La plataforma de vídeos en Internet, fácilmente accesible para los menores, alberga una gran cantidad de vídeos que glorifican el consumo de alcohol y las borracheras

YouTube alentando a los menores a beber alcohol

Muy probablemente, la plataforma web YouTube se presenta a día de hoy como la mejor herramienta para hacer llegar un mensaje al público. No en vano, se estima que más de 1.000 millones de personas de todo el planeta utilizan esta plataforma prácticamente todos los días, así como que la cifra diaria de vídeos visionados supera los 4.000 millones. Tal es así que, más allá de los millones de vídeos compartidos por la población usuaria, las empresas e instituciones –desde partidos políticos a sociedades médicas– utilizan asiduamente este canal para mostrarnos anuncios y mensajes para ‘mejorarnos’ la vida. Sin embargo, no todos los contenidos son saludables y bienintencionados. Es el caso, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.), de los vídeos, numerosos, que muestran que el consumo de alcohol y la consecuente ebriedad siempre resultan ‘divertidos’, cuando no hilarantes. Un mensaje que, como alertan los investigadores, puede resultar muy preocupante cuando los usuarios son vulnerables y altamente influenciables –como ocurre con los niños y adolescentes.

Como explica Brian Primack, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of Studies on Alcohol and Drugs», «no hay manera de saber cuántos de los millones de usuarios de estos vídeos son menores de edad. Pero nuestro objetivo no es decir que haya que censurar esta situación. Sin embargo, conocer la existencia de estos contenidos debería ayudarnos a desarrollar programas educacionales adecuados».

‘Borrachines divertidos’

En el estudio, los autores analizaron 137 videos colgados en YouTube en los que se incluían marcas de bebidas alcohólicas muy populares entre los jóvenes. Y no solo de cerveza, también del resto de bebidas como el vodka o el coñac. En total, el número de visitas sumadas por los vídeos ascendió a cerca de 97 millones.

En la mayoría de las ocasiones –40%–, los vídeos eran anuncios tradicionales. A ellos se aunaban otros planteados como ‘guías’, en los que un anfitrión ‘vendía’ un alcohol particular aludiendo a sus virtudes y ofreciendo consejos para su consumo. Pero aún hay más: el 10% de vídeos restantes consistían simple y llanamente en personas mostrando su ‘poder’ para ‘tragar’ alcohol.

Y la subida a YouTube de estos vídeos, ya muestren anuncios tradicionales o ‘borrachines divertidos’, ¿a quién corresponde? Pues como refiere Brian Primack, «más que por los fabricantes, los anuncios de alcohol fueron normalmente colgados por usuarios normales de YouTube. No parece que las marcas estén subiendo la mayoría de sus anuncios. Por lo general lo hacen personas a las que el anuncio les gusta lo suficiente para compartirlo».

No hay manera de saber cuántos de los millones de usuarios de estos vídeos son menores de edad

Entonces, debe eximirse de toda responsabilidad a los fabricantes. Pues no. Como advierte el director de la investigación, «la industria nunca permanece completamente fuera de la escena. Las empresas crean sus anuncios para que sean divertidos o ‘atrayentes’, en parte porque esperan que las personas los compartirán en las redes sociales».

Llegados a este punto, debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que ocurre en otros medios de difusión, caso de la radio o la televisión, los contenidos de YouTube no se encuentran tan ‘regulados’. Y es que la cantidad de vídeos que se suben a la red es más que abrumadora –cada minuto se suben más de 300 horas de vídeo a YouTube– y, por ende, muy difícil de controlar. Y asimismo, y sobre todo, que la cifra de menores que visitan YouTube es igualmente descomunal –el 81,9% de los estadounidenses usuarios de Internet que tienen edades entre los 14 y los 17 años entran asiduamente en YouTube.

Padres a escena

En definitiva, es muy probable que muchos vídeos colgados en YouTube estén mostrando a los menores una visión adulterada y, sobre todo, muy peligrosa, del alcohol. Tal es así que, en opinión de los autores, ha llegado el momento de que los padres tomen cartas en el asunto. Sin embargo, como apunta Brian Primack, «no estamos sugiriendo que la gente joven no debería ver estos vídeos o que los padres digan: ‘no vas a volver a utilizar Internet en la vida’».

Entonces, ¿qué se puede hacer? Pues según los investigadores, los padres deben ayudar a sus hijos a comprender las reglas de la publicidad, en este caso del alcohol. Por ejemplo, alertándoles sobre la manera en que las empresas pueden tratar de manipular a la gente, como sería el mostrar el alcohol como un ingrediente clave para la socialización y la diversión.

Como concluye Brian Primack, «los padres pueden ser proveedores importantes de la alfabetización mediática. Pueden ayudar a sus hijos en pensadores más críticos sobre lo que ven en los anuncios».

Según la versión de sus propios creadores, el canal YouTube fue originalmente creado para poder compartir en Internet los vídeos grabados en una fiesta celebrada en San Francisco (EE.UU.). Es el momento de aludir a la responsabilidad de las empresas y usuarios que nutren la plataforma con sus vídeos y a sus espectadores para que la fiesta no se desmadre.

Fuente: abc.es