (puede salir mal parado) o comentarios burlones.

21. Usa un vocabulario directo. No te vayas por las ramas.

22. Olvida la ironía cuando hables con él/ella de sus cosas. No seas cínico/a.

23. No pierdas la calma ante sus impertinencias pero tampoco permitas que falte al respeto de sus allegados.

24. No grites (y no permitas que él/ella grite).

25. Deja de ser ingenuo/a: aunque los tiempos cambian y la moral se relaja, las conversaciones, imágenes, amigos, etc. que te perjudicaban a ti también le perjudican a él/ella.

26. Dale responsabilidad de verdad.

27. Si no peligra su integridad -física, mental, espiritual- déjale hacer, aunque preveas que se la va a pegar.

28. En su presencia, no culpes al colegio o a los profesores.

29. No seas ni paternalista ni autoritarista.

30. Intenta luchar por ser más coherente: procura no hacer nunca nada que vaya en contra de lo que has expresado que son tus ideas.

31. No te pelees ni demuestres enfado con tu mujer, marido o pareja delante del chico/a.

32. Rectifica cuando te equivoques. No pienses que perderás tu prestigio.

33. Renueva el amor hacia tu cónyuge.

34. Fórmate como padre/madre de un adolescente.

35. Ni se te ocurra pensar que todo es culpa tuya. Seguro que has cometido errores, pero piensa que él/ella tiene su libertad para equivocarse también.

36. Vigila la televisión, Internet, la prensa, las revistas que entran en casa. Se muy cuidadoso en este tema, aunque tengas que oír muchas protestas.

37. Practica las siguientes frases: "pues a lo mejor tienes razón", "claro, no lo había pensado", "esto que dices es cierto", "acepto mi error". Utilízalas siempre que el tema o la situación te permita renunciar a algo no demasiado importante.

38. Destierra el deseo de quedar bien ante otros matrimonios o parejas.

39. Procura convencerte de que ya no es un niño/a. No te contradigas diciéndole que ya es un adulto y, en cambio, sigas tratándole como a un chiquillo.

40. Cada noche haz un examen de conciencia acerca de las cosas que has hecho con respecto a tu hijo/a. Saca propósitos concretos.

41. Aunque te cueste mucho esfuerzo porque preveas una reacción negativa, no renuncies a buscar una ocasión propicia para decirle la verdad a tu hijo/a.

42. Acude al instituto donde estudia. Procura recabar la máxima información de sus profesores y tutor. Fijad objetivos comunes.

43. Hay un tipo de rebeldía sana y constructiva: la que va en contra de la mentira, la hipocresía, lo falso, lo deshonesto y lo antinatural. Se tú mismo rebelde, en este sentido.

Confiamos en que os sea de utilidad

Delgación de Servicios Sociales Ayto. de Lucena


Cómo prevenir el consumo de alcohol en menores: pautas para padres y madres

El alcohol es la sustancia más consumida entre la población española. Su consumo está fuertemente ligado a nuestra cultura

El alcohol es la sustancia más consumida entre la población española. Su consumo está fuertemente ligado a nuestra cultura y su percepción de riesgo es baja. Para muchos jóvenes, beber alcohol es una práctica fuertemente vinculada al ocio de fin de semana y a la socialización. Fenómenos como el botellón o el binge drinking (consumo de grandes cantidades de alcohol en un breve periodo de tiempo) se han establecido como costumbre habitual de fin de semana entre adolescentes y jóvenes. Los efectos que se derivan de la ingesta de grandes cantidades de bebidas alcohólicas en un escaso período de tiempo son múltiples y relativamente frecuentes: borracheras, peleas, discusiones y conflictos familiares, dificultades para estudiar, etc.

¿Qué podemos hacer madres y padres para prevenir el consumo de alcohol?

No existe una fórmula mágica, pero sí algunas pautas de actuación que pueden ayudar a padres y madres en esta difícil tarea.

Enseñar comportamientos y hábitos saludables, actitudes favorables al propio cuidado, promover una comunicación fluida y un clima familiar afectivo positivo, donde prevalezcan las actitudes de reconocimiento y respeto, son algunas pautas generales de actuación que nos pueden ayudar.

También es importante establecer un sistema coherente de normas y límites, adaptados a la edad de nuestras hijas e hijos; ayudarles a desarrollar actitudes críticas, enseñarles a asumir responsabilidades y practicar recursos de autocontrol, de manera que favorezcamos su autonomía, su seguridad y puedan tomar decisiones de manera más responsable. También es aconsejable regular nuestro propio consumo de alcohol (si lo tenemos), llevando a cabo un consumo responsable, moderado y respetuoso.

Si ya existe una sospecha de consumo, debemos actuar con prudencia, valorando la dimensión y la gravedad del problema, tratando de ajustar nuestra reacción a la situación de forma proporcionada. Es importante que conozcamos las circunstancias del consumo, saber el tipo de relación que nuestra hija o hijo está manteniendo con el alcohol (experimental, como diversión, como forma de relacionarse,...), y debemos apostar siempre por la comunicación y el diálogo.

Es normal sentir angustia, preocupación y desorientación, pero la pérdida de control, el alarmismo y las actitudes persecutorias, solo ocasionan más angustia. Por eso debemos evitar las acusaciones, el bombardeo de preguntas, las actitudes de vigilancia y posturas excesivamente rígidas y coercitivas. Tampoco debemos actuar con indiferencia ante una sospecha o evidencia de consumo. No es recomendable registrar pertenencias y habitaciones porque los hijos lo viven como una traición a la confianza.

¿Qué pasó anoche? Cómo actuar ante la primera borrachera

¿Qué hacer ante la primera borrachera? ¿Cómo actuar? Para abordar esta difícil situación es importante postergar la conversación para el día siguiente, cuando esté en condiciones de mantener un diálogo con toda su atención. Guardar la calma, evitar dramatizar durante la conversación aunque mostrando seriedad, que entienda que es un tema que nos preocupa. Podemos comenzar con una pregunta abierta, tipo: “¿Qué pasó anoche?”. Es importante que se explique sin interrumpirle y sin juzgarle, evitando en todo momento juicios de valor del tipo: “Eres un/a irresponsable”.

Durante la conversación debemos intentar conocer los motivos y la cantidad de consumo de alcohol que ingirió. Si valoramos que no tiene apenas información sobre los riesgos de los consumos de abuso de alcohol, se la facilitaremos y aprovecharemos para reflexionar sobre ello. Y finalizar la charla con un compromiso de responsabilidad por parte de nuestra hija o hijo respecto al consumo de alcohol en futuras salidas de ocio.

*Ignacio Calderón, es Director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD)

Publicado en www.elpais.com

 


Y con el instituto llega el botellón. ¿Qué podemos hacer los padres?

Es ley de vida, todo bebé será un niño primero y un adolescente después. A menudo los padres vivimos deseando que nuestros hijos crezcan para ver si vienen tiempos mejores: cuando son bebés no los disfrutamos porque criarlos es agotador, cuando son niños, porque nos atan, y cuando son adolescentes, creemos que por fin podremos recuperar la ya olvidada libertad de antes de ser papás. A los 12 años ya están en el instituto, y entonces la realidad de la adolescencia nos golpea en toda la cara.

Con el primer año de instituto, llega la primera fiesta de Halloween, la primera Nochevieja y las primeras fiestas de verano. Y para los papás es la primera vez que tenemos que tomar la decisión de dejar salir a nuestro hijo o hija hasta tarde, a sabiendas de que van a tener acceso a alcohol. ¿Qué haces si tu hijo te pide salir y volver a casa ya de madrugada o al día siguiente? Difícil decisión, sobre todo cuando sabes que cada año en épocas de fiestas, niños de 12 años beben hasta el coma etílico y algunos por desgracia mueren.

Y con el instituto llega el botellón. ¿Qué podemos hacer los padres?

¿De quién es la culpa? ¿Quién ha fracasado aquí? ¿Nos sentimos acaso culpables o fracasados? ¿O lo hemos normalizado hasta el extremo de que ya no nos preocupa? ¿Se puede culpabilizar solo a los padres? No me parece justo que se acuse únicamente a los progenitores. Personalmente creo que una vez más, estamos ante un signo de desprotección social de los más jóvenes. Se les ignora, a nadie les importa.

Lo realmente complicado cuando eres un adolescente y sales con los amigos es no beber, no fumar, no consumir drogas. ¿O es que ya no nos acordamos? No era tan diferente en nuestra época. Está tan aceptado que muchos padres permiten que sus hijos hagan botellón para no excluirlos del grupo de amigos. Y así, se consiente, con el pretexto de “es que los demás lo hacen” y “no lo voy a dejar marginado”. Lo absurdo del botellón, una práctica con varias décadas de existencia, es que el fin único del mismo es beber cuanto más mejor. Muchas veces se hace en el parking de una discoteca o en una plaza, para entrar muy puestos a la fiesta.

No sé cuándo se ha normalizado, cuándo se ha aceptado que no está mal, pero aquí sigue a pesar de las prohibiciones. En Islandia, leí hace poco, han cortado el problema de raíz. Dicen que los jóvenes en Islandia ya no están bebiendo en las calles: están practicando deportes y también en clubs de música o danza. Parece que las extraescolares deportivas han sido la solución, y también la música, el baile y el arte. Todas esas asignaturas desterradas o relegadas a ser “marías”, esas en las que muchos padres deciden educar a sus hijos en su tiempo libre, si los deberes y los exámenes lo permiten. De hecho, uno de los argumentos a favor de las extraescolares más extendido entre los padres es precisamente el de desarrollar en sus hijos aficiones que les mantengan alejados de las drogas durante la adolescencia.

Las borracheras y los comas etílicos de los adolescentes de 12 o 13 años me pillaron de sopetón. Hace menos de una década eran bebés que no dejaban dormir a sus padres, y ahora pasan la noche en la calle. Pero ¿podemos dormir mejor los padres ahora teniendo a nuestros hijos fuera de casa? Quién nos iba a decir que casi echaríamos de menos los cólicos del lactante.

Y no solo toman alcohol. Otro tipo de vicios precoces les enganchan. Muchos niños de los primeros cursos de la ESO, con edades alrededor de los 13 años, consumen tabaco, y otros, bajo una falsa sensación de inocuidad, fuman “vapor”. Fumar un cigarillo electrónico no es como tener un Tamagotchi por mascota, no es un cigarrillo virtual. Si no puedes tener mascota, puedes cuidar del Tamagotchi, vale, pero como el tabaco es malo ¿voy a fumar vapor? ¿Cuándo nos hemos creído los padres que eso es inofensivo?

Pero mucho más impactante para mí ha sido saber que incluso ya fuman marihuana. Me surgen tantas preguntas, alrededor de todo esto: ¿Quién les vende todas estas sustancias a los adolescentes? ¿Cómo se pueden conseguir tan fácilmente siendo menores de edad? La otra es ¿de dónde sacan dinero para comprarlas? Ese gasto no se lo puede uno permitir con la asignación semanal que te dan tus padres. Y la última, ¿no son nuestros adolescentes conscientes de lo peligroso que es para su salud consumir drogas? La respuesta es clara: evidentemente, no lo son.

Me embarga una sensación de fracaso tremenda. No puedo evitar recordar algo que el psicólogo Rafael Guerrero comenta frecuentemente en sus charlas, y que muchos padres olvidamos o desconocemos: la importancia de las relaciones de apego seguro, de cubrir las necesidades emocionales de nuestros hijos, hasta que ese tanque, metáfora que él usa a menudo, de 200 litros de necesidades emocionales esté por encima del 60%. Sin una relación de apego seguro creada y forjada desde la infancia, nuestros hijos cuando lleguen a adolescentes buscarán llenar el vacío emocional con drogas de cualquier tipo. No sé si esta es la receta infalible para evitar todos los riesgos en la adolescencia, pero sí que me parece que puede ser muy importante. Nos hemos perdido su infancia, nos hemos creído que con pasar ratitos de calidad con ellos podríamos educarlos. Mentira. No se educa en media hora, no se educa sin estar en casa, así no se educa a un niño ni se generan vínculos fuertes y duraderos.

Para los seres humanos, como mamíferos que somos, ser padres es algo natural, no necesitamos preparación alguna para serlo, como sí la necesitamos para dedicarnos profesionalmente a cualquier actividad. Pero como miembros de una sociedad, tenemos la responsabilidad de saber educar. ¿Somos los padres conscientes de lo difícil que es educar bien, en todo el amplio espectro de aspectos en los que hay que hacerlo, cuando decidimos tener un hijo? Y sobre todo, ¿somos un modelo para nuestros hijos?

Y sí, como bien dice la campaña del Ministerio de Sanidad, todos pensamos que esto solo les ocurre a los hijos de los demás, que los nuestros no lo hacen. Pero a veces, lo decimos con la boca pequeña porque la duda nos mata.

Publicado en www.elpais.com (08.12.2017)